04/09/1997 | 555

Huelga general en Venezuela

Recientemente tuvo lugar “la primera huelga general en ocho años (que) paralizó amplios sectores de la economía venezolana” (Financial Times, 7/8). La huelga de 12 horas fue convocada por la burocracia de la Confederación de los Trabajadores Venezolanos (CTV), tras un incremento del 27% promedio de los precios del petróleo, que elevó automáticamente los servicios públicos y los precios del consumo popular.


El gobierno de Rafael Caldera, apoyado e integrado por los ex-izquierdistas del Movimiento al Socialismo (MAS) —el conocido dirigente Teodoro Petkoff es ministro de Planificación de Caldera—, habría sugerido a los empresarios otorgar incrementos salariales para compensar los aumentos del costo de vida (El Cronista, 8/8). Pero “el sector privado se niega a incrementar los salarios” (Financial Times, 7/8).


El gobierno de Caldera llevó a cabo “una reforma de las leyes laborales este año, que permitió a los empleadores reducir las cargas sociales y les redundó en beneficios” (ídem). La burocracia de la CTV, que había aceptado el paquete gubernamental, argumentó a través de su secretario general, Carlos Navarro, que “el sector privado no ha cumplido sus compromisos de aumentar los salarios” (ídem). Por lo primero, es que “los sindicatos no convocaron a marchas de protestas”, a pesar que “los salarios reales cayeron un 67 por ciento desde 1979” (ídem). La burocracia, como toda la burguesía, recuerda temerosa el ‘Caracazo’ de 1989.


La huelga tuvo una amplia repercusión: paró el transporte, y aunque los servicios públicos, ‘privatizados’ mayormente, “no habrían sido afectados, la industria petrolera, la principal actividad económica del país, sí lo fue” (ídem). Esto quiere decir que los sectores más ‘frescos’ del proletariado venezolano se están poniendo de pie. La industria petrolera está haciendo las ‘delicias’ de una colonización imperialista en gran escala, tanto en Venezuela como en Colombia.


Después de la gran crisis bancaria de 1994, que “le costó al Estado 8.000 millones de dólares” (Tiempos del Mundo, 10/7) y una aguda recesión y extranjerización de la banca, la reactivación actual ‘tonifica’ al movimiento obrero.

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