14/11/2002 | 780

El gobierno del PT y Domingo Cavallo

Quieren inaugurar privatizando las jubilaciones

Sin vueltas, y ya electo Lula, el presidente del PT, José Dirceu, lanzó la propuesta de un pacto con los gobernadores, partidos patronales y patronales para «instituir un régimen único previsional que fije un techo a las jubilaciones, actuarialmente más viable para los cofres públicos».


«Tenemos que establecer un sistema previsional único con un techo soportable al presupuesto de la economía del país. No puede ser menor que el del actual INSS (la ANSeS de Brasil). Y los que quieran ganar más que ese techo, podrán optar por una jubilación complementaria pública o privada» (O Estado, 31/10).


Ante la insistencia de los periodistas respecto de que los aportes a la jubilación privada podrían afectar la recaudación estatal, Dirceu fue más lejos. «Usted sabe mejor que yo (dijo dirigiéndose a la periodista que hizo la pregunta) que muchas veces aquello que reduce, aumenta la recaudación. Si hace mover o crecer la economía, si consolida el mercado de capitales, si logra recuperar la confianza y retomar las inversiones, si eso ayuda a aumentar la demanda y la masa salarial del país, es evidente que puede aumentar la recaudación».


Los argumentos de Dirceu son de inspiración y claro cuño bursátil, los mismos que emplearon Menem, Cavallo, López Murphy y Broda cuando en 1994 implantaron la jubilación privada en la Argentina sobre la base de congelar las jubilaciones e inyectar fondos al mercado de capitales. La experiencia es bien conocida: se hundieron las jubilaciones, se hundió el mercado de capitales y se fundió el país.


La reforma


En la Plataforma Electoral y durante la campaña presidencial, el PT explicó qué reforma quiere hacer. «Esa profunda reformulación debe tener como objetivo la creación de un sistema previsional básico universal, público, compulsivo, para todos los trabajadores brasileños, del sector público y privado», dice el punto 46 de la Plataforma del PT. Y sigue: «En complemento al sistema público universal, los trabajadores tanto del sector público como del privado que aspiren a jubilaciones superiores a las ofrecidas por el techo de la previsión pública, habrá un sistema de planes complementarios, con o sin fines de lucro, de carácter facultativo y sustentado por empleados y empleadores».


Esta reforma que impulsa el PT ya la empezó a poner en práctica Fernando Cardoso y sigue las recomendaciones del Banco Mundial. Consiste en establecer un sistema estatal básico obligatorio que pague jubilaciones básicas, eliminando definitivamente los haberes como proporción del sueldo, del tipo del 82% que existía en la Argentina. Con esto la burguesía lograría varias cosas: pagar jubilaciones más bajas, reducir en consecuencia el aporte patronal y «obligar» en la práctica a los trabajadores que aspiran a una jubilación acorde a sus sueldos a aportar «voluntariamente» a una jubilación privada, del tipo Afjp. Al pagar menos en jubilaciones, aumentaría el superávit fiscal que el Fondo exige para pagar la deuda.


Que el objetivo es bajar los aportes patronales lo dice claramente la Plataforma del PT. «El peso de la contribución de los empleadores (20% sobre los salarios) es un elemento de reducción de la competitividad de los productos brasileños (porque pocos países adoptan alícuotas tan altas) y, al mismo tiempo, es un incentivo a la falta de registro formal del trabajador o a su registro con salarios más bajos».


También para el PT, como para los Cavallo, Roque Fernández y López Murphy, la culpable por «los males del capitalismo brasileño» es la clase obrera, porque la falta de competitividad se debería al «costo laboral» y la evasión patronal a la «rigidez» de los convenios de trabajo. Esto dicho para Brasil, que tiene salarios de miseria y convenios flexibilizadores, no sólo es una burrada sino un insulto.


Tanto Cavallo como Roque Fernández bajaron los aportes patronales con el cuento de mejorar la competitividad y reducir la evasión, y ahora con tasas más bajas y con convenios «flexibles» la evasión patronal es aún mayor que la de los años anteriores.


Para bajar y unificar las jubilaciones, en Brasil se necesita eliminar el régimen especial que tienen los empleados públicos (RJU), que se jubilan con un haber equivalente al sueldo de los últimos años de trabajo. Por eso, el PT plantea que haya un sistema previsional único, o sea eliminar el RJU, de manera de que en adelante los empleados públicos se jubilen con los mismos «beneficios» paupérrimos que el sistema general (RGPS).


Esta propuesta el PT la copió del Banco Mundial. «La reducción de las diferencias entre el RJU y el RGPS será un gran paso hacia una mayor equidad y una mejor redistribución del sistema brasileño de seguridad social. Las administraciones públicas están impulsando reformas encaminadas a conseguir armonizar las prestaciones de ambos regímenes», planteó el Banco Mundial en «cuatro informes confidenciales facilitados al gobierno entre 1999 y 2000», como reconoció en julio último el propio Banco Mundial (Informe Banco Mundial, Dimensiones del Reto de la Seguridad Social en Brasil).


Para eliminar el RJU, en su Plataforma Electoral el PT plantea que «nuestro gobierno… debe buscar la negociación de un convenio colectivo del sector público en el que los asuntos laborales y previsionales deben ser objeto de una amplia y democrática negociación». Las palabras «amplia» y «democrática» delatan aquí la naturaleza antiobrera de la negociación que se quiere poner en marcha.


En otras palabras, nada de «rigideces» en el mercado laboral y en el sistema previsional.


De todas maneras, si esto no camina, el Banco Mundial plantea que «la administración pública deberá llevar a cabo dos tareas difíciles antes de que se creen los planes de pensiones. La primera es sacar de la Constitución la fórmula de cálculo de las prestaciones del RJU, reducir la tasa de reemplazo (el cálculo del beneficio) y aumentar el período de referencia (años de aportes). La segunda consiste en remediar las debilidades del sistema de regulación y supervisión. Si los trabajadores acogidos al RGPS no responden a los incentivos de la nueva fórmula de cálculo de las prestaciones, el gobierno tendrá que establecer también una edad mínima de comienzos de los pagos de la seguridad social» (aumento de la edad jubilatoria).


Ya electo Lula, el diario de la alta burguesía paulista –O Estado–, saludó en un editorial del 4 de noviembre la postura previsional del PT. «La reforma del Sistema Previsional presentada por el PT prevé la creación de un sistema básico, universal, público, compulsivo para todos los trabajadores, del sector público y privado. Si el Congreso aprobara la reforma previsional, será posible la inclusión en el INSS de los empleados públicos que van a ser contratados, conteniendo así el déficit de largo plazo».


Como se ve, el PT es la punta de lanza de un amplio plan para reducir las jubilaciones, bajar los aportes patronales y poner en marcha la jubilación privada.

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