07/02/2013 | 1256

La destrucción de Haití y las tropas K

Tres años después del terremoto que azotó Haití, más de 350 mil personas aún viven en centenares de campamentos que se desperdigan a lo largo de Puerto Príncipe, de acuerdo a las cifras dadas por el gobierno.


La reconstrucción del país fue imaginada como un gigantesco negocio multilateral. El prometido fondo de 10 mil millones de dólares quedó a mitad de camino. La mayor parte del dinero desembolsado, sin embargo, no fue a parar a la construcción de viviendas o edificios públicos, sino dirigido al “pago de alimentos para los supervivientes” (El País, 13/1) o empleado en contratos que han beneficiado a compañías privadas -como por ejemplo la puesta en pie del hotel cinco estrellas Royal Oasis, o la construcción de una zona franca industrial al norte del país. A su vez, hay decenas de compañías textiles para la exportación que aprovechan la mano de obra haitiana, las ventajas impositivas y la suspensión del derecho laboral.


Las demoras de la reconstrucción obedecerían, en gran parte, a una puja de intereses. Los subsidios a Haití (un 16% del PBI) son canalizados a través de centenares de ONG (El Cronista, 6/2/12). Aunque el presidente Martelly declaró que la nación centroamericana “ya está abierta para los negocios y a la espera de inversiones” (El País, ídem) para canalizar el dinero, Canadá adujo que “nuestra ayuda no será un cheque en blanco” (Le Monde, 12/1), en defensa de un canal paralelo. A este ritmo, según un enviado del diario francés, todavía 230 mil personas seguirán viviendo en campamentos de aquí a un año. Mientras tanto, el país padece una crisis alimentaria que afecta a 2 millones de personas.


El otro punto son las 7.500 víctimas que se ha cobrado la epidemia de cólera desde octubre de 2010, que habría sido introducida en el país por la propia Minustah (la fuerza de ocupación internacional, en especial de los países de la Celac, inspirada por Estados Unidos, en la que participan tropas argentinas enviadas por Néstor Kirchner).


Después de aquel terremoto que asolara en 2010, la “ayuda internacional” y las tropas de la Minustah se han transformado en el segundo terremoto de Haití. La presencia de las tropas de la ‘América Latina integrada’ es un factor que refuerza la miseria enorme del pueblo de Haití y el negocio de las multinacionales.

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