08/08/2018

Hoy Argentina, mañana Chile. Luchemos por el aborto legal, seguro y gratuito en todo el mundo

Después de masivas movilizaciones que sacaron a más de un millón a las calles, las mujeres luchadoras argentinas empujaron la aprobación de media sanción en la cámara de diputados de la ley de aborto legal, doblándole la mano a los intereses de la iglesia católica y de los partidos, tanto del kirchnerismo que se opusieron a esta lucha bajo el pasado gobierno de Cristina Fernández, y a los del gobierno macrista que aún se la juegan por bloquear el derecho al aborto no punible manteniendo la persecución y criminalización de las mujeres.



Hoy 8 de agosto se está votando el proyecto de despenalización del aborto en el senado trasandino, pero sabemos, al igual que nuestras compañeras del Partido Obrero de Argentina, que sin movilización, sin desconfianza en el parlamento y sin acción directa en las calles no se conquistara el aborto legal ni educación sexual científica y laica, ni podremos obtener ninguna de las aspiraciones más sentidas de este movimiento. Esta lucha ha cruzado todas las fronteras del continente, donde el símbolo de la pañoleta verde ya fue adoptado por las luchadoras chilenas y desde el POR adherimos la lucha internacional por la legalización del aborto, seguro y gratuito.



En Chile el pasado 25 de junio, por sexto año consecutivo, se desarrolló una gran jornada de paro y movilización bajo la consigna de “aborto libre, legal, seguro y gratuito” como superación de la actual ley de despenalización del aborto en tres causales, aprobada bajo el último gobierno de Bachelet, que no abarca ni siquiera el 3% de los casos de irrupción del embarazo. Sabemos que las mujeres trabajadoras decidimos interrumpir embarazos más allá de esas tres causales, acosadas por el desempleo, el aislamiento al que las grandes empresas condenan la maternidad, tratándolo como un problema personal o privado y no como una problemática social. El gobierno de Sebastián Piñera se ubica claramente en el sector que está en contra del reclamo de las mujeres, por esto en un contexto de ajuste y política antiobreras es fundamental reforzar la movilización en las calles sumando al reclamo por el derecho al aborto a los sindicatos y organizaciones de trabajadores para darle mayor impulso a esta lucha.



El Estado y la iglesia son los verdaderos responsables de los abortos clandestinos. Sus “principios morales” no protegen la vida si no que prefieren la clandestinidad de la interrupción de los embarazos con todo el riesgo a la salud y psicológico que implica para nosotras. La actual descomposición social capitalista que marca hoy la condiciones de explotación y doble opresión de las mujeres trabajadoras se ve reflejada en la situación de extrema precariedad de las familias obreras, donde la violencia desmedida contra la mujer en las casas, el desempleo, los embarazos no deseados de jóvenes adolescentes que el Estado privo de educación sexual, la propaganda de los medios de comunicación que promueven una mediática erotización de la infancia y el discurso “próvida” de los círculos políticos que deciden que se “produzcan” embarazos no deseados para transformarlos en trabajadores explotados, son todas expresiones de defensa burguesa a que se siga mantenido en pie este régimen social en decadencia.



Para conquistar la verdadera capacidad de decisión y elección de las mujeres trabajadoras, es necesario terminar con este régimen basado en la explotación y opresión. El capital reclama una explotación cada vez mayor física y mental de las trabajadoras y los trabajadores, con sus reformas laborales antiobreras y ajustes fiscales contra la clase para solventar sus deficiencias.



Desde el Partido Obrero Revolucionario hacemos un llamado urgente a todas las trabajadoras y trabajadores, a los sindicatos, a las organizaciones estudiantes y la organización popular combativa a hacer propia la lucha contra toda forma de violencia hacia la mujer y a exigir nuestros derechos como mujeres trabajadoras.



Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Por una educación socialista, que es la única que ofrece una perspectiva humana a las relaciones de pareja.



Por la separación de la Iglesia y las instituciones religiosas del Estado y por la confiscación de las inmensas propiedades del Vaticano y las iglesias en todo el mundo.



Por la unidad de acción internacional de los movimientos de mujeres en lucha. 



Por Partidos Obreros Revolucionarios en todo el mundo y por una Internacional Obrera y Socialista. 

 

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