28/03/1996 | 487

Importante huelga en la General Motors

Acaba de concluir lo que fue la mayor paralización de la industria automotriz norteamericana desde la gran huelga nacional de 1970: la huelga de 17 días de las dos plantas de la GM en Dayton, especializadas en la fabricación de frenos.


La huelga fue desencadenada contra la tentativa de la subcontratación de la fabricación de los frenos de los modelos de GM a la alemana Bosch, cuyas plantas en los Estados Unidos emplean trabajadores no sindicalizados. La subcontratación, dejaría a miles de trabajadores de todas las plantas de autopartes de la GM en la calle La patronal aduce que la subcontratación de la fabricación de autopartes es indispensable para ‘reducir costos’: los salarios (incluidos los beneficios sociales y seguros de salud y de retiro) que cobran los trabajadores no sindicalizados de las subcontratistas son inferiores al 50% del que cobran los obreros de la GM.


El acuerdo que puso fin a la huelga , aún  no fue dado a conocer, pero remite la negociación de los subcontratos a setiembre, cuando serán rediscutidos los convenios colectivos de las ‘tres grandes’ de la industria automotriz (GM, Ford y Chrysler). Según comentarios de la prensa, el acuerdo sería lo bastante ambiguo como para “permitir que ambas partes (la patronal y el sindicato, la United Auto Workers – UAW) declararan de alguna manera una victoria” (The Wall Street Journal, 18/3).


La huelga de la GM en Dayton tuvo un alcance nacional, que está lejos de haberse disipado con su levantamiento. En primer lugar, porque la paralización se extendió –por falta de partes– a 26 de las 29 plantas de la GM en Estados Unidos, Canadá y México; la patronal suspendió a los 170.000 trabajadores de esas plantas y, “aunque intentó impedir que los suspendidos cobraran el seguro oficial de desempleo (y en algunos estados lo logró), los huelguistas de Dayton siguieron siendo apoyados por los otros trabajadores de la GM” (The Wall Street Journal, 22/3). La amplia y prolongada paralización reducirá en 1% el crecimiento del PBI norteamericano. El tema de las subcontrataciones y de la seguridad en el empleo se convirtió, a partir del inicio de la huelga, en uno de los temas de la campaña electoral para la presidencia.


En segundo lugar, el tema de las subcontrataciones apunta a convertirse en el principal desafío que enfrenta el movimiento sindical norteamericano, porque las patronales pretenden reemplazar trabajadores sindicalizados por no sindicalizados. Los trabajadores de la Boeing fueron a la huelga a fines de 1995 para imponer el control sindical sobre las subcontrataciones que realizaba la empresa y que en los últimos tres años habían provocado 18.000 despidos.


El golpe patronal responde, según The Wall Street Journal (18/3) a “una nueva, calculada y bien meditada estrategia de la GM hacia los sindicatos”. Desde hace dos años viene funcionando en el más alto nivel de la empresa una comisión encargada de ‘delinear’ sus relaciones con los sindicatos y de aplicar la subcontratación en la fabricación de autopartes. La patronal, sin embargo, se vio obligada a firmar un compromiso temporario, que es el anuncio de las luchas que se librarán cuando se discuta la renovación de los convenios. De acuerdo a la observación de un financista de Wall Street, “la huelga indica que el péndulo se está moviendo para el lado de los trabajadores” (The Wall Street Journal, 19/3).

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