17/09/2015 | 1381

En vísperas del 20 de septiembre

Reproducimos a continuación extractos del artículo de Savas Michael-Matsas, dirigente del EEK griego, frente a las elecciones griegas. La versión completa puede consultarse en internet.
Savas Michael-Matsas. Atenas, 14 de septiembre de 2015


(…) Hubo y sigue habiendo una conmoción generalizada entre las masas griegas, una decepción profunda y una ira popular por la capitulación (de Tsipras) que hizo caso omiso de la voluntad popular de la aplastante victoria del NO en el referéndum el 5 de julio (…)


 


Las divisiones en Syriza no se limitan a las fuerzas que congrega «Unidad Popular» (…) El más importante, potencialmente, es la división de la gran mayoría de la organización de la juventud (…) La división de Syriza fue seguida por una fracción de Antarsya, la coalición de organizaciones de la izquierda extraparlamentaria, con una minoría considerable que se unió a «Unidad Popular». La mayoría de Antarsya rechazó lo que se consideró como un ultimátum en las negociaciones con el nuevo partido de Lafazanis, que se negó a formar un frente entre las dos organizaciones, pidiendo una disolución de Antarsya en la «Unidad Popular» y una aceptación plena del programa de esta última. Este programa es una réplica del programa de Syriza 2012, incluyendo la negativa de cualquier ruptura con la Unión Europea y con el sistema capitalista en quiebra. Hay muy pocas diferencias con el llamado «programa de Salónica»: un énfasis a la «posibilidad de un retorno a la moneda nacional, la dracma», un llamado al control de los trabajadores y algunos otros cambios, más o menos leves, principalmente retóricos, para darle una perspectiva más «izquierdista». (…)


 


Syriza pierde, sin duda, las fuerzas militantes y los votos en una hemorragia imparable, pero, hasta ahora, no es ni la derecha, ni la extrema derecha fascista ni la Unidad Popular las fuerzas que le ganan (…) En cualquier caso, ningún partido podría ganar el 20 de septiembre la mayoría absoluta, y ya todo el mundo habla de un gobierno de la «nueva unidad nacional», una coalición en el poder, ya sea con Syriza como núcleo dominante o Nueva Democracia, o ambos, en una «gran coalición» . (…)


 


Grecia se ha transformado en un protectorado peculiar de la UE, donde todas las principales decisiones económicas, sociales y políticas no serán tomadas por cualquier gobierno elegido en las próximas elecciones, sino por las «instituciones» imperialistas (…) Las elecciones sólo exacerbarán una profunda crisis del régimen capitalista. Sea cual fuese el resultado, la lucha de clases se intensificará (…)


 


Para preparar las próximas batallas, el EEK considera necesario, ahora más que nunca, luchar por un Frente Unico de Clase sobre la base de un programa de transición en la lucha por el poder obrero (…) Por esta razón, el EEK, manteniendo su independencia política, ha formado un bloque electoral con la mayoría de Antarsya sobre la base de un programa de transición en contra de todas las medidas de austeridad, para una ruptura con la UE, el FMI y la OTAN, por la abolición de la deuda, la nacionalización de los bancos y de los sectores estratégicos de la economía bajo control obrero, contra el racismo y el fascismo, por la unidad fraterna con los migrantes, para una ruptura con el capitalismo, su Estado y de los gobiernos, para abrir el camino por el poder obrero y una perspectiva internacionalista para Europa y el mundo en una dirección comunista.


                                                          


 

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