Internacionales
26/5/2026
Entrevista a la delegación griega de la Flotilla Global Sumud: el centro de tortura flotante de Israel
Un signo de la brutalidad que sufren los palestinos.
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Delegación griega de la flotilla Sumud
Los miembros de la delegación griega describieron los horrorosos momentos que experimentaron (luego de la intercepción de la Flotilla Global Sumud) durante una conferencia de prensa que se dio el mediodía del sábado después de su regreso a Grecia. Los activistas hablaron sobre las condiciones de detención, violencia, humillación, tortura, acoso sexual y abuso verbal que sufrieron a manos de las autoridades israelíes. Asimismo, reflexionaron sobre las conclusiones políticas que surgen a partir del posicionamientos de los gobiernos griego y chipriota.
Al mismo tiempo, enfatizaron, desde un principio, que lo que los miembros de la delegación atravesaron fue nada comparado con lo que el pueblo palestino ha aguantado durante décadas: opresión y arbitrariedad continuas, la negación de cualquier tipo de derechos bajo un régimen de apartheid, ocupación y limpieza racial, culminando en el genocidio de los últimos años.
Al comienzo de la conferencia de prensa, fue anunciado que tres miembros de la delegación no pudieron asistir porque estaban hospitalizados, mientras que fueron anunciadas acciones legales mayores luego del examen de los miembros de la Flotilla en el Hospital de Attikon y el subsiguiente recurrimiento a los servicios forenses.
“La misión habría tenido éxito -podríamos haber llegado a Gaza”
Anna Lagonikou, quien fue notada por haber participado de una misión a Gaza por segunda vez, planteó que la violencia enfrentada por la tripulación esta vez fue distinta a la de misiones previas. Habló de lesiones serias, costillas rotas y vértebras fracturadas, enfatizando que lo que ocurrió representó una nueva escalada.
Argumentó que la misión podría haber llegado a Gaza si los gobiernos de Grecia y Chipre no hubiesen cooperado con Israel para prevenirlo. Vinculó estos eventos a ataques israelíes previos sobre embarcaciones al sur de Creta y a las acciones tomadas al interior de las zonas griegas y chipriotas. Según ella, esta cooperación no solo refiere a esta misión en particular sino a la habilidad más amplia del genocidio para continuar con el apoyo de los gobiernos occidentales.
Sostuvo, también, que los activistas se encontraron a sí mismos en una unidad de tortura flotante, confrontados con un nuevo mecanismo de abuso designado para aquellos que se solidarizan con Palestina. Enfatizó que los detalles de este mecanismo había sido desarrollado a través de la larga opresión de los palestinos y advirtió que, si no se avecina ninguna reacción, la impunidad de Israel permitirá que tales prácticas se extiendan más allá de las fronteras palestinas.
“Fue un bien organizado plan de Estado”
Vangelis Theodoratis enfatizó que lo que le pasó a los cuerpos de los activistas no fue ni accidental ni el resultado de algunos soldados actuando arbitrariamente. Lo describió como un cuidadosamente organizado plan estatal con etapas específicas, órdenes y procedimientos. Según su testimonio, la entrada en el barco-prisión siguió una secuencia prácticamente estandarizada: los detenidos fueron tirados al suelo, golpeados, tasereados y humillados, obligados a pasar por puntos de control y, eventualmente, llevados a containers sin criterios de nacionalidad, género o edad.
En la dimensión política, planteó que la misión no fue un incidente aislado, sino parte de la lucha por la libertad de Palestina y por la libertad en todas partes. Subrayó que los estados no detendrán lo que está ocurriendo y que la responsabilidad recae sobre las sociedades y los pueblos libres. Agradeció a todos aquellos que se movilizaron en Grecia, aclarando que la presión pública en las calles y la solidaridad jugaron un rol decisivo en el destino de las tripulaciones.
“El mar fue transformado en una prisión flotante”
Antonis Vradis se centró en las condiciones a bordo de la “prisión flotante”, enfatizando la necesidad de exponer un mecanismo de tortura testeado en los cuerpos de los activistas. Describió el container donde docenas de personas fueron detenidas por alrededor de cincuenta horas o más, con poca comida, un suministro insuficiente de agua y prácticamente condiciones higiénicas inexistentes. Según él, pan fue la única comida provista y en cantidades inadecuadas, mientras que la ausencia de papel higiénico y la existencia de solo dos baños químicos para alrededor de 170 personas reflejó la naturaleza degradante de la detención.
También describió cómo, incluso, la distribución de agua fue llevada adelante de forma violenta e intimidante: los soldados emergieron de los container en formación, usaron bombas de estruendo, dispararon balas de goma y solo entonces dejaron una cantidad muy pequeña de agua para docenas de personas -específicamente, 24 botellas para 170 personas.
Adicionalmente, se refirió a las condiciones de sueño, donde los detenidos eran apilados unos sobre otros, mientras que aquellos cerca de las aperturas de los containers tenían luces y armas láser constantemente apuntándoles durante la noche.
Habló también sobre cómo eran forzados a arrodillarse durante horas como una de las peores formas de tortura que tuvo que experimentar. Dijo que después de unos minutos era incapaz de contener el dolor y que lo que lo mantuvo en pie fue el pensamiento de que, en el mismo lugar y en la misma posición, miles de palestinos -padres e hijos por igual- habían estado donde él estaba ahora. Para él, el aspecto más oscuro era que el mar, que siempre había asociado con la libertad, había sido convertido en un espacio de detención.
“Una línea de producción fordista de tortura”
Pantelis Vlachas habló de una “producción fordista de tortura”, argumentando que estos no fueron incidentes aislados o reacciones a ciertos activistas particulares que protestaban. Como explicó, las autoridades israelíes habían implementado y organizado un procedimiento dirigido no solo contra el cuerpo sino, sobre todo, hacia la deshumanización de los detenidos.
Describió cómo las personas eran forzadas a mirar siempre hacia abajo sin levantar sus cabezas, en un proceso diseñado, como dijo, a hacerlos sentir como que no estaban siendo tratados como seres humanos. Habló de sucesivas etapas de control, humillación y violencia: los primeros detenidos fueron preguntados por las condiciones médicas o sobre sus medicaciones, creando la ilusión del cuidado mínimo, e inmediatamente después fueron llevado a containers donde fueron golpeados, tasereados, amenazados y detenidos a punto de pistola hasta que caían al suelo.
Los detenidos pasaron por este proceso uno por uno, como en una línea de ensamblaje, mientras los otros escuchaban a sus camaradas ser torturados sin tener la capacidad de intervenir. Enfatizó que todos sintieron que se podían quebrar -no solo por el sufrimiento físico sino, sobre todo, por el intento de despojarlos de su humanidad. Lo que los sostenía, dijo, era seguir cuidándose entre sí, reconociendo la misma experiencia penosa en los ojos del otro y sacando fuerza de la camaradería y la solidaridad.
"Nos sostuvimos gracias a las miradas de nuestros camaradas”
Kostas Kalaremas participó en la misión de la Flotilla de la Coalición por la Libertad, cuyos miembros fueron detenidos junto a aquellos de la Flotilla Global Sumud bajo condiciones similares. Habló de una Guantánamo flotante donde la solidaridad floreció.
“Mientras estaba en los containers, el libro de Primo Levi 'Si esto es un hombre' me vino a la mente y pensé que algunas personas habían aprendido la lección equivocada”
Relató que cayeron bajo fuego cuando la armada israelí intentó ocupar su embarcación, que fueron torturados con tasers para que revelaran quién era el capitán y que una mujer que dijo ser la capitana fue disparada en la pierna. Habló sobre golpizas pero enfatizó que ninguno de los miembros de la tripulación se rindió.
"Nos atenemos a la mirada de nuestros camaradas y a sus sonrisas". "Esta escalada demanda una escalada de nuestra parte"
Giannis Pantazopoulos se centró en la dimensión psicológica de la tortura. Describió un proceso dirigido a destruir la personalidad, donde los detenidos eran tratados como cuerpos sin voluntad, mientras las autoridades formalmente registraban sus enfermedades y medicaciones sin tener ninguna intención de realmente proveerlas -una práctica que funcionaba como una forma de humillación y debilitamiento.
Políticamente, argumentó que la postura de Israel hacia las misiones de solidaridad había escalado en comparación a intentos previos. Esta escalada, dijo, requiere de una respuesta correspondiente de parte del movimiento, a través del reforzamiento de las acciones, colaboraciones y objetivos. Se refirió a la necesidad de reforzar BDS y de elevar la cuestión palestina a cuestión central dentro de la política europea.
También dejó claro que ningún pasaporte europeo es esencialmente inútil, dado que ningún país europeo hizo nada para defender a sus ciudadanos. Dirigió críticas particularmente duras al gobierno griego, al cual describió como completamente subordinado a los Estados Unidos e Israel.
"La gente va a proteger a la gente"
Phaedra Vokali hizo particular énfasis en la postura del gobierno griego después del regreso de los activistas. Como ella explicó, cuando llegaron a Estambul, ni el embajador ni nadie del consulado estuvo allí para recibirlos, pero un sí empleado de segunda línea fue quien les informó que había un colectivo a Thessaloniki esperándolos, algo que ella vió como una muestra de desprecio y de un espíritu de venganza.
Con respecto al trato a los detenidos, ella habló tanto acerca de la sistemática naturaleza del proceso como también sobre la aleatoriedad de la violencia. A pesar de la investigación previa acerca de cuáles individuos podían ser considerados más vulnerables, quedó claro que cualquier persona alineada con la demanda de “Palestina Libre” era un potencial objetivo. No importaba si era blanco o no blanco, varón o mujer, más o menos vulnerable, la violencia podía ir dirigida a cualquiera en ese momento.
Ella también se refirió al caso de una joven detenida alemana que sufría de ataques de epilepsia que estaba pidiendo su medicación. Cuando ella protesta con mayor vehemencia, fue llevada a un área separada del resto en donde le fracturaron su dedo. Según Vokali, ningún estado o autoridad los protegió de la tortura israelí y por lo tanto quedó claro que solo la gente podía proteger a la gente.
“No encontré ningún rasgo de humanidad”
Vicky Kotsori habló sobre su incapacidad para dar todos los detalles físicos y psicológicos acerca de lo que ella experimentó. Ella contó que su mecanismo de supervivencia fue dejar de lado toda idea que ella tenía de la humanidad, así como también de todas sus emociones. Ella describió su regreso como la vuelta de su cuerpo, pero no de uno sin heridas, nada que los activistas vayan a seguir hablando por un buen tiempo y que ningún miedo los va a silenciar.
En una intervención posterior, ella dijo que a diferencia de los palestinos, los activistas al menos tienen el privilegio de estar relativamente a salvo y que van a poder gradualmente expresar y curar sus heridas físicas y psicológicas. En cambio, los palestinos, tanto si vuelven a una devastada Gaza o permanecen detenidos bajo el sistema de detención de las autoridades israelíes no van a tener la posibilidad de curarse.
Respondiendo a la pregunta sobre si ella encontró alguna conducta humana, ella dijo que no notó el más mínimo rasgo de humanidad durante su detención. Ella solo admitió efímeras diferencias en lugares donde la policía o empleados estaban presentes, describiendo un incidente en donde un joven oficial dejó de agarrar ligeramente a uno de los detenidos y una vez qué sus colegas se dieron cuenta comenzaron a pegarle a los detenidos en su cabeza.
“A no retroceder”
Jasonas Gousetis- Gkins mencionó que toda noción de derecho internacional, incluido el derecho marítimo está muerto y que cuando ignoramos algo porque parece muy lejano eventualmente también nos llega a nosotros. “Nadie está a salvo“ dijo, argumentando que la respuesta recae en el movimiento en sí mismo con el principio
“Ni un paso atrás, a no retroceder”
Giannis Atmatzidis dijo que en 50 años en el mar, esta fue la misión más difícil de su vida. “No pude haberme imaginado que seres humanos podían torturar a otros seres humanos” dijo comparando su prisión naval con los barcos que transportaban esclavos. “Las personas en la misión estuvieron extraordinarias, especialmente los jóvenes, esto me dió coraje y esperanza. Les agradezco a todos los que formaron parte del esfuerzo”.
“Un completo infierno estuvo navegando libremente por días por el Mediterráneo”.
Un corto mensaje de Giorgios Tsiris que estuvo hospitalizado y no estaba apto para asistir fue leído en voz alta. En ese mensaje, él describió los tres días que duró la experiencia recordada por Dante y la inscripción en las puertas del infierno “Abandonen toda esperanza quien entre acá”. En su mensaje, él declaró que un completo infierno estuvo navegando libremente por el Mediterráneo durante días torturando a personas con la complicidad de los gobiernos. Sin embargo, mencionó que todo lo experimentado por los activistas no es nada comparado a lo que el pueblo palestino viene sufriendo hace década, enfatizando que la lucha por una Palestina libre no va a parar.
“Nuestro país se tiene que posicionar en el lugar correcto de la historia”.
En cualquier lugar en la conferencia de prensa integrantes de la misión también destacaron la solidaridad mostrada durante la preparación y el viaje. Se mencionó que la misión empezó meses antes con un pequeño puñado de personas y que en la medida que las necesidades aumentaban, también crecía la cantidad de personas que se ofrecían como voluntarios para ayudar.
Una mención especial fue hecha para la gente en Creta, que se movilizaron luego del primer ataque israelí para exigir apoyo legal, alojamiento y atención médica para los tripulantes, así como también a la solidaridad mostrada en Syros, Rhodes, Kastellorzio y en todos los lugares en donde surgía una necesidad y alguien aparecía inmediatamente dispuesto a ayudar.
En el mismo contexto, se enfatizó en que el país se tenía que posicionar en el “lugar correcto de la historia” en cuanto al derecho internacional y marítimo que ellos argumentaron que estaba siendo volado. También se puso atención en la próxima misión humanitaria hacia Gaza, aparentemente desde Libia a la que hay que darle la mayor visibilidad posible.
“Deben asumir sus responsabilidades”
El equipo legal reconoció que las posibilidades de llevar adelante acciones legales contra Israel son limitadas porque Israel tiene muy pocas Convenciones legales firmadas y no acepta mecanismos que avalen denuncias individuales por violaciones. Sin embargo, mencionaron que hay margen para iniciar acciones legales contra estados como Grecia y Chipre que tienen obligaciones bajo el derecho internacional y europeo.
En este contexto, se hizo referencia a las medidas cautelares tomadas previamente por la Corte Europea de Derechos Humanos respecto a un incidente previo en el que se solicitó que dos individuos no sean trasladados a Israel. Según el equipo legal, si bien esas personas fueron eventualmente transferidas y luego regresaron a sus países, la Corte no rechazó inmediatamente la solicitud, pero sí cuestionó al gobierno griego por no haber actuado frente a la detención irregular de personas en aguas que están bajo su jurisdicción y que a la vez gozan de la protección de las leyes europeas.
El equipo legal enfatizó que las autoridades griegas y chipriotas fueron informadas y les fue exigido que garanticen el paso seguro de las embarcaciones y de su tripulación. Se logró que las intercepciones, detenciones, violencia psicológica, espionaje a los abogados y las condiciones de detención sean declaradas como violaciones a los Derechos Humanos. También la Corte llamó a investigar de forma independiente e imparcial para clarificar los acontecimientos que tuvieron lugar a bordo del barco, en el viaje u en territorio israelí enfatizando que los gobiernos deben asumir sus responsabilidades.

