02/06/2016 | 1413

Francia: una semana de huelgas y contrastes

Las manifestaciones del jueves 26 de mayo en París y en las ciudades de provincia fueron más numerosas y combativas que las precedentes. Marcaron la continuidad y la fuerza de la lucha del movimiento obrero contra el gobierno y su ley El Khomri -de destrucción del Código de Trabajo. Las huelgas en las refinerías y puertos tuvieron una repercusión nacional porque indujeron una escasez de combustible
desde París


Las manifestaciones del jueves 26 de mayo en París y en las ciudades de provincia fueron más numerosas y combativas que las precedentes. Marcaron la continuidad y la fuerza de la lucha del movimiento obrero contra el gobierno y su ley El Khomri -de destrucción del Código de Trabajo. Las huelgas en las refinerías y puertos tuvieron una repercusión nacional porque indujeron una escasez de combustible.


 


Según las encuestas habituales, la mayoría de la población sigue opuesta a la ley y simpatiza con el movimiento huelguístico. La patronal y el gobierno utilizan un lenguaje de odio social y político contra la clase obrera y los sindicatos, concentrado en la CGT, pero la maniobra está fracasando.


 


Este miércoles comienza una huelga ferroviaria de duración indefinida. Se anuncia una huelga en el metro parisino para el jueves y en los aeropuertos para el fin de semana. Se prevé que haya huelgas la semana próxima en las ciudades en las que se juegan partidos del euro. Estas huelgas no paralizan los servicios públicos, pero tienen una gran repercusión política. Hay manifestaciones en el interior. El 14 de junio está anunciada una jornada nacional de huelgas y, por primera vez, una manifestación nacional en París.


 


Contra la austeridad y la crisis


 


Esta lucha se está procesando, mientras el movimiento obrero en Europa está en un impasse. El gobierno de Syriza acaba de imponer un nuevo ajuste que la huelga y la manifestación del 1 de Mayo no pudo impedir. En España y Portugal, los acuerdos entre el Partido Socialista y los “movimientistas” están logrando un curso puramente parlamentario de la “lucha” contra la crisis capitalista.


 


El movimiento obrero francés no escapa por supuesto a este posible curso parlamentario y democratista; es el horizonte de las direcciones políticas que pretenden hablar en su nombre. La contradicción reside en que el escenario de la lucha se caracteriza, por ahora, por la continuidad, las acciones de huelga, las movilizaciones, el enfrentamiento con el gobierno y la patronal.


 


El gobierno no acierta con ninguna política. Recurre a la represión y a la amenaza y se ha aislado. El primer ministro Valls afirma que no va a retirar la ley y no niega la posibilidad de una negociación. El tema es que la burguesía ya ha decretado la quiebra del gobierno Hollande-Valls e incluso de la importancia que le daba a la aprobación de la ley en estas circunstancias. El FMI publica el 24 de mayo su informe sobre Francia e indica que hay que “completar las reformas recientes del mercado de trabajo, la austeridad, la tercerización”.


 


Ahora, para diluir el movimiento, Valls hace concesiones menores a los ferroviarios y otros sectores, y anuncia que se puede “reescribir” el artículo 2 de la ley, que establece que los “acuerdos” de empresa prevalecen sobre los convenios y el Código. Las direcciones sindicales buscan este supuesto diálogo, que no logra concretarse por el vigor de la lucha y los ultimátums de la burguesía.


 


Impasse político


 


Las direcciones sindicales no acompañan sus llamados a las medidas de movilización con una campaña de agitación política. Esta campaña plantearía inevitablemente la cuestión de la caída del gobierno. 


 


La CGT, FO y Solidaries se han visto forzadas a un largo enfrentamiento con el gobierno, a favor de su política de maniobras con el hecho que no se ha estructurado un cuadro nacional alternativo en las organizaciones sindicales. Las corrientes de lucha de clases desarrollan, sobre todo, una orientación de presión hacia las direcciones más que de estructuración autónoma. Las iniciativas de movilización son significativas pero no se articulan.


 


Las tendencias “centristas” tratan de aprovechar este vacío. Pocos se animan a reivindicar a Syriza y es Podemos el nuevo estandarte y paradigma.


 


Entre las diversas manifestaciones, una nueva declaración política plantea “proseguir y ampliar en las próximas semanas este despertar de las energías ciudadanas”. Entre los firmantes están Melenchon, Besancenot (del NPA), parlamentarios del Frente de Izquierda, el secretario general del Partido Comunista y otros. Es la primera vez que este arco se pone de acuerdo para publicar unas líneas y tratarán sin duda de seguir adelante con la vista puesta en las elecciones de 2017 y no en el triunfo de la movilización.


 


Los núcleos revolucionarios tienen que persistir en el combate por estructurar una política alternativa: Fuera la ley. Por la huelga general. Que la crisis la paguen los capitalistas.


 

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