28/10/2020

Filadelfia en llamas: sigue la lucha antirrepresiva en Estados Unidos

Duros choques en las protestas por el asesinato del joven Walter Wallace.

Otro asesinato más de un joven negro a manos de la policía en EEUU ha dado lugar a importantes protestas, en este caso en Filadelfia.

El domingo 25 a la noche dos oficiales respondieron a un llamado alertando sobre la conducta de Walter Wallace Jr, de 27 años, que estaría teniendo un brote, producto de problemas de salud mental preexistentes.

Los policías alegan que el joven tenía un cuchillo que se negó a soltar, el cual no es visible en el video tomado por un vecino que se ha reproducido por las redes. Los vecinos y familiares pidieron a los policías que bajen sus pistolas, alertando de sus problemas de salud mental. La respuesta de los oficiales fue descargar 14 tiros sobre Wallace, matándolo instantáneamente.

Filadelfia ha sido desde entonces escenario de movilizaciones, que han sido objeto de una dura represión policial. La primera noche la guardia de infantería atacó a la movilización. Los manifestantes hicieron retroceder a la policía, según algunos informes usando maquinaria de construcción. Un patrullero fue incendiado mientras la policía huyo en pánico (Left Voice, 27/10).

 

El alcalde demócrata Jim Kenney es un progresista que prometió limitar la violencia sistemática de la policía de Filadelfia, famosa por su carácter racista y represivo. Sin embargo, no ha tomado medida alguna, hablando de una investigación a futuro. Condena a los manifestantes, mientras los asesinos de Wallace están libres y en sus cargos. El gobernador demócrata Tom Wolf ha puesto en alerta a la delegación de la Guardia Nacional de Pensilvania para terminar con las protestas (Washington Post, 28/10).

Lo repetido de la noticia no responde a nada en particular. De hecho, es lo habitual que suceda.

Según el sitio statista.com que recopila distintos datos estadísticos, entre 2013 y 2019 de las aproximadamente 1000 personas que asesina la policía, unas 300 son negras. Una proporción muy grande, teniendo en cuenta que componen sólo el 13% de la población.

No se trata entonces, de que estos asesinatos policiales sean una novedad. Lo que sí está sucediendo es que cada caso da lugar a un renovado movimiento de lucha contra el accionar policial. Esto es un rasgo de la rebelión popular que estalló en Estados Unidos luego del asesinato de George Floyd. Y que, a pesar de la represión, la cooptación y la presión política a canalizar todos los reclamos populares en unas elecciones monopolizadas por los dos grandes partidos capitalistas.

A menos de una semana de las elecciones, el enorme movimiento de lucha contra la represión policial sigue fuerte en las calles de Estado Unidos. Enfrenta en el período que viene enormes desafíos políticos. Gran parte de las direcciones del movimiento alrededor de Black Lives Matter llaman a votar a Joe Biden y se dedican a cabildear para promover candidatos progresistas en las filas demócratas.

Un movimiento que surgió como revulsivo frente a la expansión del aparato represivo bajo el gobierno de Barack Obama vuelve a dar apoyo a un partido que administra la represión allí donde es gobierno, como lo muestran las imágenes de Filadelfia de esta semana.

La conquista de un desmantelamiento del aparato policial y carcelario, cuya existencia es incompatible con una vida digna para los jóvenes y trabajadores, en particular aquellos de minorías raciales y sexuales, tiene como precondición la existencia de un partido independiente de la clase obrera en Estados Unidos.

 

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