Huelga internacional de los trabajadores de Amazon

“Somos humanos, no robots”

Los días 16 y 17 de julio, en el marco del Amazon Prime Day, la jornada de descuentos especiales del gigante de la venta minorista por internet (una suerte de Black Friday), miles de sus trabajadores en Estados Unidos y en Europa fueron a la huelga.


La oportunidad de la medida fue decidida estratégicamente, se trata del momento del año de mayores ventas e ingresos para la compañía, y de mayor explotación para los obreros. Los motivos que llevaron a la medida de fuerza son de fondo y la huelga es una respuesta promisoria a la ofensiva que, a nivel internacional de la mano de las apps y las empresas de tecnología, la burguesía desarrolla contra el conjunto de las conquistas laborales. Amazon, una de las 10 empresas más cotizadas mundialmente, se caracteriza por ofrecer salarios apenas por encima de la línea de pobreza (en Estados Unidos, de 15 dólares por hora) y otorgar adicionales sólo por productividad, los trabajadores de sus centros de logística denuncian que deben manipular hasta 600 artículos por hora y con estándares crecientes.


En Europa, donde hubo huelgas en ciudades alemanas y protestas en Polonia y en España, los trabajadores denuncian diferencias considerables entre los salarios de los distintos países y la utilización de la mayor precarización laboral existente en algunos estados (en particular en Europa oriental) para presionar al conjunto de los trabajadores y para desviar la logística en caso de medidas de fuerza. A estos reclamos se le suma, en Estados Unidos, en particular entre los obreros de la ciudad de Minnesota, la demanda de que se respeten las prácticas religiosas y tiempos para rezar ya que la mayoría del colectivo obrero es inmigrante y musulmán. En las movilizaciones, los manifestantes desplegaban y agitaban consignas como “somos humanos, no robots” y “nosotros creamos toda la riqueza de la empresa”. Se está reiniciando un proceso de sindicalización en una situación en la que la tasa de afiliación en EEUU es menor al 10 por ciento.


Amazon fue una de las primeras empresas en utilizar las nuevas tecnologías comunicacionales para montar nuevas estructuras de negocios cuya otra faceta es la pretensión de arrasar con cualquier tipo de convenio colectivo y organización sindical. A la vez, en términos propagandísticos, los ideólogos del capital pretendían mostrar un nuevo capitalismo, sin explotación laboral. En la realidad Amazon y todas las empresas de ese tipo produjeron una gran concentración de fuerza de trabajo, con miles de obreros en cada terminal logística y han producido una mayor conciencia respecto de la unidad internacional de los intereses de los trabajadores y un promisorio despertar de sus reservas de lucha. En el mismo sentido se desarrollaron el año pasado medidas de fuerza de  los trabajadores de las empresas de fast food y los intentos de organización sindical en apps como Glovo o Rappi.


Para los trabajadores argentinos a los que se nos quiere vender la idea de que el porvenir laboral y el desarrollo nacional ocurrirían a través del desarrollo de este tipo de empresas y de terminar con los convenios colectivos (como lo expresa la disputa entre La Bancaria y Mercado Libre) estas medidas de fuerza ponen sobre la mesa la enorme explotación laboral que viene de la mano de las compañías tecnológicas y la vigencia de los métodos de lucha de la clase obrera para enfrentarla.