Internacionales
26/5/2026
GRAVE: detienen en Libia a diez integrantes del convoy terrestre de apoyo a Gaza
Entre ellos se encuentran los argentinos Lucas Aguilera y Paula Giménez. No hay información oficial sobre su paradero.

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El convoy recorre el norte de África
Diez integrantes del convoy humanitario terrestre Sumud Maghreb (misión de apoyo al pueblo palestino), entre ellos los argentinos Lucas Aguilera y Paula Giménez (de la agencia informativa Nodal) fueron detenidos este fin de semana cerca de un puesto de control militar cerca de Sirte, en el este de Libia. Desde entonces, no hay información oficial acerca del paradero de los detenidos.
El convoy partió casi en paralelo a la flotilla naval Sumud desde Mauritania, Túnez y Argelia a comienzos de abril. Está integrado por 30 vehículos (incluyendo diez camiones y dos ambulancias), con 270 viajantes de 26 países que llevan medicamentos y otros insumos básicos para el asediado pueblo de la Franja de Gaza, bloqueado por el Estado de Israel.

Desde la organización del convoy terrestre, desde Nodal y desde numerosos sectores políticos, sociales y de derechos humanos se insta a los gobiernos a intervenir de manera urgente para obtener información sobre los detenidos y resguardar su integridad. Se pronunciaron, entre muchos otros, el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, la CTA de los Trabajadores, la referente del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, Tilda Rabi, y la legisladora porteña del Partido Obrero-Frente de Izquierda, Vanina Biasi.
🔴 URGENTE | @InfoNodal rumbo a Palestina. Liberen a los retenidos en Libia del Convoy Sumud terrestre! @gbsumudflotilla
— Vanina Biasi (@vaninabiasi) May 24, 2026
La organización del convoy humanitario Global Sumud Maghreb difundió la lista completa de integrantes de la delegación internacional que fueron detenidos tras…
⚠️ Expresamos nuestra preocupación por la detención de integrantes del convoy humanitario Global Sumud Maghreb al este de Libia, rumbo a Gaza.
— CTA-T (@CTAok) May 24, 2026
Entre los detenidos están los argentinos Lucas Aguilera y Paula Giménez.
Exigimos garantías para su integridad y su pronta liberación. https://t.co/3Ngiqpeehp
En junio de 2025, la edición anterior del convoy terrestre -que partió desde El Cairo- no había podido alcanzar el cruce fronterizo de Rafah, debido a la colaboración del gobierno de Egipto con las autoridades israelíes.
No al genocidio del pueblo palestino. Basta de represión y persecución a quienes se solidarizan con la causa palestina. Por la liberación inmediata de los detenidos en Libia y que se deje transitar al convoy humanitario.
Qué es "Libia del Este", donde mantienen detenidos a 10 integrantes del convoy terrestre Global Sumud Maghreb
Una nación, dos gobiernos y una fractura que nació de la intervención extranjera
A más de una década de la caída de Muamar el Gadafi en 2011, Libia no logró consolidar un Estado unificado. Lejos de las promesas occidentales de democratización tras la intervención militar de la Otan, el país quedó sumergido en una fragmentación crónica, consolidando dos administraciones rivales que se disputan la legitimidad institucional, los recursos energéticos y el reconocimiento internacional.
Las dos administraciones en pugna
Hoy el poder en Libia está nítidamente partido en dos zonas geográficas y políticas:
El Oeste (Trípoli) Sede del Gobierno de Unidad Nacional (GNU), encabezado por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah. Es la administración que cuenta con el reconocimiento formal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y retiene el control de las instituciones financieras clave, como el Banco Central y la Corporación Nacional del Petróleo (NOC).
El Este (Bengasi y Tobruk): Controlado con puño de hierro por el mariscal Jalifa Haftar a través del Ejército Nacional Libio (LNA). En el plano civil, opera un parlamento (la Cámara de Representantes) y un gobierno paralelo, pero la autoridad real es militar y dinástica, concentrada en la figura de Haftar y sus hijos.
Raíces de la fractura: de la intervención de la Otan a la guerra civil
Para entender la existencia de estas "dos Libias" hay que remontarse al desarrollo de la guerra civil de 2011 y la posterior implosión del entramado estatal:
1. El vacío tras la caída de Gadafi (2011): La intervención de la Otan destruyó el régimen centralizado sin articular una estructura de transición real. El poder se atomizó en cientos de milicias locales basadas en identidades regionales, tribales e ideológicas.
2. Las elecciones de 2014 y la división institucional: Tras unos comicios parlamentarios sumamente cuestionados, las facciones islamistas y del oeste rechazaron los resultados. El parlamento electo tuvo que refugiarse en el este (Tobruk), mientras que en Trípoli se instaló un gobierno rival apoyado por milicias occidentales. Quedó sellada la dualidad institucional.
3. La ofensiva de Haftar sobre Trípoli (2019-2020): Presentándose como un factor de orden y una fuerza laica contra el islamismo, Haftar lanzó una campaña militar masiva para capturar la capital. El conflicto escaló en una guerra abierta que internacionalizó definitivamente el escenario libio, concluyendo en un estancamiento militar y un alto el fuego en 2020 que congeló las líneas de frente actuales.
El tablero internacional: quién apoya a quién
La prolongación de esta división no se explica sin el financiamiento, el armamento y el soporte diplomático que distintas potencias extranjeras inyectan en cada bando, convirtiendo a Libia en un laboratorio de disputas geopolíticas externas.
Gobierno del Oeste (Trípoli) y poder del Este (Bengasi / Haftar)
Apoyo Principal a Trípoli: Turquía y Qatar. Naturaleza del apoyo. Intervención militar directa de Ankara (drones, tropas y asesores) que frenó el avance de Haftar en 2020.
Apoyo principal a Libia del Este: Rusia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos (EAU) del Grupo Wagner (ahora Cuerpo de África ruso), soporte financiero de EAU y cobertura logística de Egipto.
Intereses geopolíticos de Trípoli: Control de zonas marítimas en el Mediterráneo oriental y contratos de reconstrucción.
Intereses geopolíticos en el Este: contener la influencia del islamismo político (para Egipto) y asegurar bases estratégicas en el norte de África y el Mediterráneo (para Rusia).
La ambigüedad occidental: países como Estados Unidos, Italia y Francia mantienen una postura ambivalente. Si bien diplomáticamente reconocen al gobierno de Trípoli por los canales de la ONU, han operado históricamente canales directos con Haftar en el este, bajo el argumento de cooperar en materia de contraterrorismo y control migratorio hacia Europa.
El estancamiento actual beneficia a los sectores dominantes de ambas administraciones, que usufructúan la división para postergar de manera indefinida las elecciones generales y repartirse las rentas de las exportaciones petroleras, mientras la infraestructura civil del país permanece degradada.

