30/09/2004 | 870

El programa social del Frente Amplio lo redactó el Banco Mundial

El Frente Amplio-Encuentro Progresista le puso a su programa de gobierno la rúbrica "Uruguay productivo". Su contenido es más claro: pago de la deuda externa, "austeridad fiscal" (contra el gasto social), subsidios al gran capital, exención de impuestos a la renta financiera, ningún aumento de salarios y jubilaciones, mantenimiento del IVA y del impuesto al salario, mantenimiento de las privatizaciones y del "paraíso financiero" de la Ciudad Vieja de Montevideo, mantenimiento de las leyes de impunidad a los criminales de la dictadura.


Pero en el país donde el FA-EP planea desarrollar tal festín capitalista, hay un millón de uruguayos bajo la línea de pobreza, incluidos la mayoría de los niños; la mitad de la población económicamente activa carece de segundad social, y el desempleo hace estragos. Por eso, el FA-EP acaba de presentar un "programa social" que no es otro que el del Banco Mundial.


Al presentar el "programa social", Tabaré Vázquez criticó el "igualitarismo sin crecimiento", mientras su eventual ministro de Economía, Danilo Astori, afirmó que "el papel fundamental del crecimiento lo tiene la inversión privada" (La Nación, 17/9).


El “programa social” del FA-EP consta de un sistema de “planes de empleo” similares a los “planes Trabajar” creados por Menem y mantenidos por Duhalde y Kirchner, y bolsones de alimentos que, según anunció Tabaré, serían "subsidios a la creación de empleo". Es decir que el objetivo del "programa social" del FA-EP es dar al conjunto de planes, programas y subsidios el carácter de una "renta básica de integración", que se cobrará a cambio de "contrapartidas obligatorias", como “trabajos comunitarios”. Esta "renta básica" no es para nada un salario, a pesar de la "contraprestación" sino un ingreso de indigencia. Permitirá el reemplazo de los trabajadores estatales y municipales por “trabajadores comunitarios", flexibilizados y desindicalizados, y deprimirá el salario de todas las categorías obreras. La Intendencia de Montevideo, dirigida desde hace una década por el FA-EP, tiene una vasta experiencia de reemplazo de sus trabajadores por jóvenes incluidos en “programas” de diversas ONGs.


La fijación de las “rentas básicas” es uno de los preceptos del Banco Mundial. Un reciente congreso de la Asociación Internacional de la Seguridad Social preconizó que “los sistemas bien diseñados (…) podrían cubrir las necesidades de los trabajadores y sus familias mediante prestaciones pecuniarias de subsistencia”.


Pero el FA-EP se propone, además, financiar estos "planes" con "la buena voluntad de los organismos internacionales de crédito". No hace falta aclarar que uno de los objetivos de todo este "programa social" es aplastar a las organizaciones de desocupados, hacia las cuales el FA-EP y la burocracia sindical muestran una hostilidad mortal.


Para delimitarse de esta política criminal se presenta a las elecciones el Partido de los Trabajadores (PT).

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