08/04/1999 | 621

El genocidio de la Otan en los Balcanes

El acuerdo alcanzado entre el primer ministro de Yeltsin, Primakov. y el pre­sidente yugoslavo, Milosevic, preveía el retiro de las tropas serbias de Kosovo y el emplazamiento en este territorio de una fuerza militar de interposición cons­tituida por tropas de Rusia y de otros países, incluso de la Otan, pero con ex­clusión de las principales potencias de ésta. Pero lo que los imperialismos yan­qui y europeo pretenden es, precisamen­te, la posibilidad de una ocupación inde­finida de Yugoslavia. Es lo que buscaron imponer en las negociaciones realizadas en Rambouillet, Francia, hasta media­dos de marzo: la definitiva instalación de la Otan en los Balcanes. El imperialis­mo yanqui-europeo ya se encuentra ocu­pando precariamente la región a partir de las tropas instaladas en Bosnia y Macedonia, del orden de los veinte mil sol­dados. La cuestión decisiva, sin embar­go, era la ocupación político-militar de la propia Yugoslavia.


Esta ocupación tiene para la Otan un alcance estratégico, ya que consagraría su dominación en los Balcanes, inclui­do el reforzamiento político-militar de Turquía, confrontada a la rebe­lión del Kurdistán y a la crisis pa­lestina. Además de servir a la modifica­ción del mapa geográfico de la región, la presencia de la Otan lograría su acari­ciado objetivo de reforzar la restauración capitalista en Europa del este. Ucrania y Rusia, la cual hoy se encuentra en una completa crisis. La ocupación militar de los Balcanes consumaría el declarado propósito de la Otan de extender su al­cance al este y, en palabras recientes de Clinton, permitir la intervención militar del imperialismo en cualquier punto del planeta.


El plan ruso estaba lejos de contra­riar abiertamente esos planes, incluso porque la propia Rusia es hoy una dependencia financiera de la banca internacional. El acuerdo Primakov- Milosevic excluía, resueltamente, la au­todeterminación nacional de Kosovo, en lo que coincidía con las posiciones impe­rialistas y constituía sin duda un puen­te hacia la colonización política y económica de Yugoslavia, al punto que tiene el apoyo nada menos que el Vaticano y de varios sectores de prensa norteamericana (Thon Friedman, The New York Times, 31 Como alternativa al plan ruso, la Otan  se encuentra discutiendo ahora el <fe embarco de una fuerza de 100.000 hombres a partir de Macedón; Albania y, fundamentalmente, Grecia


La catástrofe humanitaria de la Otan


Es absolutamente incuestionable que los bombardeos de la Otan contra las principales ciudades de Kosovo son lejos los principales responsables la catástrofe humanitaria de la población albanesa, ni qué hablar de la población de Serbia. El éxodo de centenares de miles de personas fue detonado por el bombardeo imperialista, algo que nunca hubiera logrado el ejército fascistizante de Milosevic, de 40.000 hombres. Nada menos que el Financial Times (31/3) tiene que reconocer que las informaciones sobre masacres serbias son transmitidas por los voceros oficiosos del  Pentágono y de la Otan, además de se­ñalar que la catástrofe humanitaria co­menzó con el retiro de los monitores es­tablecidos en Kosovo y el comienzo de los bombardeos. Incluso el jefe de los kosovares, Ibrahim Rukova, acaba de pedir desde Prístina, la capital de Kosovo, el cese de los bombar­deos de la Otan para poner fin al holocausto de la población albanesa (La Nación. 6/4).


La completa falta de ‘idealismo’ de la que se jacta la intervención imperia­lista te comprueba en lo« planes que la Otan está haciendo circular en favor de la partición de Kosovo, entregando la parte norte a Serbia, y en favor de ter­minar con la existencia legal de Bosnia, que sería distribuida entre croatas y ser­bios El acuerdo de Dayton, que preten­dió mantener la integridad estatal de Bosnia, ha fracasado por completo y el pata es hoy un protectorado dividido en tres repúblicas enfrentadas entre sí.


Europa quiere la guerra


Aunque los intereses del imperialis­mo yanqui en una ocupación militar son claros, incluso porque le serviría para tu­telar en su beneficio la llamada unidad europea, no menos rotundos son los intereses del imperia­lismo europeo, cu­yos voceros han rei­terado que esperan que un resultado favorable de la guerra les permita cons­truir definitivamen­te una fuerza de de­fensa propia. Es precisamente en esta dirección que apuntan las fusiones entre los principales mo­nopolios militares de Europa, en especial de las empresas construc­toras de aviones y vehículos espa­ciales. El principal diario de Italia de­fendió el interés nacional de este país en la guerra, señalando que “si la Unión


Europea comienza a tener su propia política exterior y por sobre todo de defensa, Italia podría jugar muy bien la importante carta de triunfo que siempre ha tenido -una ex­traordinaria posición geográfica— y ver crecer su rol tremendamente» (Galli della Loggia, del Corriere della Sera, en el International Herald Tribune. 28/3). Aeste definido interés ‘nacio­nal’ del imperialismo europeo hay que añadir su fuerte asociación con los fon­dos de inversión norteamericanos en el proceso actual de fusiones monopolista cas que tienen lugar en Francia, Alemania e Italia. Esta realidad desnuda el irrealismo de las posiciones de la izquier­da, como Rifondazione Comunista de Italia que denuncia que Europa es “una víctima política” de la interven­ción de la Otan (declaración-voto de Fausto  Bertinotti en el Congreso italiano, Liberazione, 27/3).


Por la derrota de la Otan


Para los trabajadores de todos los países, las alternativas son claras una victoria de la Otan reforzaría la do­minación del FMJ, del capital inter­nacional, del imperialismo, con el consecuente reforzamiento de los planes de hambre y de miseria. La derrota de la Otan contribuiría a lograr un resultado contrario. La victoria de la Otan sería un golpe brutal a las aspiraciones de libertad nacional de los kosovares, de los kurdos y de los palestinos, que deberían con formarse a los planes de partición y de tutelaje i protectorados) que el imperialismo les tiene reservados, sea en un rincón de los Balcanes, en un rincón de Irak o en un rincón de Palestina. La victoria de la Otan agravaría la crisis en el este de Europa, en Ucrania y en Rusia, reforzando la penetración de los banqueros y preparando nuevas guerras.


Como ocurriera con Galtieri en Mal­vinas, Milosevic va a capitular ante el imperialismo apenas reciba de éste las concesiones territoriales a las que aspi­ra: la zona más rica de Kosovo, una par­te de Bosnia. Por eso, la lucha contra la Otan debe servir para trazar la perspec­tiva de la unidad socialista de los Balcanes, sin Milosevics ni Tujmans de Cro­acia), sin los militares turcos, que ponga en vigencia consecuentemente el derecho a la libre autodeterminación de los pue­blos. Al imperialismo hay que opo­nerle la unidad política de los obre­ros de todos los países.


Guerra y revolución


Los ‘cerebros’ del Pentágono temen que Yugoslavia se convierta en el Vietnam de la Otan, lo que tendría efectos desintegradores enormes para el capita­lismo mundial. Es que esta guerra tra­duce la crisis de la política imperia­lista mundial, que no puede po­ner remedio a su descomposición económica y so­cial por medios ‘pacífico»’. Esta es la lógica que engra­na a la crisis mun­dial con la guerra en los Balcanes. El imperialismo no puede ‘retirarse’, pero le teme como a la peste a una ocu­pación militar. La contrarrevolución puede engendrar crisis revoluciona­rias, que esta vez tendrían como pro­tagonistas a los trabajadores de Europa y de Estados Unidos. Pero el desenlace positivo de esta gran crisis mundial de­penderá, por sobre todo, de la conciencia de clase de los trabajadores.


-La ocupación de los Balcanes tiene un objetivo estratégico para la Otan: extendería su alcance al Este, hacia el Medio Oriente y el Mar Caspio.


-Reforzaría la restauración ca­pitalista en Rusia y Europa del Este, hoy en crisis.


-La Otan es la principal respon­sable de la catástrofe humanitaria de los albaneses y de la pobla­ción serbia.


-Europa no es una ‘víctima po­lítica´ de la Otan. Es victimaría por sus propios intereses.


-La victoria de la Otan reforzaría la opresión imperialista mundial sobre las clases obreras y los pue­blos oprimidos de todo el mundo.


-La intervención de la Otan tra­duce la crisis política imperialis­ta mundial.

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