La disputa global por los minerales estratégicos y las tierras raras

Las zonas de interés del imperialismo yanqui y europeo, de Rusia y China

Groenlandia alberga importantes reservas de tierras raras

Los trascendidos de las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia por la guerra en Ucrania aseguran que el presidente ruso Vladimir Putin estaría abierto a ofrecer a Estados Unidos acceso a minerales raros, incluidos los que se encuentran en la parte de Ucrania ocupada por tropas rusas. Estas declaraciones se dan después de que el presidente norteamericano Donald Trump presionara al gobierno ucraniano para que le otorgue el acceso a esos minerales en contrapartida por la ayuda militar que recibió el gobierno de Volodomir Zelensky durante el conflicto bélico.

El recién asumido Trump también manifestó su interés por Groenlandia. Estas últimas semanas avanzó con el envío de representantes, entre ellos el vice J.D. Vance; los dirigentes políticos de la isla aseguran que es una escalada en el interés manifiesto de Trump de avanzar en el territorio, si es necesario, por la invasión. El interés de Trump parte de tres aspectos: tierras raras, comercio internacional y seguridad nacional. Groenlandia tiene una enorme reserva de tierras raras sin explotar que son claves para el desarrollo de tecnología, vehículos eléctricos, baterías, etc. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el Ártico alberga el 13 por ciento de los recursos de gas no descubiertos y el 30 por ciento del gas natural no descubierto, la mayor parte en alta mar.  

El plan trumpista de copamiento de los recursos naturales se inscribe en una tentativa más general de la Casa Blanca por recuperar posiciones perdidas por el imperialismo yanqui (“Make America Great Again”) y por avanzar en una colonización económica de Europa del Este, Rusia y China. En Groenlandia, no olvidemos, Estados Unidos cuenta ya con una base militar (Pituffik).

Con el deshielo en el Ártico, éste pasó de ser prácticamente inhabitable a ser navegable como rutas de comercio marítimas. Estas rutas podrían ser hasta 40% más cortas que las existentes actualmente, según informó el Instituto Naval de Estados Unidos. Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia quieren controlar estas rutas, pero China también está metido en la disputa. Estados Unidos quiere emprender una carrera por obtener el territorio e impedir que Rusia y China puedan explotar las tierras raras y explotar las rutas marítimas.

La disputa global por anexar y controlar territorios es un síntoma de la crisis capitalista. Las burguesías nacionales empujan a los Estados a la guerra porque sus ganancias están en picada frente a la anarquía productiva y la sobreproducción que inunda de mercancías el mercado.  De fondo, el problema es quién controla la explotación de recursos y producción de mercancías, y por tanto de qué manera y en qué valores llegan al mercado mundial. 

Milei es el nuevo Zelensky 

En este escenario internacional tenemos un gobierno que vende abiertamente nuestros territorios y recursos, lo demuestra el Rigi (régimen preferencial de inversiones) y la derogación de Ley de Glaciares y La Ley de Protección de Bosques con la Ley Ómnibus. 

En esa línea se inscribe el acuerdo con el FMI, del que se desconoce casi todo, pero que significa avanzar en la entrega nacional. El litio, en particular, está en la mira del magnate Elon Musk, dueño de Tesla y flamante funcionario del gobierno de Trump. 

Además, para la aprobación del acuerdo se necesita el voto de los países miembros del FMI. Casualmente por estos días el presidente de Francia, Emmanuel Macron, compartió un tweet sobre un intercambio telefónico con Milei, en que el mandatario galo habla de su apoyo al gobierno argentino y resalta que es un aliado en sectores claves, como los metales críticos. 

Tenemos un gobierno que rifa nuestros recursos mientras los capitalistas de todo el mundo sacan los colmillos para obtenerlos. 

Socialismo o barbarie 

El aumento de las tensiones internacionales es claro. Los capitalistas empujan a los trabajadores de todo el mundo a nuevos conflictos bélicos que solo traerán más hambre y miseria para enriquecer a unos pocos. Es el caso de la guerra de Ucrania, donde se enfrentan dos bandos reaccionarios: el imperialismo yanqui y europeo, que emplean a Zelensky como su peón, y el gobierno ruso, que considera a Ucrania parte de su radio de influencia.

Los trabajadores de todo el mundo debemos declararle la guerra a la guerra, enfrentar a los gobiernos que la promueven y luchar por reemplazarlos por gobiernos obreros y el socialismo.

Llamamiento a organizar un Foro Internacional contra la Persecución Política y la Represión
Se realizará el 26 de abril en forma virtual. -
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