II Congreso Judío Antisionista Internacional: de la denuncia a la organización por la liberación de Palestina

Organizaciones judías antisionistas de todo el mundo, activistas de Palestina y de Irlanda, reunidos en Dublín

El Congreso se desarrolló en Dublín, capital de Irlanda

Entre el 26 y el 28 de junio sesionó en Dublín, Irlanda, el II Congreso Judío Antisionista Internacional (JAZIC 2026) Bajo la consigna “From words into action” (De las palabras a la acción), las jornadas representaron una clara superación respecto a la primera experiencia histórica de Viena el año pasado. El encuentro desarrolló un polo internacional de reagrupamiento antisionista que se coloca activamente en el campo de la resistencia del pueblo palestino. Se puede acceder a los videos de las sesiones plenarias en el canal de Youtube del evento.

El lobby sionista y el cerco mediático

Días antes del inicio, las organizaciones del lobby sionista en Irlanda operaron agresivamente sobre la casa matriz de la cadena hotelera para forzar la cancelación del Congreso bajo amenazas de demandas jurídicas y escraches. Los organizadores locales lograron que la gerencia local de la sucursal de Tallaght en Dublín rechazara estas presiones patronales, garantizando las instalaciones. Asimismo, los medios masivos de comunicación aplicaron un riguroso cerco informativo sobre la conferencia de prensa de apertura, evidenciando el temor a la extensión de la agitación antisionista en un país con una enorme solidaridad popular hacia la causa palestina y un fuerte sentimiento antiimperialista que ve el origen común de la opresión británica sufrido en carne propia en Irlanda y Palestina.

En la conferencia de prensa se puso en evidencia el límite de la diplomacia parlamentaria local y europea. Las senadoras irlandesas expusieron sobre el proyecto de ley de boicot comercial que existe desde 2018. Esta legislación fue podada, por lo que se votó una ley que restringe únicamente las mercancías (ningún servicio es afectado) provenientes de los territorios ocupados en 1967 pero deja intacto el comercio general con el Israel de 1948, lo cual a su vez abre una puerta trasera a la triangulación comercial. Quedan a salvo los sectores que más lucran con la ocupación: el capital transnacional como el software informático, las plataformas turísticas y los contratos de tecnología militar y de control.

Los conceptos principales de las charlas

En el Congreso se pudieron ver las intervenciones de prestigiosos investigadores como Ramzy Baroud (palestino de Gaza emigrado) y Haim Bresheeth-Žabner (israelí disidente, hijo de sobrevivientes del holocausto, radicado en Reino Unido). El eje conceptual se centró en caracterizar el genocidio actual como una fase superior de la colonización de asentamiento, destacando la continuidad histórica de la Nakba. Bresheeth analizó el rol del ejército israelí como el eje vertebrador de la economía del enclave, demostrando que el antisionismo judío es una necesidad científica e histórica para romper la ecuación falsa entre judaísmo y estado colonial, combatiendo la criminalización del activismo en Europa.

El panel sobre sindicalismo y la logística del boicot desplazó el debate hacia las fuerzas sociales de la clase trabajadora, con aportes del activismo sindical de los trabajadores portuarios irlandeses e italianos. Se debatió el deber de los sindicatos europeos de pasar de las declaraciones abstractas de solidaridad a la negativa material de cooperar con instituciones cómplices, entrelazando la lucha contra los presupuestos de la "economía de guerra" en los países imperialistas con el apoyo directo a las acciones de bloqueo logístico.

En el panel “Decolonizar, des-sionizar, liberar” el historiador Ilan Pappé desarrolló las tesis de su libro “Israel on the brink” (“El final de Israel”, en la edición castellana de Akal) que fue presentado recientemente en la facultad de Sociales de la UBA, demostrando que el proceso de colapso y descomposición estructural del Estado sionista ya comenzó debido a sus insalvables grietas internas. A pesar de su brutalidad militar, Israel enfrenta hoy un ejército exhausto, una sociedad al borde de la guerra civil, el aislamiento internacional y una fuga de cerebros sin precedentes, registrándose la emigración de más de 500 mil profesionales y trabajadores calificados. Por su parte, Haim Bresheeth denunció que las cifras oficiales de Gaza están desactualizadas por la destrucción sanitaria: la cifra real de víctimas fatales (sumando muertos directos, indirectos y desaparecidos bajo los escombros) se sitúa entre 650 mil y 750 mil palestinos, hacinados en menos del 40% del territorio anterior a 2023, en condiciones aún peores.

El historiador y editor Zachary Foster dictó un taller enfocado en la recuperación histórica y la identidad de las comunidades judías árabes —mizrahíes y sefardíes— en la región llamada SWANA (Sudoeste asiático y norte africano). Foster explicó cómo el proyecto colonial sionista necesitó dinamitar la rica tradición de convivencia preexistente, ejecutando un proceso de extirpación cultural, también abordado por Ilan Pappé como des-arabización, y asimilación forzosa para encajar a estas poblaciones en la lógica supremacista del Estado de Israel. El taller funcionó como un rescate de la memoria histórica imprescindible para la militancia actual, evidenciando que la des-sionización del judaísmo implica también recuperar la herencia plural secuestrada por el relato eurocéntrico de Tel Aviv.

Potenciar el tercer congreso

La riqueza de estos debates, los encuentros bilaterales y el tejido de redes internacionales fueron posibles gracias a la valiosa plataforma que, con sus limitaciones, los organizadores independientes del JAZIC lograron estructurar en estos dos años. El balance de las agrupaciones debe partir de reconocer este enorme esfuerzo. El hecho de que el Comité Organizador esté compuesto mayormente por activistas independientes y académicos es la consecuencia de un vacío organizativo que las propias agrupaciones militantes antisionistas nos estamos ocupando de revertir. Desde Global Jews for Palestine aportaremos esfuerzo militante y toda la experiencia política y organizativa para enriquecer el espacio y elevar la puntería de cara al III Congreso de 2027.

Con este norte, el bloque de agrupaciones judías antisionistas acercarán una serie de propuestas metodológicas para el próximo Comité Organizador: espacios de reunión e integración para las delegaciones desde el primer día; charlas relámpago (lightning talks) para que cada grupo socialice sus campañas en curso y éxitos recientes; además de jerarquizar a la militancia en los paneles centrales para debatir tácticas y estrategias concretas. Asimismo, mudar las sedes de hoteles comerciales hacia universidades y sindicatos o espacios cedidos gratuitamente, permitiría volcar la totalidad de los fondos disponibles a traslados para la militancia de América Latina y Sudáfrica, rompiendo el aislamiento eurocéntrico actual.

Un éxito del congreso fue el fortalecimiento de la coalición Global Jews for Palestine (GJP), de la cual participamos activamente desde Judíes x Palestina junto a grupos de 20 países. El punto de inflexión fue la cena abierta que desbordó por completo nuestras previsiones iniciales reuniendo a 50 activistas de base y delegados. Allí se consolidaron vínculos estratégicos con delegaciones de Noruega, Holanda, Polonia, Italia y Cataluña. Destaca la aproximación de la juventud del Jewish Bloc de Reino Unido que protagoniza la acción directa callejera en Gran Bretaña. Desde Judíes x Palestina además distribuimos folletos denunciando la persecución judicial contra nuestra compañera Vanina Biasi (legisladora del Partido Obrero, FIT-U) y cosechando la solidaridad de las principales referencias internacionales y la firma de decenas de delegados.

La voz palestina y su resistencia, la clave de todo

El cierre político del congreso estuvo a cargo de Ramzy Baroud y Lubna Speitan, ambos luchadores palestinos que sintetizaron las tareas estratégicas de la etapa, en un panel compartido con Ilan Pappé y Haim Bresheeth. Baroud denunció de forma implacable a la Autoridad Palestina (AP) como un colaboracionista y cómplice necesario del régimen sionista, demostrando que los procesos diplomáticos del pasado solo sirvieron como herramientas coloniales para administrar la ocupación. Frente a esto, afirmó categóricamente que la histórica consigna "Not in our name" (No en nuestro nombre) es correcta pero ya se queda muy corta, ante el desarrollo del movimiento palestino y la solidaridad global ante la magnitud del genocidio. El activismo judío internacional debe pasar al frente de la lucha por la liberación de Palestina, junto al pueblo palestino.

Lubna Speitan, palestina que vive en Reino Unido, balanceó el fracaso de variantes como Your Party de Jeremy Corbyn en proporcionar una plataforma real de lucha anticapitalista que apoye al pueblo palestino sin ataduras con el sionismo y sus cómplices. Propuso profundizar el aislamiento de Israel con la movilización y la presión hacia el boicot total, la desinversión y sanciones al ente sionista. Reivindicó el derecho al retorno y a la resistencia popular con todos los medios a su alcance. Reclamó la libertad inmediata de todos los prisioneros palestinos y de todos los presos por las acciones directas, como es el caso de los activistas de Palestine Action. También planteó una acción mundial implacable contra la IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance) para desarrollar a fondo el movimiento de lucha contra el genocidio, la limpieza étnica y el apartheid.

Volvemos de Dublín con el desafío de llevar la organización antisionista internacional a un nuevo nivel, colaborando con la lucha anticolonial y antimperialista del pueblo palestino hasta que sea libre, del río al mar.