13/06/2013 | 1272

Francia: Banda fascista asesina a un militante de izquierda

La responsabilidad del Estado imperialista

Un grupo de militantes neonazis asesinó a golpes a Clément Méric, un joven de 18 años, que militaba en el Partido de Izquierda (integrante del Frente de Izquierda de aquel país). Méric estudiaba Ciencias Políticas y desarrollaba su actividad en el frente antifascista.


El crimen de Méric generó una conmoción y una ola de repudio en toda Europa. Pero es necesario distinguir la indignación popular de la hipocresía de los partidos de la burguesía imperialista francesa, los que con sus declaraciones y su accionar político han incentivado el surgimiento de los grupos fascistas.


Sólo por mencionar algunos ejemplos, durante la rebelión de los sectores más oprimidos, en 2005, Sarkozy calificó a los manifestantes de “escoria”. Tanto socialistas como derechistas instigan la prohibición del uso del velo islámico, una medida que de ningún modo persigue un objetivo secular, sino que sólo apunta a reforzar la opresión sobre los musulmanes franceses y a dividir a la clase obrera. El gobierno “socialista” de Hollande desarrolla una intervención militar en Malí bajo el pretexto de combatir la “amenaza islámica”.


Los grupos que han acabado con la vida de Méric cobraron protagonismo en las últimas semanas por su acción intimidatoria en las calles contra el matrimonio homosexual. Cabe señalar que se trata de agrupamientos que se han desarrollado también en otros países de Europa, notablemente en Grecia (Amanecer Dorado). En Suecia, bandas fascistas se dedicaron a patrullar las calles durante la reciente rebelión en los barrios periféricos de Estocolmo. En ambos casos, los grupos cuentan con la complicidad policial.


El gobierno francés ha informado la proscripción del grupo Juventud Nacionalista Revolucionaria, de cuyas filas provendrían los asesinos. Mélenchon, dirigente del Frente de Izquierda (Front Gauché), reclamó la proscripción de estos grupos y acusó al Frente Nacional de Marine Le Pen de tener vínculos con ellos (Libération, 9/6). Pero lo principal es poner de relieve ante las masas la responsabilidad estatal en el desarrollo de estos grupos de choque y, por lo tanto, en el crimen. Hay que desarrollar un inmenso movimiento por el juicio y castigo a los responsables, así como promover la autoorganización de la clase obrera y de la juventud contra las provocaciones fascistas.

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