28/11/2021

India: victoria de la rebelión campesina

El viernes de la semana pasada, Narendra Modi, primer ministro y líder del Bharatiya Janata Party (BJP, por sus siglas en inglés) anunció, en un amargo discurso, que este lunes 29 de noviembre el parlamento nacional derogará las leyes agrícolas que obligaban a los campesinos a vender las cosechas en forma directa al sector privado y eliminaban los precios sostén que paga el Estado.

La noticia llegaba una semana antes de que se produjeran en todo el país manifestaciones a un año del comienzo de la rebelión campesina, la cual coincidió con una huelga que involucró a 250 millones de personas cuyo detonante fue la aprobación de una reforma laboral reaccionaria. En aquel entonces, el gobierno impidió que los campesinos se abrieran paso en la metrópoli a través de un gigantesco operativo represivo, que ha ido profundizando a medida que la intervención de masas tomaba características cada vez más beligerantes. Los campesinos respondieron montando campamentos e instalándose en las calles, con un alto nivel de organización.

En efecto, miles de agricultores se movilizaron el viernes para conmemorar ese hito de la lucha de masas y han permanecido realizando acampes en las regiones aledañas a Nueva Delhi (capital), especialmente en la carreteras que conectan a ella. La victoria de la rebelión y el hecho de que las leyes agrícolas vayan a perecer el día lunes han galvanizado rápidamente la intervención campesina; los sindicatos agricultores, agrupados en el Samyukt Kisan Morcha (SKM, por sus siglas en inglés), se encuentran ahora exigiendo que el precio sostén que el Estado garantiza a los campesinos en el mercado de cosechas sea extendido a todos los productos agrícolas, que el gobierno retire las causas judiciales que ha abierto contra todo un universo de manifestantes (y para que se indemnice a las familias de los fallecidos en medio de las protestas, como producto de las altas y bajas temperaturas o de la represión policial, lo que alcanza a más de 700 personas), que se retire un proyecto de ley que podría eliminar o disminuir los subsidios energéticos para el riego y la dimisión de un ministro (Swiss Info, 26/11). Ya se habían desenvuelto protestas por estas reivindicaciones el lunes después de que se conociera la disposición oficial, las cuales congregaron a otras miles de personas en el populoso estado de Uttar Pradesh.

El gobierno y la clase burguesa han quedado golpeados, porque la implementación de estas medidas son en extremo importantes para esta última en el marco de la bancarrota capitalista mundial, o sea, iban a fungir como vía para contrarrestar las tendencias disolventes de la crisis mediante una expropiación masiva del campesinado (el repudio a la derogación de las leyes plasmado en las últimas columnas de los periódicos Times
Of India y The Hindu ilustran de modo elocuente el humor que anida entre los capitalistas).

Una de las razones por las que Modi retrocedió es que se acercan las elecciones en estados de gran presencia campesina, como el ya mencionado Uttar Pradesh, Haryana y Punjab, donde el opositor Partido del Congreso (CNI, por sus siglas en inglés) juega todas sus fichas a la reelección.

El triunfo de los campesinos puede animar al enorme proletariado indio, en un cuadro de crecientes luchas sindicales (su último gran acontecimiento es la huelga que están llevando adelante 95 mil trabajadores de la Corporación de Transporte del Estado de Maharashtra por el pase a planta y por la democracia sindical), y servir de asidero para el desarrollo de nuevas y grandes protestas.

Modi ha aplicado una vasta cantidad de medidas rabiosamente pro capitalistas. A la reforma laboral aprobada en 2020 debe sumársele la privatización de decenas de empresas públicas y de bancos, y el recorte de los subsidios a los alimentos y al combustible, así como también la poda del presupuesto educativo y de salud (la pandemia ha causado estragos en la India y el personal de salud ha protagonizado protestas); este ajuste homérico contra la clase obrera y los campesinos se desarrolló en aras de satisfacer los intereses del capital financiero internacional y de rescatar a la burguesía nativa e imperialista. Los partidos que se presentan como opositores al derechismo de Modi y que han coqueteado permanentemente con las movilizaciones campesinas, como el CNI, también han aplicado políticas de ajuste en los estados donde gobiernan.

Al mismo tiempo, Modi ha impulsado una persecución contra la minoría musulmana y anuló la autonomía de Cachemira, reforzando allí su presencia militar. También ha profundizado los lazos con el imperialismo, en el marco de sus disputas con China y Pakistán.

El triunfo de los agricultores indios es un punto de inflexión y refuerza la lucha más general contra el gobierno reaccionario y proimperialista.

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