30/08/2012 | 1237

España: Bildu, ¿una Syriza en el País Vasco?

Por Lucas Poy

A las noticias que llegan de España sobre la bancarrota económica, planes de ajuste y movilizaciones populares que crecen, se ha sumado la crisis política abierta en el País Vasco, luego del anuncio del gobierno socialista de disolver el parlamento regional y de convocar a elecciones adelantadas. En 2009, el Partido Nacionalista Vasco no obtuvo los votos suficientes para formar gobierno solo, lo que dio pasó a una coalición del Psoe con el PP de Rajoy. Este pacto, sin embargo, comenzó a hacer agua ante la negativa del Psoe a aplicar los recortes impuestos por Rajoy a las comunidades autónomas. Cuando a comienzos de mayo, el PP rompió el acuerdo, el Psoe se quedó sin la posibilidad de obtener un acuerdo parlamentario amplio para sacar adelante el Presupuesto.


A las sacudidas


¿Qué dicen las encuestas? Uno, que el Psoe perdería un tercio de sus escaños; dos, que ganaría el PNV, aunque sin descartar que el triunfador sea Euskal Herria Bildu: la izquierda vasca. E.H. Bildu es una coalición de varios grupos, principalmente Eusko Alkartasuna -que se escindió del PNV en la década del ‘80-, Alternatiba -una ruptura de Izquierda Unida-, Aralar y otros grupos menores. Bildu se ha convertido en el polo aglutinante del amplio movimiento de izquierda nacionalista, imposibilitado de presentarse en elecciones durante largo tiempo, debido a los vínculos que le fueron atribuidos con ETA. En las elecciones regionales de mayo de 2011, Bildu se ubicó como segunda fuerza política en el País Vasco -detrás del PNV- y como cuarta en Navarra. En noviembre participó, bajo el sello Amaiur, de las elecciones generales, en las que logró volver a colocar diputados en las Cortes de Madrid. Desde 2011 encabeza la Diputación General de Gipuzkoa, una de las tres provincias de la comunidad autónoma vasca; tiene más de 1.100 concejales en Euskadi y en Navarra, y gobierna numerosos pueblos y ciudades, entre ellas San Sebastián.


El ascenso de la izquierda abertzale ha producido un sacudón político enorme. El Psoe acusó al PNV de estar preparando un pacto de gobierno con E.H. Bildu y advirtió que el objetivo de Iñigo Urkullu -el candidato peneuvista- es “la independencia a plazos”. De acuerdo con esto, Bildu estaría dispuesta a gobernar con la burguesía del País Vasco, donde se encuentra el centro de la gran industria del Estado español. El PP, por su parte, también alertó contra cualquier tentativa de separación nacional, incluso por medio de las fuerzas armadas (“el PP hará cumplir la Constitución”). Laura Mintegi, la candidata de E.H. Bildu, respondió con declaraciones conciliadoras: aseguró que está dispuesta a “pactar con todos” y a hacer un esfuerzo “muy importante” para conseguir políticas “de consenso con todo el mundo”. La plataforma electoral de Bildu cuestiona el “capitalismo especulativo” y reclama la defensa del “Estado de bienestar” y del “tejido industrial del país”.


Desintegración del Estado de autonomías


Todos los analistas coinciden en señalar que el PNV no llegaría a la mayoría absoluta y que necesitará un pacto con la izquierda abertzale para formar gobierno. Un gobierno PNV-Bildu volvería a plantear la discusión sobre el estatuto jurídico de Euskadi dentro del Estado español. También en Cataluña está en ascenso el reclamo independentista: la burguesía catalana denuncia que su región aporta al Estado central un 9% de su PBI -mucho más de lo que recibe a cambio- y exige que se le otorgue a la Generalitat la potestad de recaudar sus propios impuestos para luego remitir una parte a Madrid, como hace Euskadi.


El ministro de Economía amenazó con intervenir los gobiernos regionales que no cumplan las metas de ajuste establecidas por Madrid y de enviarles inspectores desde Madrid como lo hace la Unión Europea con España. “El conflicto más serio y más profundo tiene que ver con el temor de que el PP intente usar la crisis para desarmar un acuerdo de coparticipación establecido luego de la caída del franquismo, al que siempre se había opuesto”, caracterizó hace poco el “Financial Times” -o sea, que Rajoy intente liquidar las autonomías. A la fractura “por arriba” entre las burguesías regionales y el Estado central, se agrega la fuerte caída de la legitimidad de la monarquía, acosada por diversos escándalos.


La revolución española


Las burguesías de Cataluña y del País Vasco simplemente están coqueteando con el planteo de la autonomía nacional. Una y otra, como el mismo Estado español, dependen de la bolsa del Banco Central Europeo y del gran capital alemán, que exigen un “ajuste” en las cuentas de las Comunidades Autonómas, a ser pagado por los trabajadores. La crisis capitalista azuza como nunca, por eso mismo, la cuestión nacional; porque ella va de la mano con la resistencia al “ajuste” del Estado español impuesto por la Unión Europea. La lucha contra las imposiciones de Rajoy-Rubalcaba plantea, para los trabajadores de esas comunidades, un enfrentamiento político con el poder central, que en última instancia es el derecho a la autodeterminación nacional. La tendencia de larga data de la izquierda nacionalista vasca a un acuerdo con el PNV implica, además de un sometimiento político a la gran burguesía, una renuncia al derecho a la separación nacional. El tema nacional se enlaza inevitablemente con el de la monarquía, la cual concentra el poder del Estado español. Vuelven a cobrar vida las consignas históricas de la revolución española: República, derecho a la autodeterminación, federación de los pueblos ibéricos, gobierno de trabajadores.


Bildu enfrenta la opción entre un gobierno de conciliación de clases con el PNV o un gobierno de izquierda contra el ajuste, por el derecho a la autodeterminación nacional, por la República, por la ruptura con la Unión Europea, por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

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