28/05/2020

Estados Unidos: la policía asesina a un afrodescendiente

Minutos antes George Floyd había gritado que no podía respirar y que por favor le dieran agua, suplicando al grito de “no me maten”.

En Minneapolis, ciudad del Estado de Minnesota, tuvo lugar este lunes 25 un nuevo crimen racista por parte de la policía hacia un hombre de origen afrodescendiente. George Floyd, de 46 años, se encontraba al interior de su coche estacionado en la Avenida Chicago South al 3700. A esa altura se encuentra un club cuyo seguridad llamo a la policía diciendo que había un hombre sospechoso de "fraude en curso" dentro de un auto azul, que parecía estar bajo los efectos de alguna sustancia. Al llegar la patrulla con cuatro efectivos, se aproximaron hasta el coche y le ordenaron a George que bajara. Este habría opuesto resistencia y un policía lo bajó por la fuerza, le colocó las esposas y lo mantuvo en el suelo presionándole el cuello con la rodilla por espacio de varios minutos, lo que derivó en su muerte.


Este accionar violento por parte de la fuerzas policiales causó indignación a ciudadanos que pasaban caminando por el lugar, que le exigieron que dejara de presionar su cuello y, cuando vieron que luego de aproximadamente 10 minutos de tener el cuello presionado había dejado de moverse, le advirtieron que no estaba respirando y que debían tomarle el pulso. Minutos antes George había gritado que no podía respirar y que por favor le dieran agua, suplicando al grito de “no me maten”. Nada de esto les importó a los efectivos, que continuaron inmovilizándolo y prepoteando a las personas que se pararon en el lugar al ver esta situación. Incluso el mismo que le causó la muerte a George tomó su gas pimienta amenazando tirarles. Todo esto fue captado por una mujer en un video que luego se viralizó en redes sociales, y que será clave para la causa.


En un comunicado oficial de la Policía de Minneapolis se sigue alentado la sospecha de fraude sobre la víctima e incluso han dicho que advirtieron que George Floyd se encontraba padeciendo problemas médicos. Esto, según ellos, sería la causa de la muerte y no que le presionaran el cuello por casi 10 minutos. Hay una clara intención por parte del Estado de otorgar impunidad a las fuerzas represivas ante estos crímenes. Los cuatro efectivos que estuvieron en el lugar fueron apartados, pero seguirán recibiendo la paga mensual y serán defendidos por esta institución. Esto hizo recordar a la sociedad y a la prensa el crimen de Eric Garner, un hombre afrodescendiente de 43 años que en 2014 también murió por asfixia por un policía, que le aplicó una llave de estrangulamiento para detenerlo. Su "crimen" había sido vender cigarros de tabaco en la calle. Por el asesinato de Garner aún no hay ningún condenado; el policía que lo cometió fue despedido recién el año pasado, luego de cinco años de que miles de activistas se movilizaran.


Es mundialmente conocido que la población afroamericana es de las comunidades más reprimidas históricamente en Estados Unidos. A esto lo acompañan varios estudios sobre los asesinatos por parte de la policía hacia los varones de esta comunidad. Entre el año 2013 y 2018, un grupo de sociólogos de la Universidad de Rutgers recopilaron datos que indican que la principal causa de muerte de los hombres negros se debe a la violencia policial (Los Angeles Times, Ago/2019). Mientras que un estudio realizado por la organización Violence Policy Center reveló que en el año 2013 el 50% de las victimas de homicidio en el país es afroamericana -una cifra extremadamente alta si tenemos en cuenta que la comunidad afroamericana tan solo representa al 13% de la población en Estados Unidos (Efeusa, Mar/2016).


Además, en este contexto de la pandemia ha sido uno de los sectores más golpeados. Por ejemplo, en los barrios pobres de Nueva York, hay 15 veces más casos de mortalidad a causa del Covid-19 que en el resto de los barrios -acorde a los datos oficiales del Departamento de Salud de la ciudad. A principio de este mes se difundió por redes sociales un video de una enfermera del Hospital Elmhurst, de la misma ciudad, en el cual denunciaba que gran parte de los afroamericanos infectados por coronavirus han muerto por negligencia y tratamientos incorrectos, ya que las autoridades ordenaban no darle prioridad a estos pacientes.


La violencia policial y el racismo no encontrarán una salida sin la transformación de la clase obrera norteamericana en la dirección de los explotados y las minorías oprimidas, por medio de una fuerza revolucionaria anticapitalista y socialista.



 

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