¿Es inminente un acuerdo entre Estados Unidos e Irán?

Más sombras que luces.

El panorama de las negociaciones entre Trump e Irán es incierto

La prensa internacional está anunciando que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán está próximo e incluso hablan de que sería inminente. Sin embargo, ninguno de los dos países ha publicado una copia del posible acuerdo y seguía sin estar claro a qué habían llegado exactamente, o si habían llegado a un acuerdo significativo. En entrevistas, funcionarios estadounidenses e iraníes describieron los elementos básicos del acuerdo de manera diferente.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dio a entender que la administración Trump estaba dispuesta a aceptar un acuerdo provisional que no privara de inmediato a Irán de la capacidad de fabricar armas nucleares. “No se puede hacer algo nuclear en 72 horas improvisando en una servilleta”, declaró Rubio en una breve entrevista durante su visita a la India.

El acuerdo quedaría circunscripto en una primera etapa a la apertura de la navegación del Estrecho de Ormuz y quedaría relegado para una segunda etapa una negociación sobre la desactivación del programa nuclear y la entrega del uranio enriquecido.

Es necesario tener presente que Washington viene insistiendo repetidamente que la condición para un pacto eran estos dos puntos. En caso de que se confirmara esta versión, aunque la Casa Blanca intente disimularlo, estaríamos en presencia de un nuevo recule de Trump. Con más razón, porque respecto al programa atómico el régimen de los ayotalás sostiene que es un derecho irrenunciable de la nación persa. Lo mismo vale respecto del desmantelamiento del arsenal misilistico iraní, en el que Teherán rechaza la exigencia de EEUU.

La actitud del magnate republicano obedece a la premura por parte del gobierno norteamericano por poner cuanto antes un fin al conflicto. La prolongación de la guerra, que está por llegar a 3 meses y no estaba en los cálculos de Washington, se está convirtiendo en un factor de agravamiento de la crisis internacional e interna de EEUU. El cierre del Estrecho ha provocado un gran salto de los precios del petróleo, del gas natural y de sus derivados, como los fertilizantes y alimentos. Ya la escasez de estos insumos ha empezado a frenar la actividad económica. De persistir en el tiempo, la economía mundial está expuesta a la amenaza de una depresión mundial. Sus efectos se están sintiendo en los propios EEUU donde el recrudecimiento de la inflación está echando más leña al fuego al descontento que existe en el pueblo norteamericano. Los sondeos revelan que el 70% está en contra de la escalada guerrerista que está desarrollando la Casa Blanca y más del 60% desaprueba la gestión de gobierno. Bajo estas condiciones, se refuerzan los pronósticos que adelantan una derrota de Trump en las elecciones de medio término que tendrán lugar a final de año.

El contenido del acuerdo está despertando fuertes críticas de algunos de los líderes republicanos, quienes favorecen una postura más dura contra el gobierno de Teherán y acusan a Trump de ceder mucho más de lo que dice haber logrado y que en ese caso todo el conflicto habría sido en vano. El acuerdo tampoco es visto con agrado por Israel, quien promueve seguir la guerra. Por lo pronto, pretende reservarse el derecho de continuar la ofensiva en Líbano.

En los planes de Netanyahu está permanecer en el Líbano y no retirarse en toda la franja al sur del rio Litani lo que implica una virtual anexión de un parte del territorio del país vecino. La escalada israelí es otra piedra de la discordia pues Irán reclama que los acuerdos deben incluir el Líbano y rechazan que sea tratado por cuerda separada.

De manera que el panorama de las negociaciones sigue siendo incierto y vidrioso en torno al Estrecho de Ormuz. Los funcionarios iraníes afirmaron que Irán permitiría el paso de barcos por el estrecho sin pago, por ahora. Pero, a cambio, Estados Unidos tendría que levantar su bloqueo. Pero Trump acaba de declarar que “el bloqueo seguirá vigente hasta que se llegue a un acuerdo”.

El manto de dudas se extiende también a los activos iraníes congelados en cuentas del extranjero debido a las sanciones internacionales vigentes desde hace mucho tiempo. Los iraníes afirman que el acuerdo propuesto liberaría 25.000 millones de dólares en activos de este tipo. Estados Unidos, en cambio, no ofrece descongelar ningún activo iraní, en una primera etapa, aunque ha dejado la puerta abierta a hacerlo si Irán cumple con sus compromisos nucleares.

En síntesis, el “memorándum de entendimiento” que es publicitado como inminente tiene hasta el momento más sombras que luces. Entretanto, EEUU bombardeó sitios de Irán a los que presentó como “golpes “defensivos” y el fin de semana último, luego de decir que el acuerdo estaba cercano, declaró que un pacto “no es inminente”. Las idas y vueltas de Trump revelan hasta qué punto Estados Unidos ha entrado en un atolladero. El conflicto está empantanado.

El dilema que enfrenta Trump oscila entre retirase en forma humillante sin haber obtenido sus objetivos, lo cual horadaría aún más su figura y su gobierno cuyo descredito está en aumento o profundizar la guerra, con una incursión terrestre, cuyo desenlace es absolutamente incierto. En este contexto, es necesario redoblar la movilización internacional por la derrota de la agresión del sionismo y el imperialismo contra Irán. Una derrota de Trump y Netanyahu sería un golpe al orden imperialista y un estímulo para todos los pueblos del mundo que sufren la ofensiva capitalista que se desarrolla en todo el planeta. Sería un gran estímulo en Medio Oriente para la resistencia palestina y también para todo el pueblo árabe sometido a sacrificios y privaciones por parte de los monarcas, jeques y gobiernos reaccionarios de la región.

Según han dejado trascender diversos medios internacionales, la corriente de simpatía a favor de Irán se está extendiendo en los países árabes. Quienes denuncian la agresión yanqui han sido objeto de persecución, hasta arrestos y acusaciones de traición en Qatar y los Emiratos Arabes. En muchos países árabes, un himno marcial que exalta el desafío de Irán a Estados Unidos se ha vuelto viral. “Llévenme a las calles de Teherán. La bandera del honor ha sido izada por manos persas”. Desconfiando de los medios estatales, algunos televidentes árabes han recurrido a Al-Malladen, un canal de televisión libanés afín a Irán (The Economist, 7/5).

La guerra en curso que está envolviendo a todas las naciones de la región conmueve a todo el Medio Oriente, y puede transformarse en un factor disruptivo de tendencias revolucionarias y podría ser un puntapié inicial de un camino hacia un segundo capítulo de la primavera árabe.