24/07/2008 | 1047

La amenaza de un holocausto nuclear contra Irán

Benny Morris es un famoso historiador sionista, reconocido por su capacidad para el manejo de las fuentes de información.

Citando difusas pero seguras fuentes en los más altos cargos políticos y militares del Estado sionista, Morris anticipa que «casi seguramente Israel lanzará un ataque contra los sitios nucleares iraníes en los próximos cuatro-siete meses» (Corriere della Sera, 20/7). Más específicamente explica que, «por toda una serie de razones», lo más probable es que el ataque se produzca entre el 5 de noviembre y el 19 de enero (de 2009).

Según Morris, no sólo Washington sino también Teherán deberían «desear fervientemente» que el ataque sionista sea los suficientemente «exitoso» como para desarticular el programa nuclear de Irán. La razón, explica, siguiendo la información que recibió de sus fuentes, es que un fracaso elevaría enormemente el precio del petróleo, llevando a la economía mundial a la depresión. Peor todavía, llevaría a una guerra abierta entre Israel e Irán; en esta situación, dice Morris, los mandos sionistas no tendrían otra alternativa que lanzar un ataque nuclear generalizado contra Irán.

Siguiendo a sus fuentes, Morris explica que la única garantía de que el ataque contra Irán resulte «exitoso» es que lo lleven adelante, conjuntamente, Israel y Estados Unidos. Pero, dice Morris, en estos momentos «Israel está sola» y, muy probablemente, un ataque unilateral termine en un fracaso porque «la capacidad militar israelí es infinitamente inferior a la norteamericana».

En resumen, los más altos cargos políticos y militares israelíes amenazan a Irán y a todo el Medio Oriente con un holocausto nuclear.

Maniobras

Todo indicaría que la iniciativa de reabrir una sede diplomática norteamericana en Teherán y la participación de un alto funcionario del Departamento de Estado en las negociaciones que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad mantienen con Irán acerca del «congelamiento» de su programa nuclear, responde al peligro de un ataque militar sionista. Lo mismo ocurre con el impulso a negociaciones directas de Israel con Siria y a que el presidente sirio, Assad, haya sido recibido por Sarkozy en París para «romper su aislamiento».

¿Cuál es el destino de estas iniciativas? «No se descarta que las conversaciones (con Irán) sean sólo un mero instrumento para ganar tiempo para esperar el fin de la actual administración» (El País, 17/7). En cuanto a las negociaciones con Siria, «podrían ser preliminares a un ataque a Irán» o, alternativamente, una vía para aislarla y que acepte negociar en las condiciones impuestas por los norteamericanos (Corriere della Sera, 14/7).

Las negociaciones en curso no descartan, en absoluto, que el imperialismo recurra a un ataque nuclear norteamericano a instalaciones nucleares de Irán. Por eso, según denuncia el periodista Seymour Hersh, mientras da señales «negociadoras», el gobierno de Bush -con el respaldo de los congresistas demócratas de la comisión de Defensa- ha incrementado las operaciones encubiertas dentro de Irán. Estas operaciones, que incluyen «asesinatos selectivos», están enderezadas a desestabilizar al régimen iraní y a recoger información de inteligencia con vistas a un eventual ataque en gran escala.

Objetivo estratégico

En 2001, el imperialismo norteamericano lanzó una vasta ofensiva militar con el objetivo estratégico de imponer la «democracia» en el mundo islámico. Por la vía militar, el imperialismo intentaba resolver lo que no habían logrado 20 años de negociaciones diplomáticas: enterrar definitivamente la «cuestión palestina», establecer el acceso directo de los grandes pulpos petroleros a los enormes yacimientos del Medio Oriente y, finalmente, encerrar militarmente a Rusia y a China para garantizar el desarrollo del proceso de la restauración del capital.

Pasados siete años, esa ofensiva se ha empantanado. Afganistán se encuentra bajo la ofensiva de los resurgidos talibanes… «que han logrado rearmarse gracias a que tienen un respaldo seguro en las altas esferas del Estado paquistaní, de su complejo militar y de sus servicios de inteligencia» (Corriere della Sera, 16/7). La estabilización de Irak es precaria; Irán se ha convertido en una potencia regional; Israel no pudo derrotar en una guerra directa a Hezbollah, que ha entrado en el gobierno del Líbano.

Las maniobras diplomáticas en curso -las limitadas de Bush o las más amplias que propone Obama- buscan establecer un cuadro político más o menos transitorio mientras Estados Unidos recompone y reordena sus fuerzas y hace frente a una crisis económica devastadora.

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