07/10/1993 | 403

España: Los catalanes prometen una “acción fuerte, muy fuerte”

El cierre de la  subsidiaria española de la Volkswagen —la Seat— en las cercanías de Barcelona, ha dejado en la calle a 9.000 trabajadores, y amenaza con precipitar un gigantesco conflicto de clases. Desde Alemania, la patronal “justificó” el cierre de la planta por las enormes pérdidas sufridas en sus operaciones en España … y también en Alemania. El presidente de la Seat tuvo que renunciar cuando el directorio alemán rechazó por “insuficiente” la propuesta de su ejecutivo español de despedir “sólo” a 5.000 trabajadores.


El cierre de su planta de Barcelona provocará, según fuentes sindicales, la pérdida de otros 40.000 empleos adicionales en las industrias proveedoras. El anuncio provocó, asimismo, un “extremo nerviosismo” entre los trabajadores de las subsidiarias de la Nissan y la Fiat que, como la Seat, también están “en rojo”.


El cierre de la planta se produce en una ciudad en la que la desocupación ya supera el 20%. “Una catástrofe para Barcelona”, resume el “Financial Times” (30/9).


Los trabajadores de la Seat han comenzado a organizar la resistencia. “‘VW simplemente no podrá hacerlo’, declararon voceros sindicales… los trabajadores de la Seat de Barcelona prometieron una ‘acción fuerte, muy fuerte’ si se fuerza el cierre” (Financial Times, 1/10). Las amenazas obreras han sido debidamente tomadas en cuenta por el gobierno, cuyos funcionarios prevén que “el cierre puede provocar agitación política y sindical” (ídem).


La primera víctima de la “acción muy fuerte” que prometen los obreros de la Seat puede ser el “pacto social” que están negociando las burocracias de las centrales stalinista (Comisiones Obreras) y socialdemócrata (UGT) con el gobierno. En las negociaciones en curso, los burócratas ya han aceptado el “principio” de una rebaja de los salarios para, dicen, “combatir el desempleo”. La capitulación, sin embargo, no dará dividendos, porque la pretensión de la burguesía es reducir también los haberes jubilatorios, aumentar la edad de retiro, endurecer  las  condiciones para el cobro del seguro al desempleo y suprimir otros seguros sociales. Una lucha a fondo en la Seat, que por sus repercusiones movilizaría a todo el movimiento obrero catalán, inviabilizaría las pretensiones de la burocracia de firmar este “pacto social” antiobrero.


El gobierno del “socialista” Felipe González podría ser otra de las víctimas de esta crisis, porque el PSOE no tiene mayoría propia en el congreso y los diputados de “Cataluña (¿reflejados por el presidente de la Seat?) tiene(n) el balance del poder en el parlamento español” (ídem).

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