02/02/2006 | 932

Estruendoso triunfo de Hamas

Militantes por la IV Internacional



El estruendoso triunfo del movimiento de resistencia islámico Hamas en las elecciones legislativas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el último 26 de enero, viene a sumar a la crisis política del régimen sionista en Israel. Hamas obtuvo, según los datos finales del comité electoral, 74 de las bancas de un total de 132 (56%); el Fatah de Abu Mazen y Marwan Barghouti obtuvo sólo 45 (34%). Distritos enteros como Hebrón, el distrito norte de la Franja de Gaza y Dir el-Balah (en la Franja de Gaza también) fueron ganados en bloque por Hamas. Otros como Nablus, Tul Karem, Ramallah (viejo baluarte de la izquierda palestina) y Jerusalén (oriental) fueron ganados por el 75-90%.


 


La polarización electoral barrió totalmente a la izquierda palestina, que obtuvo el 10% de los votos (por ejemplo, el Frente Popular por la Liberación de Palestina obtuvo tres diputados; el Frente Democrático por la Liberación de Palestina, dos; el partido Iniciativa Nacional de Mustafa Barghouti, dos). Cabe destacar que el partido de Mustafa Barghouti, apoyado por el FPLP, había obtenido el 20% de los votos en las elecciones presidenciales.


 


Esta tendencia electoral ya había sido analizada en diversos documentos de la Liga Obrera Socialista. La retirada del ejercito israelí y los colonos de Gaza fue percibida como un triunfo político de Hamas, blanco predilecto, por otro lado, de las ejecuciones y atentados sionistas. La corrupción de la dirección de la ANP fue uno de los ejes de repudio en las elecciones que movilizaron a las masas en su votación a Hamas. Los símbolos de esta corrupción son los monopolios de los productos de primera necesidad manejados por miembros de la ANP (muchas veces en asociación con conocidos exmiembros de los servicios de seguridad israelíes) y también la llamada “Caja 2”, una cuenta bancaria de Yasser Arafat en una sucursal del Bank Leumi en Tel Aviv, así como la venta de cemento para la construcción de las colonias judías en Cisjordania y la muralla del apartheid por parte de la empresa de materiales de construcción de Abu Ala, el renunciante primer ministro de la ANP. Asimismo, un repudio a la degradación no solamente de una dirección política sino de una clase social, la burguesía palestina compradora.


 


Las masas más desposeídas y degradadas en Palestina han sido la base social del masivo voto a Hamas. Un análisis presentado en diciembre del año pasado por un experto de las Naciones Unidas indica que casi el 40% de un estimado de 3,7 millones de palestinos en Cisjordania y Gaza han tenido problemas para procurarse alimentos en 2004; casi otro 30% está en peligro de llegar a esa situación. El mismo informe menciona que en ese mismo año más del 16% de la población vivía con 1,5 dólar por día en 2004, y que llegaba al 35% en 2005. Ante esta situación la red social del grupo islámico (escuelas, clínicas, etc.) vino a reemplazar la total parálisis y la falta de infraestructura de la ANP.


 


No hay una organización de la clase obrera y las masas palestinas. Hubo signos de lucha obrera cuando la valiente huelga de los maestros en Cisjordania, en el ’97, y la creación de los comités independientes de trabajadores y desempleados en Gaza, en 2005.


 


La burguesía sionista, y también la palestina, intentaron hasta último momento ignorar la tendencia electoral. Hasta último momento, los medios periodísticos oficiales insistían en que Fatah había recibido casi un 50% de los votos y Hamas lo seguía con una diferencia de casi un 10%. El diario Al Ayyam de Ramallah (24/1) proponía tres escenarios en los resultados electorales y la formación del nuevo gobierno; en ninguno de esos tres estaba contemplada la victoria de Hamas.


 


Pero la campaña electoral de Hamas venía arrastrando una creciente audiencia. Por ejemplo la famosa candidata Mariam Farahat (Um Nidal), madre de dos suicidas, se dirigía a miles de mujeres palestinas en Khan Younis, en la Franja de Gaza, mientras que en Hebrón 60.000 personas se juntaban para el acto final de la campaña. Basado en una encuesta realizada entre el 17 y el 19 de enero, el Palestinian Information Center, con base en Londres, ligado a Hamas, vaticinaba dos días antes de las elecciones un estruendoso triunfo del movimiento islámico con el 53% de los votos y el Fatah en segundo lugar, con el 28% (ver www.palestine-info.co.uk).


 


Por su lado, Abu Mazen recibía una “ayudita” por parte del gobierno de Bush de 2 millones de dólares para la campaña electoral. Por otro lado, crecían las amenazas de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea acerca de que no reconocerían un gobierno de Hamas (Al-Quds, 24/1).


 


Ahora Estados Unidos y la Unión Europea amenazan con congelar la ayuda económica a la ANP. Pero Hamas ha realizado un giro político desde hace mucho tiempo. Aharon Farkash, jefe del servicio de inteligencia del ejército israelí, había ponderado la participación de Hamas en las elecciones (Al Ayyam, 15/3/05).


 


Esta línea “pragmática” tiene su máximo exponente en Ismail Hanyeh, número uno de la lista de diputados y candidato a primer ministro de la ANP. En su discurso del triunfo electoral, no habló de destruir al Estado de Israel sino de que Hamas podría aceptar “los límites de 1967”. Hamas ya ha dicho que está dispuesta a una tregua si se la acepta en el gobierno y es reconocida por Israel y la comunidad internacional; firmó los acuerdos de El Cairo (marzo de 2005), donde se compromete a “mantener una atmósfera de calma”. En ese sentido, el Sheikh Ahmed Hajj Ali, miembro del Supremo Consejo de la Shura de Hamas, dijo: “Nuestra prioridad es atender la situación interna palestina más que confrontar con Israel. Negociaremos con Israel dado que es el poder que ha usurpado nuestros derechos (…) si Israel acuerda con nuestros derechos internacionales reconocidos, incluyendo el derecho al retorno de ‘los refugiados’, el Consejo de la Ghura considerará seriamente reconocer a Israel en el interés de la paz mundial” (Middle East Report, Agosto 2005).


 


En una intervención televisiva, dos días después de conocidos los resultados electorales, Khaled Meshaal, máximo dirigente político del movimiento, pidió a la Unión Europea seguir con la ayuda económica a la ANP y agregó que “estamos deseosos de emprender un diálogo con Estados Unidos y Europa”. El discurso de Meshaal fue recibido positivamente por la prensa burguesa palestina, por ejemplo el diario Al Quds (30/1).


 


Mientras las conversaciones entre el presidente Abu Mazen y Hamas han empezado para conformar el próximo gobierno, el primer ministro israelí Ehud Olmert, juntamente con el secretario general del laborismo, el “Lula” del sionismo, Amir Peretz, anunciaron que no dialogarán con el nuevo parlamento y gobierno palestinos. A su vez, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, advirtió que Israel seguirá con su política de asesinatos selectivos, incluyendo a miembros electos del parlamento palestino. En poco menos de treinta días hay elecciones en Israel.


 


Los marxistas defendemos a la ANP y los diputados electos de Hamas de los ataques del gobierno sionista y el imperialismo. Nuestra estrategia política es el reemplazo del Estado sionista por una república palestina democrática, secular y socialista.

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