31/03/2011 | 1170

El rol del oro en la crisis capitalista

Quienes promocionan el oro como la mejor forma de inversión son los productores de oro, las minas y exploradores organizados en gold.org. Los mayores compradores y vendedores son los bancos centrales. El tramo alcista actual comenzó en septiembre de 1999 cuando el oro culmina el proceso bajista (iniciado en enero de 1980) y alcanza 252 dólares la onza, días después de que los bancos centrales de Europa firmaran (el 7 de agosto de 1999) el acuerdo conocido como Central Bank Gold Agreement. A los pocos días el oro dio un salto que lo llevó en dos semanas (fines de septiembre) a 325 dólares, una suba de 28%.

Entre quienes atacan esta forma de inversión tenemos a los gobiernos. Ellos son emisores de bonos, de deuda del Estado, y por lo tanto encuentran en el oro una feroz competencia. Como el oro multiplicó los precios por cinco, desde 2000, y se encuentra cercano a sus precios históricos, quienes han comprado hace diez años están superando en ganancias a los tenedores de bonos. Grandes administradores de bonos, como Pimco, han vendido recientemente, debido a la expectativa de que el cese de la expansión de moneda en Estados Unidos, previsto para junio próximo, eleve las tasas de interés y encarezca los préstamos para comprar oro.

Entre los interesados en la suba del oro se encuentran los que han invertido en él, sea en el mercado de futuros o en fondos cotizables en oro y otros metales (los llamados ETF), y que permiten invertir en oro sin comprar efectivamente el metal.

Los factores objetivos de la suba

Como el oro ha subido por encima de las bolsas y los bonos de los Estados desde hace diez años, la posibilidad de que esto siga depende de si la crisis financiera ha finalizado o no. Quienes crean que todo lo importante se ha resuelto, como Obama o el presidente de la FED, Bernanke, deberían comprar bonos del Tesoro de USA y vender sus tenencias de oro.

Pero esa no es la tendencia dominante; incluso se ha creado un mercado de futuros en Buenos Aires. Es posible comprar un valor de diez en oro a plazos de seis meses o un año, con la inversión de uno. Esta forma de deuda para invertir se llama apalancamiento.

Los movimientos del oro estuvieron vinculados a la evolución de la crisis monetaria global representada por la crisis del dólar, que se devalúa desde 1968-1971; multiplicó por 24 veces su precio hasta llegar a 850 dólares por onza en 1980, desde 35. El nuevo ciclo alcista iniciado en 1999, con la crisis asiática, rusa y brasileña, aún no finalizó.

El fracaso del euro

Una competencia del oro «fue» el euro, que vio la luz en 2000. Se comenzó a utilizar como reservas por los bancos centrales de todo el mundo, hasta ocupar en estos días más del 20% de las reservas. Los bancos centrales europeos comenzaron a vender sus tenencias de oro, pero no lograron alterar la tendencia alcista a pesar de volcar al mercado toneladas de metal. La ilusión en el euro les produjo importantes pérdidas. El BCE y el FMI también han sido y siguen siendo vendedores; incluso promovían eliminarlo como moneda de reserva.

El euro, a poco de su creación, cayó de una relación 1 a 1, a 0,84, y desde allí comenzó una suba hasta superar 1,60 dólares por euro, pero no pudo superar al oro, que subió también en euros, en yenes japoneses y hasta en francos suizos.

La monetización de la deuda (compra de títulos públicos por el banco central norteamericano), devaluaciones competitivas («la guerra monetaria»), inflación de precios agrícolas y petróleo son impulsores del vuelco hacia el oro, como atesoramiento.

Las compras de China

China ha importado 200 toneladas de oro en los dos primeros meses de 2011; entre el público hay un masivo vuelco hacia el oro para proteger los ahorros de la inflación.

Algunos ven esta movida del banco central de China como parte de ubicar al renminbi como una moneda alternativa global con respaldo en oro. Estados Unidos declara poseer 8.133 toneladas en Fort Knox. China es el sexto poseedor de reservas en oro -1.054 toneladas. Varios municipios y estados de USA plantean regresar a un sistema monetario respaldado en oro.

Los tres billones de dólares del People Bank Of China, se han diversificado hacia el oro, una forma de protegerse de su alta exposición en dólares (1,6 billones).

Porqué el oro sale airoso

La emisión monetaria y las ofertas de dinero a cero tasa de interés están conduciendo a un progresivo deterioro de las principales monedas. Ahora que los bancos centrales han usado toda su artillería para rescatar capitales y financiar déficit estatal, están mucho más débiles que en 2008. ¿Puede provocar esto una suba fulminante de tasas de interés y una caída del oro? El oro subió en la década del setenta mientras subían las tasas de interés.

La suba del petróleo, producto de las revoluciones en los países árabes, ha llevado a expectativas de precios que duplican los actuales, según bancos y analistas del sector.

El oro, en su porcentual histórico con el petróleo se encuentra en un bajo nivel. A precios actualizados a 1980, el oro debería cotizar a 2.400 dólares, mil arriba de la cotización actual. Las proyecciones de precios, si nos atenemos al movimiento alcista que hizo cumbre en 1980, nos daría 6.048 dólares, 24 veces por encima del mínimo de 1999. Entre estos precios la suba actual llegara en plazos no muy distantes.

La cotización del oro expresa los límites objetivos que tienen los rescates capitalistas por parte de los Estados, o sea que los gastos que insumen esos rescates no solamente se reflejan en el default de las finanzas públicas y la utopía de financiarlas sin límite por medio de la emisión monetaria; se refleja, en ultima instancia, en la disparada del oro. El oro es la expresión mercantil por antonomasia, el equivalente general, único, en el que se reconocen, en última instancia, y se transan, el universo de mercancías que produce el régimen capitalista. El rescate del capital, por parte de los Estados, es la premisa de una nueva bancarrota, de amplitud creciente. La bancarrota capitalista no se puede reciclar, para depositarla en un basurero universal; debe llegar hasta el final la destruccion de valor ficticio, destruir fuerzas productivas, reducir a la fuerza de trabajo a su menor condición histórica. No es que la crisis recién comienza, pero todavía no hemos visto nada.

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