30/03/2006 | 939

Francia: Tres millones en las calles

La maniobra del adelantamiento electoral

Tres millones de jóvenes y trabajadores manifestaron en toda Francia contra el gobierno de Chirac-Villepin y su nuevo “contrato basura”. La movilización del martes 28 duplicó la del sábado 18.


 


 


 


La paralización de la educación fue total, y amplísimo el paro en los transportes y los servicios públicos. Se extendió incluso a algunos sectores privados (además de la educación). Los diarios que no aparecieron.


 


 


 


Pese a todo, Chirac-Villepin siguen diciendo que “la República no acepta ultimátums”. El primer ministro cree que los que sí deben aceptarlos son los millones de jóvenes precarizados.


 


 


 


Villepin ha intentado utilizar a la burocracia sindical como un ariete contra la movilización de la juventud y contra sus organizaciones. Por eso, armó una entrevista por separado con los dirigentes de las cinco principales centrales sindicales de las que fueron expresamente excluidas las organizaciones estudiantiles y juveniles. Aunque los representantes de los estudiantes protestaron, la burocracia sindical aceptó el “convite”.


 


 


 


Entre las “mejoras” que Villepin ofreció a los burócratas estaba la de reducir de dos a uno el “período de prueba”, pero excluyó, de antemano, derogar la posibilidad de despido sin causa durante el período de pruebas. Incluso para la burocracia sindical, esto era demasiado. “No soy el bombero de servicio”, debió aclarar François Chérèque, secretario general de la CFDT, a la salida del encuentro con Villepin.


 


 


 


Las direcciones sindicales hayan dejado perfectamente en claro que se oponen a la consigna de huelga general “porque tiene un contenido insurreccional” (El País, 21/3). En un momento de crisis política aguda y de una amplia movilización popular, la burocracia de los sindicatos no duda en dar un respaldo de principios al régimen político y al Estado. Pero u na dirección que no está dispuesta a empeñar todas las energías en la victoria es una dirección que prepara la derrota. La burocracia de los sindicatos y los partidos de la izquierda democratizante están ante la expectativa de que el gobierno adelante para el otoño europeo las elecciones generales previstas para 2007.


 


 


 


Un adelantamiento de las elecciones ofrecería un espacio para dirimir la crisis que tiene paralizado al gobierno de Chirac, entre el ala Villepin y el ala Sarkozy. De cualquier modo, es claro que el gobierno no aguanta un año más, de modo que el adelantamiento es la oferta que empujaría a la izquierda democratizante a paralizar las manifestaciones. En oposición a esta maniobra se plantea la consigna: Fuera Chirac-Villepin, huelga general, por un gobierno de las organizaciones obreras que liquide toda forma de precarización y ataque el despotismo del capital.

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