21/04/2011 | 1173

Honduras: La diplomacia contrarrevolucionaria no frena la lucha popular

El último 12 de abril se concretó en Honduras el segundo paro nacional convocado por la Coordinación Nacional del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). A menos de 15 días del anterior, reprimido salvajemente por el gobierno del golpista Lobo, la resistencia hondureña desplegó una vez más una enorme energía popular, detrás del rechazo a la privatización de la educación, la exigencia de que se paren las alzas al combustible y la canasta básica, que se garantice el retorno seguro de Zelaya, y por la detención de la violación a los derechos humanos por parte de la dictadura.

A pesar de las medidas represivas, las movilizaciones fueron masivas. La Comisión de Comunicaciones del FNRP informó que en total se cortaron once rutas principales o calles de cabeceras departamentales y se realizaron ocho movilizaciones con afluencia masiva de personas, sin contar otras manifestaciones más pequeñas, así como decenas de tomas de instituciones educativas que están paralizadas por los estudiantes o los maestros en defensa de la educación pública.

La represión, una vez más, fue brutal. En el distrito de Olancho, la policía llegó a disparar con balas de plomo contra la toma de la carretera que lleva de Juticalpa a Tegucigalpa, dejando decenas de heridos, golpeados y detenidos. Aún después de realizado el desalojo los cuerpos de represión procedieron a perseguir y apresar a los manifestantes que corrían para escapar de los disparos y los gases lacrimógenos.

La Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán fue, como siempre, víctima privilegiada de la represión fascista. La adhesión estudiantil creciente a las convocatorias del FNRP es una de las preocupaciones centrales de los golpistas.

En esta oportunidad, el paro tuvo como contexto las negociaciones que Zelaya, bajo la mediación de Chávez y Santos, desarrolla con el gobierno del golpista Lobo para garantizar su regreso y la incorporación de Honduras a la OEA. Zelaya ha anunciado desde Venezuela, donde se encuentra llevando adelante dichas negociaciones, que su vuelta está condicionada a la posibilidad de que se realice una constituyente. Los medios hondureños han señalado que, lejos de rechazar esta posición, los golpistas se encuentran discutiendo el temario y las características de esa asamblea. «La condición puesta por Lobo habría sido, como aquí lo escribimos, el reingreso de su país al programa de petróleo a bajo costo con Petrocaribe, la empresa venezolana controlada por Chávez y PDVSA» (Hondudiario.com). Siendo consciente del peso político que tomó el planteo de la constituyente luego del golpe contra Zelaya, Lobo ya había explorado en octubre del año pasado la posibilidad de convocar a los partidos políticos, iglesias, organizaciones sindicales y campesinas a dialogar sobre la Asamblea Constituyente, con el objetivo de cooptar a los sectores en lucha, que en ese momento rechazaron la convocatoria por no contemplar la vuelta de Zelaya como una posibilidad.

Contradictoriamente, los mismos sectores que sufren todo el peso de la represión, han atado parte de sus expectativas a las negociaciones contrarrevolucionarias de Zelaya con los fascistas que dirigen el Estado hondureño desde el golpe yanqui.

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