Golpismo en Brasil

Partido Obrero

En la mañana del miércoles, el general Vilas Boa, comandante en jefe del Ejército de Brasil conminó al Tribunal Superior de Justicia a que meta en prisión al expresidente Lula, so pretexto de erradicar la “impunidad”. Es la culminación de una ola de pronunciamientos de militares retirados con la misma exigencia. Tiene lugar cuando el Ejército se ha hecho cargo de la militarización de Río de Janeiro. Este claro planteo golpista tiene lugar ante la evidencia de que el Tribunal Superior se encuentra dividido acerca de encarcelar a Lula de inmediato o permitirle asistir en libertad a la última apelación de un fallo que lo condena a 12 años de cárcel. La división del Tribunal, probablemente 6 a 5, en contra de Lula, deja al desnudo la crisis política que ha desatado la ejecución de la condena, que tiene el objetivo de impedir la concurrencia de Lula a las elecciones presidenciales de octubre próximo. 



En un país gobernado por corruptos, desde el presidente Temer y el Congreso hasta el último de los gobernadores, el encarcelamiento inmediato de Lula, para vetar su candidatura, por exigencia militar, constituye un golpe de Estado en regla. Las bandas fascistizantes han salido a la calle con violencia, para apoyar la asonada militar. La ‘apretada’ golpista a la Corte y la amenaza implícita de reprimir toda protesta popular contra el encarcelamiento, convierte al régimen político fraudulento instalado en Brasil en un protectorado militar. 



Todo esto pone en claro que el llamado "golpe parlamentario" o “institucional” que se produjo en junio de 2016 fue un golpe militar con la complicidad de todas las instituciones del Estado brasileño y el apoyo de la “comunidad internacional” -o sea el imperialismo de Estados Unidos, la Unión Europea y las ‘democracias’ latinoamericanas.

Llamamos a una movilización continental contra el nuevo golpe en Brasil, con independencia del hecho de que Lula y los gobiernos del PT sean responsables de la corrupción del 'petrolao’' del 'mensalao' y de los enormes negociados de Odebrecht, Andrada Guitierrez, Correia Camargo, Eike Batista y toda la burguesía brasileña e internacional. El corrupto Temer y su partido han cogobernado con el PT durante años, sin interrupción. El PT no llamó a la movilización popular para derrotar la destitución de Dilma Roussef.



La asonada militar en Brasil ocurre en el mismo momento en que Trump militariza la frontera con México y prepara un embargo petrolero contra Venezuela, con la finalidad de hacer viable un golpe militar o una intervención extranjera. La crisis capitalista mundial y las guerras económicas y militares socavan a los regímenes políticos latinoamericanos y amenazan severamente a las masas trabajadoras. La política de los Lula, los K, los Correa y los Chávez-Maduro es directamente responsable del ascenso de la derecha y del golpismo.



Llamamos a combatir al golpismo, a la derecha y al imperialismo, no en defensa de un retorno de los regímenes patronales 'nac & pop', que son los responsables por este retroceso, sino para impulsar una salida revolucionaria de los trabajadores y la Unidad Socialista de América Latina.