“La bandera de la Otan no me conviene a mí ni a ningún otro joven griego”

Marineros y oficiales del destructor Temistocles, de la marina de guerra griega, se declararon en rebeldía y se negaron a participar en una misión de apoyo a la flota de la Otan que opera desde el Mar Adriático contra Yugoslavia.


Los marinos enviaron una serie de cartas abiertas al pueblo griego, que nos llegan a través de la juventud comunista de ese país.


Nikos Gardikis, uno de los marinos, escribió que “expreso mi absoluta oposición a la obligatoria participación, por vía directa o indirecta, en la realización o facilitando acciones de la Otan. Me opongo a ser un aliado en el crimen de la matanza del pueblo de Yugoslavia, que es llevado adelante por los verdaderos terroristas de los Estados Unidos, la Otan y la Unión Europea (…) La bandera de la Otan no me conviene a mí ni a ningún otro joven griego”.


Antonis Patsoulas, mecánico del Temístocles, escribió que “rechazo participar en esta misión, que tiene lugar bajo la bandera de la Otan. Rechazo cooperar con el crimen de un pueblo vecino”.


Una carta abierta de los marinos del Temístocles reclama “que el buque no salga del puerto” y llama al pueblo griego a movilizarse para “anular la misión”. Los marinos del Temístocles “unimos nuestra voz con la de nuestro pueblo contra el bárbaro ataque de la Otan contra Yugoslavia y por el cese de la cesión de puertos e instalaciones griegas a la Otan”.


Los marinos y oficiales que están actuando tan valientemente se arriesgan a la cárcel. El oficial Marinos Ritsoudis, de 26 años, fue condenado por un tribunal militar a 30 meses de prisión. Otros marineros fueron enviados a hospitales siquiátricos.


La movilización popular contra la Otan ha sumado, así, una nueva bandera y una nueva consigna. Por la organización masiva de la deserción en los ejércitos imperialistas; por la defensa incondicional de los soldados y oficiales que se rebelan contra la Otan; por la inmediata liberación de todos los marineros que se han negado a ser los verdugos del pueblo yugoslavo en beneficio del imperialismo norteamericano y de la Unión Europea.


Este brote de rebeldía en la marina griega —que recuerda cómo empezaron grandes revoluciones proletarias— es un síntoma de la envergadura que está tomando la movilización popular contra la guerra, en particular en Grecia.


El ataque de la Otan contra los pueblos de los Balcanes está incubando un gigantesco barril de pólvora revolucionaria en el corazón de Europa. Porque, como dicen los marineros del Temístocles, en su llamado a la movilización del pueblo y los marinos rebeldes, “cuando las arañas se unen, pueden voltear a un león”.