Internacionales
28/6/2026
El terremoto venezolano, radiografía de la decrepitud del capitalismo

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El terremoto que acaba de ocurrir en regiones de Caracas y La Guaira ha sido una tragedia enorme, pero deberíamos denominarla como un crimen social. Se han registrado a esta altura más de mil víctimas fatales y hay 50.000 desaparecidos bajo los escombros. Días después de haberse producido el doble movimiento telúrico, el Estado venezolano, saqueado por el imperialismo, no ha actuado con las maquinarias imprescindibles para remover los escombros, debajo de los cuales se encuentran las víctimas, ocasionando desesperación e indignación en el pueblo.
Hay responsables históricos y contemporáneos
Venezuela cuenta desde 1939 con normas antisísmicas, dado el reconocimiento de que se trata de una región afectada por la posibilidad de la ocurrencia de movimientos telúricos. El terremoto sucedido en 1967 llevó a revisarlas, demostrando que esas normas no habían sido cumplidas, y menos sometidas a una supervisión rigurosa.
Los protocolos referidos a los métodos de construcción de viviendas, denominado Covenin 1756, que establece un sistema de construcción de viviendas antisísmicas, no han sido cumplido. Esto retrata a una nación semicolonial, sometida al imperialismo, en el que las viviendas han sido construidas informalmente, algunas por las necesidades populares de guarecerse bajo un techo, dada la falta de planificación de construcción de viviendas seguras por parte de todos los gobiernos capitalistas que han dirigido el Estado venezolano.
A su turno hubo construcciones en las que empresas constructoras hicieron grandes negocios sobre la base de la sobrefacturación, sin cumplir con las normas antisísmicas. Dichas viviendas han sido construidas en las laderas de las montañas, sin asesoría técnica (muy costosa) y prescindiendo de estándares sismorresistentes.
En gran medida el aluvión poblacional que tuvo lugar en las zonas urbanas en las décadas del '50, '60 y '70, no fue respondido con una planificación habitacional que tuviera en cuenta la necesidad de viviendas antisísmicas. La Fundación Venezolana de investigaciones sismológicas ha denunciado que el 80% de la población venezolana corre el peligro de sufrir las consecuencias de movimientos sísmicos, destacando especialmente a escuelas y hospitales. Ni hablar de la ausencia de mantenimiento, agravada por el empobrecimiento creciente del pueblo venezolano.
Es que Venezuela fue durante todo el siglo xx un país cuyos ingresos de la renta petrolera fueron saqueados por las grandes empresas inglesas y estadounidenses. El chavismo, lejos de permitir un desarrollo autónomo a partir del ingreso de divisas de la renta petrolera, desenvolvió negocios para la nueva boliburguesía que creció bajo su amparo, un obstáculo para el desarrollo integral de la industria, y no desenvolvió obras públicas que atacaran los riesgos sísmicos de la región.
Cabe señalar que el gobierno chavista priorizó y canceló el pago de 70.000 millones de dólares a los acreedores de Wall Street entre 2013 y 2017. Es cierto que luego de las graves inundaciones de 1999 el chavismo llevó adelante un plan de viviendas bajo la denominación de Gran Misión Vivienda Venezuela que implicó la construcción de 664.000 viviendas entre 2005 y 2015, pero que carecieron de las normas que aseguraran la protección de sus habitantes contra riesgos sísmicos en regiones como el norte del país donde están situadas las fallas El Pilar y Salvatierra.
El golpe perpetrado por Trump, incluida la prisión de Maduro y su esposa, con la cooptación del chavismo, mediante el gobierno títere de Delcy Rodríguez ha agravado la situación, ya que el imperialismo se ha apropiado de toda la renta petrolera bajo la vigilancia de su flota. Delcy Rodríguez, bajo la vigilancia y control de asesores financieros norteamericanos (Centerview Partners) ha pactado la reestructuración del pago de la deuda al imperialismo, convirtiendo a Venezuela en un protectorado yanqui.
La deuda externa venezolana
Un factor central, como hemos visto, es la ausencia de medidas antisísmicas, en cuya base está el sometimiento de esta nación semicolonial a los organismos financieros internacionales y a los fondos especulativos. El total de la deuda externa asciende a 240.000 millones de dólares, 100.000 de los cuales corresponden a bonos soberanos y de PDVSA. La mayor proporción de los mismos está en manos de fondos de inversión y bancos norteamericanos. Los tribunales yanquis han dictado sentencias aumentando los intereses de la deuda con estos, que crecen a razón de 5.000 millones de dólares al año.
La conversión de Venezuela en protectorado de Estados Unidos sobre la base de la cooptación del chavismo, ha agravado la situación. El imperialismo norteamericano se ha adueñado de la mayor riqueza venezolana, que es el petróleo, usufructuándolo en su provecho privando de ingresos a la nación caribeña.
Conclusiones
Tanto bajo los gobiernos oligárquicos de Punto Fijo, como los del chavismo, y el actual de Delcy Rodríguez, ninguna de las consecuencias fatales de los sismos ha sido enfrentado con un plan estructural que atacara junto al problema de la vivienda, el de su construcción segura, sobre la base de la utilización de materiales antisísmicos. La razón de que ello ocurriera consiste en que los recursos de Venezuela han sido transferidos a los fondos buitres y bancos norteamericanos y al saqueo del imperialismo norteamericano, como también a la boliburguesía chavista, que obtuvo oportunamente enormes beneficios de sobrefacturación en el plan de viviendas que hemos mencionado, donde la característica fue la ausencia de criterios y normas antisísmicas.
La actual tragedia es el resultado del fracaso de la burguesía nacional representada en el chavismo, y de la injerencia y el saqueo imperialista de la nación caribeña con la colaboración y bajo el amparo del chavismo, que ha conllevado la ausencia de una planificación de la vivienda en condiciones seguras, que dieran satisfacción a un techo para los trabajadores y el pueblo venezolanos.
La conclusión a la que se debe arribar, a partir de estas dolorosas experiencias, es que la clase obrera venezolana se organice en forma independiente de cualquier fracción de la burguesía, construyendo su propio partido, para convertir al proletariado del caribe en la vanguardia que libere a Venezuela de la tutela y la injerencia del imperialismo imponiendo su gobierno. De tal manera que tanto el problema de la vivienda como el conjunto de las graves cuestiones que afectan las condiciones de existencia de los oprimidos de Venezuela puedan ser resueltos en forma efectiva, liberándose de la opresión imperialista.




