03/03/2020

Francia: el gobierno acelera, el movimiento obrero resiste

Desde Paris

El sábado 29 de febrero por la mañana estaba convocado un Consejo de Ministros excepcional para tratar la cuestión candente de la epidemia de coronavirus.


A las 17 horas, el Primer Ministro se presentó en la Asamblea Nacional para anunciar que aplicaba el artículo 49-3 de la Constitución, que permite que un proyecto de ley sea aprobado sin voto al menos que una moción de censura derribe al gobierno. Utilizó a la epidemia de gripe para aplicar todavía más brutalmente que lo previsto una medida que acentúa el funcionamiento bonapartista, antidemocrático, de la V República.


Ese mismo sábado, varios centenares de manifestantes se reunieron frente a la Asamblea Nacional para denunciar al gobierno y expresar la voluntad de continuar la lucha contra el proyecto. Este lunes 2, hubo manifestaciones en París y en decenas de ciudades de provincia. La de París, en la Plaza de la República, fue llamada inicialmente por la intersindical parisina de la CGT, FO, FSU, Solidaires y la UNEF y se desarrolló luego como movilización callejera de los militantes combativos.


El martes está anunciadas manifestaciones en todas las ciudades llamadas por la intersindical nacional.


La crisis del gobierno


El gobierno de Macron muestra cada vez más sus fisuras y son cada vez más profundas. La aplicación del 49-3 no es una originalidad de este gobierno; fue utilizado 88 veces desde la fundación de la V República en 1958. El Ejecutivo recurría a este artículo -guillotina del debate y el voto parlamentarios- porque no disponía de una mayoría segura para aprobar un proyecto. El gobierno de Macron lo aplica en cambio contra la minoría, a pesar de disponer del voto seguro de su mayoría. Es una muestra adicional de aislamiento.


El flanco débil reside en que el proyecto tiene la oposición mayoritaria de la población, y no solo de los sindicatos y la juventud militante, y que se conjuga con otros conflictos, la salud y la educación. La agitación social es callejera y constante y se desenvuelve como movilización política. El fin de semana hubo una nueva expresión de los bailarines de la Ópera de París y de los integrantes de la Comedie Française de oposición al proyecto de jubilaciones. Recitaron trozos de El Avaro de Moliere ante el público reunido en la plaza del teatro. Los abogados persisten con su huelga judicial y no hay ningún acuerdo en carpeta.


La maniobra del Primer Ministro puede ser un boomerang porque la discusión parlamentaria va a continuar en el Senado y con un segundo proyecto de ley y ya no podrá aplicarse el 49-3. El gobierno sigue confiando en que la “conferencia sobre el financiamiento” permitirá llegar a un acuerdo con la CFDT -apoyado por el Medef. Es una ilusión. La CFDT apoya la jubilación por puntos pero no puede asumir la responsabilidad del desmantelamiento de un conjunto de conquistas ganadas en el pasado, como la prorroga permanente de la edad de la jubilación, las compensaciones por las carreras largas y por los trabajos particularmente penosos.


La respuesta obrera


Las confederaciones sindicales se reunieron el lunes por la mañana y decidieron llamar a movilizarse desde ese mismo día y “a organizar manifestaciones delante de las Prefecturas (delegaciones del gobierno en las capitales de los Departamentos) y subprefecturas el martes 3, incluso con el uso de la huelga… En este cuadro, proseguimos y ampliamos la construcción de una gran jornada de huelga interprofesional y de manifestaciones en todo el país para el martes 31 de marzo”.


La brutalidad del gobierno no provocó ningún adelantamiento de la fecha de la huelga y la CGT y FO continúan amenazando con su retiro de la conferencia de financiamiento, sin retirarse.


La libertad de maniobra del gobierno ha sido posible por esta política de las direcciones. Son el obstáculo decisivo para que el movimiento obrero y la juventud tomen la iniciativa nacional en esta crisis social y política. Los acontecimientos de este fin de semana confirman la validez de las consignas lanzadas para el lunes 17 y del movimiento de huelga de los sindicatos del subte parisino. Hay que multiplicar la movilización callejera y llevarla a los lugares de poder; hay que volver a lanzar el movimiento de huelga, que no puede esperar hasta el 31 de marzo.


Prácticamente cada día hay una expresión de lucha. Este martes 3 serán las nuevas movilizaciones contra el 49-3, el jueves 5 hay un movimiento de huelga en las universidades, el 8 es la jornada de la mujer, el 14 está prevista una gran manifestación unitaria con los chalecos amarillos.


La voluntad y la energía de lucha no faltan a la cita. Pero pueden diluirse, desperdiciarse. La urgencia política es tratar de unificar los esfuerzos militantes de las Coordinadoras, los sindicatos locales y regionales, la juventud estudiantil, los chalecos amarillos y los múltiples colectivos (hospitales, artistas, abogados). Las Coordinadoras pueden y deben jugar todo su rol de iniciativa y palanca, a condición de reunir efectivamente a los militantes y corrientes de lucha. Los agrupamientos de lucha de clases de los sindicatos deben imponer el estado de asamblea: las decisiones deben ser tomadas por las bases en favor de la huelga.


Hay decenas de miles de militantes comprometidos en este combate y centenares de estructuras de lucha en movimiento. Hay centenares de miles de explotados, de jóvenes, de mujeres, que quieren salir a la calle para terminar con este gobierno y su política. Los obstáculos son políticos, la dispersión, la falta de autoridad y de combate anticapitalista de las estructuras sindicales, la dificultad de acumulación política revolucionaria de estas luchas. Contra la centralización de la burguesía, la población oprimida tiene que encontrar los medios para poner en pie también un movimiento centralizado, programáticamente independiente.

En esta nota