28/10/2004 | 874

El Mst “explica» su voto por el imperialismo

Al final, los dirigentes del MST acabaron produciendo lo que es mucho más que un verdadero fraude. No solamente es­condieron su posición ante las elec­ciones uruguayas hasta último mo­mento, sino que, ya sobre el final, lla­man a votar al frente de la izquierda uruguaya con una fracción de los te­rratenientes y capitalistas blancos y colorados (Encuentro Progresista- Nueva Mayoría), aun destacando la “clara voluntad (!!) de la dirección frenteamplista de gobernar con los empresarios y el FMI, igual que Lu­la o Kirchner”. Este planteo no es ya una simple capitulación política: en­traña una completa degeneración.


La impudicia de los que armaron esta posición va incluso más lejos, porque recomiendan seguir el proce­dimiento que aplicaron en Brasil, donde llamaron a votar al frente del PT con la gran burguesía de ese pa­ís e incluso a permanecer en el PT cuando Lula firmó los acuerdos con el FMI y entregó el Banco Central a un representante de la banca norte­americana. Al final se fueron del PT, no por decisión propia o autónoma si­no porque su diputado fue obligado a votar la privatización del sistema jubilatorio. En el caso de Uruguay, pre­tenden que romperán con el FA (en realidad el MST ni siquiera existe en Uruguay), luego que éste ponga en marcha desde su gobierno de terra­tenientes y capitalistas el mismo pro­grama que es denunciado por el MST.


Estos verdaderos impostores ale­gan que actúan de esta manera por­que, dicen, no hay virtualmente na­die, entre los trabajadores, que no es­té con el FA. Omiten decir, sin em­bargo, que están en calidad de rehe­nes, luego de años de traiciones que llevaron a esos trabajadores a numerosas derrotas y a la quiebra de pers­pectivas propias. ¿Por qué no meter­le un clavo más, razona seguramen­te el impostor, a este verdadero ata­úd de la clase obrera uruguaya que es el FA? Con su planteo, el MST da la espalda a toda una tradición obre­ra revolucionaria, que prefiere mar­char contra la corriente a ser un cóm­plice de la traición. Cuando los in­ternacionalistas votaron contra la guerra, en 1914, se apartaron con ello de las masas, que estaban ganadas por el nacionalismo y el chauvinismo. Pero ganaron autoridad para poner­se al frente de las revoluciones que siguieron a la Primera Guerra Mun­dial. El MST le hubiera dado un apo­yo ‘crítico’ (como dice hacerlo con la alianza izquierda-terratenientes de Uruguay) a esa carnicería imperia­lista (debiéramos decir recontra-terrateniente, porque los inminentes gobernantes de Uruguay defienden la colonización del agro oriental por parte de Monsanto y sus semillas transgénicas; es decir que se cagan en la ecología y en la autonomía na­cional).


La posición del MST ingresa en la farsa cuando se tiene en cuenta que acaba de fundar, en Brasil, el PSOL, un nuevo partido por fuera del PT, al cual presenta como el nuevo modelo de partido revolucionario. El debut de este revolucionario modelo no podría haber sido más patético -su apoyo político a una coalición de proimperialistas.


Literalmente, porque Uruguay ocupa Haití, junto a otros socios lati­noamericanos, para reprimir al pue­blo en defensa de los intereses yan­qui-franceses de la isla. En Buenos Aires, el MST marchó contra el envío de tropas a Haití y en Uruguay se po­ne al servicio de los invasores.


Naturalmente, el MST ridiculiza al PT de Uruguay, la organización hermana del PO. Pero los impostores no le llegan a los tobillos de nuestro PT. Lo califican de “marginar, pero esto es falso, porque el PT fue uno de los principales protagonistas de las huelgas obreras contra el gobierno del FA de Montevideo y el PRINCI­PAL de la huelga MAS IMPORTAN­TE de las últimas décadas en Uru­guay -la del Sunca, el sindicato de la construcción. El PT tiene aquello de lo que el MST carece -personalidad política revolucionaria, capacidad pa­ra hacer frente a la corriente adversa que está dominada por el imperialis­mo. Marginales son, ellos sí, la mirí­ada de grupos que se refugian en el FA como sublemas (¡son varias dece­nas!) en la expectativa de arrebatar algún voto confundido. El propio PC, otrora partido que agrupaba a la ma­yoría del activismo obrero, del cual acaba de escindirse su juventud por completo, es probable que no consiga ninguna representación parlamenta­ria. El PT deberá sufrir en las elec­ciones una contrariedad fundamental, ya que estará ausente del cuarto os­curo debido a que en Uruguay el Es­tado no distribuye las boletas de los partidos en los centros de votación. Se presenta igual, a pesar de esto, para plantar una bandera de referencia po­lítica: OBRERA Y SOCIALISTA.


Con el apoyo al FA-EP-NM, el MST pasa a formar parte del régimen político que tiende a dominar el pa­norama latinoamericano actual: los que forman los gobiernos centroizquierdistas o, más bien, el régimen de cooptación de la izquierda por par­te del imperialismo. Bush es tan consiente de esto que acaba de premiar a Kirchner con un puesto en el Con­sejo de Seguridad de la ONU.

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