Elecciones entre corruptelas

 BRASIL

La izquierda brasileña, no está dicha la última palabra

A poco menos de un mes para las elecciones presidenciales, Brasil ha ingresado en una recesión. Se añade a la misma una elevada inflación y la crisis del sector automotriz: la General Motors de São José dos Campos suspendió por cinco meses a 930 obreros, y en todo el sector se verifica un cuadro de suspensiones y vacaciones adelantadas. Simultáneamente, “los fabricantes no han dejado de repatriar utilidades a las oficinas matrices” (El Cronista, 2/9). Según el IBGE, en los últimos dos años el sector industrial perdió 200 mil empleos.

El gran capital

El banco Goldman Sachs reclamó en julio cambios importantes en la política económica del próximo gobierno, que incluyan medidas como la liberación de los precios de los combustibles y la energía. Rousseff anticipó la salida del ministro de economía Guido Mantega en un potencial segundo mandato.

El PT ha sido el principal gestor de los intereses capitalistas durante la última década. No ha sido un gobierno autónomo, sino una alianza con el PMDB (el bloque mayoritario en el Congreso), los evangélicos y varios otros partidos. Este bloque se ha mantenido a fuerza de prebendas y coimas. Marina Silva, ex ministra de esta coalición, pretende seguir el mismo camino, por lo que colocó un hombre de los agronegocios como candidato a vicepresidente, prometió un programa de ajuste y se rodeó de un equipo económico acorde (Neca Setúbal, del Banco Itaú; Guilherme Leal, de Natura, y los economistas Eduardo Giannetti, de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo, y André Lara Resende, uno de los arquitectos del Plan Real durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso) (La Nación, 7/9).

El meteórico ascenso de las acciones de Petrobras -suponen algunos- se debe a que la “ecoevangelista” permitiría el aumento del precio de las naftas y el gasoil, para controlar la inflación “por otras vías” (El Cronista, 4/9), o sea castigando el salario y las condiciones de vida de las masas. Otros analistas han subrayado que podría impulsar una devaluación del real, un acercamiento a Israel en desmedro de los acuerdos con Irán y un relegamiento del Mercosur por medio del impulso de acuerdos bilaterales. Una victoria de Marina significará un cambio en las cúpulas de las empresas estatizadas y de aquellas controladas desde el gobierno: por eso, las acciones de Vale han caído en la Bolsa hasta 4%, más allá del impacto que tiene la caída del precio internacional del hierro.

El mundo de los agronegocios se encuentra dividido (un sector de Aprosoja expresó que votará por el PT). Rousseff es la candidata que ha recibido mayor financiamiento de los empresarios, por 100 millones de reales. Las constructoras lideran el ranking con 30 millones, con OAS y Andrade Gutiérrez al frente; pero a nivel individual, el aportista más grande es el frigorífico JBS. Las mismas compañías aportan a Neves la mitad de dinero y 20 millones de Silva.

Para The Economist, hay muy poca sustancia” en la política enunciada por la ex ministra, la que aún necesita explicar cómo podrá gobernar el país -o sea cómo va a compaginar la política procapitalista con la resistencia que ella creará en las masas. Marina Silva podría vencer a Rousseff en un escenario de ballotage.

Mensalão al cubo

Para echar nafta al fuego de una campaña afectada por la crisis, el ex directivo de Petrobras Paulo Roberto Costa volvió a abrir la boca en el escándalo de sobrefacturación en la compra de una refinería. Entre las decenas de diputados y senadores implicados en esta red de corrupción que asciende a mil millones de dólares (un Mensalão al cubo), figuran referentes de las tres principales fuerzas políticas de las elecciones, incluyendo al de Marina Silva. Los niveles rampantes de corrupción caracterizan a los tres candidatos de la Bolsa de Valores.


Gustavo Montenegro