La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán

De la agresión imperialista a la inmediata guerra regional (y un camino a la guerra total).

Nuevo ataque contra Irán

Este 28 de febrero, Estados Unidos e Israel comenzaron una nueva ronda de ataques aéreos y navales contra Irán. Temprano, el Ministro de Defensa Katz anunció que Israel comenzaba un ataque preventivo contra Irán, tras lo cual comenzaron bombardeos de la aviación y los drones estratégicos de las FDI en distintos puntos e instalaciones militares de Irán.

Seguidamente, salió el presidente Trump con un vídeo en sus redes sociales, donde instó al pueblo iraní a que "tomen el control de su Gobierno" cuando terminen los ataques.

También, entre distintas amenazas acerca de que “caerán bombas por todas partes", Trump dirigió un ultimátum al ejército iraní: (…) depongan las armas. Serán tratados con justicia y con total inmunidad o se enfrentarán a una muerte segura". Si bien no está claro en concreto qué atacó en tierra Estados Unidos, se registraron distintos videos tomados en los países limítrofes donde se aprecian importantes vuelos de misiles de crucero Tomahawk.

Además, los grupos auxiliares de los portaaviones de Estados Unidos en la región, atacaron distintas instalaciones portuarias y de la armada de iraní. También se reportaron numerosos ataques a la población civil de Irán, destacándose un colegio de niñas donde fallecieron más de 50 personas.

No hubo una falla de la diplomacia, sino que se puso claramente de manifiesto que concediera lo que concediera, Irán igualmente sería finalmente atacado, porque el objetivo excluyente no es la limitación o supresión del programa nuclear iraní sino el cambio de régimen.

En apoyo a este análisis, se circunscriben las declaraciones del Ministro de Exteriores de Omán que era el mediador entre EEUU y la nación Persa. La diplomacia de Omán, que suele ser muy prudente, ayer declaró en los medios de Estados Unidos su preocupación ante el rechazo de Trump a la última propuesta iraní, que, según él, contenía enormes concesiones de los Ayatollahs.

Respuesta iraní y cierre del estrecho de Ormuz

La presente acción de agresión guarda varias similitudes con la guerra de los 12 días de junio pasado, pero también presenta diferencias sustanciales. Por un lado, otra vez Trump utilizó falsas negociaciones para tomar desprevenidas a las fuerzas armadas de Irán.

Sin embargo, a diferencia de la guerra de los 12 días, esta vez EEUU e Israel no contaron con el factor sorpresa, motivo por el cual, al momento de escribir estas líneas, la defensa antiaérea iraní está en pleno funcionamiento. Naturalmente, los misiles de EEUU e Israel impactan, dado que Irán no carece de sistemas interceptores y de guerra electrónica robustos.

Sin embargo, y pese a que Estados Unidos e Israel sí reforzaron su defensa antiaérea en la región y en los territorios ocupados por el sionismo en Palestina, las acciones de respuesta iraníes con misiles balísticos no solo fueron instantáneas, sino que se encuentran penetrando fuertemente en los distintos objetivos que se fijó el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní. Fuentes militares serias hablan del lanzamiento de 1200 misiles iraníes hasta ahora.

Así, de momento, se han reportado, con confirmación visual, ataques en Baréin, en la Base Al-Jufair y en el Centro de mando de la Quinta Flota de EE.UU. Las imágenes de los impactos e incendios en estas instalaciones, dan a pensar que se encuentran severamente inutilizadas.

Pero la cosa no quedó allí, en Qatar hubo impactos en la base aérea Al-Udeid. En Kuwait, en el Campamento Arifjan, la base aérea Ahmad Al-Jaber y la base aérea Mubarak. En Emiratos Árabes Unidos, en la base aérea Al Dhafra, el puerto de Jebel Ali y la base aérea Fujairah. En Arabia Saudita, en la base Amir Sultan en Riad, la base Tabuk, la base Khamis Mushait y una base occidental en Yeda.

Asimismo, de momento, también, hay que contabilizar impactos iraníes en Jordania, en la base aérea Muwaffaq Salti y en Irak, más precisamente en la base estadounidense en Erbil, donde se registraron visualmente distintos bombardeos.

En Israel, Irán también alcanzó decenas de objetivos en poco tiempo y, si bien no hay imágenes claras de los puntos de impacto, es claro que en este momento de la conflagración las fuerzas aéreas de Israel y Estados Unidos carecen de bases aéreas seguras para operar, lo cual ha de estar imponiendo, ahora mismo, el redespliegue de la aviación a bases menores y más distantes del teatro de operaciones.

Por ello, en estos momentos, la inteligencia satelital de EEUU y los drones de reconocimiento israelíes, deben de estar mapeando los sitios de despliegue de misiles para suprimir los lanzadores móviles, así como los silos de subterráneos de disparo. Asimismo, todavía no entraron en escena los bombarderos estratégicos de EEUU, los B-2 y los B-21, que son aquellos que lanzaron en la guerra pasada la operación “martillo de medianoche”, por lo que la inteligencia debe de estar trabajando en la ubicación del mando iraní para atacarlo.

En ese orden, de momento, los medios israelíes informan que han dado de baja al Ayatollah Jamenei, información que el Ministro de Exteriores de Irán rechazó hace unas horas en la cadena estadounidense CBS.  

Además, hay que destacar la declaración del líder militar Sardar Jabbari, quien dijo que "Trump debería saber que hoy hemos disparado los misiles de la antigua reserva, pronto revelaremos armas que nunca has visto antes".

Sin embargo, esa afirmación no es del todo cierta, porque se reportó, otra vez con confirmación visual, que Irán lanzó su novedoso misil hipersónico “Khorramshahr-4, un misil balístico con un alcance operativo de 2.000 kilómetros, capaz de portar varias ojivas con una carga total de unos 1.500 kilogramos”. Dicho misil vuela “a una velocidad de hasta 8 Mach (9.900 km/h) dentro de la atmósfera y hasta 16 Mach (19.700 km/h) fuera de ella. Su error circular probable es solo de entre 10 y 30 metros".  

Y también, hubo al menos un lanzamiento de otro misil hipersónico, el Fatah 1, que “destaca por su velocidad, precisión y maniobrabilidad, así como por su capacidad de eludir los sistemas de defensa antimisiles más avanzados, incluida la Cúpula de Hierro de Israel. El Fattah-1 es capaz de desarrollar velocidades de entre Mach 5 y Mach 15 (de 6.000 a 18.000 km/h), y ha demostrado un alcance de 1.400 kilómetros".

Además, se compartieron por la prensa oficial iraní, comunicaciones de la armada persa a buques petroleros donde hablan sobre el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo crudo mundial. Habrá que ver, claro está, si se trata de un bloqueo de fuerza o de uno simbólico. Pero claro está, de momento, ello alcanza para detener la circulación de las distintas flotas mercantes.   

Perspectivas

Hasta ahora, lo que se suponía que sería una operación quirúrgica de Estados Unidos e Israel, amenaza con ser una guerra de desgaste más prolongada, impuesta por la misilística iraní. Sin embargo, es claro que el imperialismo tiene suficientes medios aún para imponer una enorme destrucción en Irán. Y, asimismo, en caso de que se presente el peligro de una derrota, todavía pueden recurrir a su enorme arsenal nuclear para doblegar y hacer capitular al régimen iraní.

Evidentemente, Irán reforzó su defensa antiaérea, pero no lo suficiente para impedir el control de su espacio aéreo a los atacantes. De momento, limita las acciones aéreas de Estados Unidos e Israel atacando con sus misiles las bases aéreas.

Desde ambos lados, la presente guerra inició con una mayor intensidad que la pasada guerra de los 12 días. En ese sentido, no solo se plantea un agotamiento de la defensa antiaérea de Israel y EEUU, como oportunamente analizamos en profundidad en la revista En Defensa del Marxismo, sino que probablemente ocurra que, en menos de una semana, Estados Unidos consuma la totalidad de los misiles de crucero Tomahawk que movilizó a la región.

Claramente Irán lleva las de perder, pero todavía no se puede hablar de un resultado determinado de antemano. Como fuere, la presente guerra, independientemente de quien salga victorioso, traerá repercusiones en los distintos teatros de operaciones en los que se mueve Estados Unidos y la Otan.     

El Financial Times lo reconoce sin subterfugios. “La guerra de EE. UU. con Irán podría crear una escasez de misiles antiaéreos, lo que afectaría la guerra en Ucrania” (y nosotros agregamos que dificultaría, a su vez, el giro militar hacia China).

El medio de la city londinense, recoge que los “militares estadounidenses dicen que las mayores dificultades podrían surgir con los misiles interceptores THAAD. Y EE. UU. podría gastar su reserva anual de misiles antiaéreos en 1-2 días de operaciones militares, lo que afectaría los suministros de municiones a Ucrania".

Y FT agrega que el "año pasado, EE. UU. lanzó hasta 150 municiones THAAD para defender a Israel. Desde la puesta en servicio del sistema en 2010, se han pedido menos de 650 de estos sistemas. Washington podría «fácilmente» agotar su «reserva anual» de municiones defensivas críticas en solo uno o dos días de operaciones, «si Irán pudiera lanzar varias salvas importantes de misiles y ataques con drones» contra las fuerzas estadounidenses e israelíes», afirmó Stacy Pettyjohn, directora del programa de defensa del Centro para una Nueva Seguridad Americana», escribe el FT.

China, Rusia, que han prestado cierto apoyo armamentístico y, fundamentalmente de inteligencia satelital en tiempo real, junto a otros países, han llamado a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para esta noche, un ámbito que difícilmente pueda ser un factor para alcanzar el cese a las hostilidades.

Así, en ausencia de una operación terrestre de Estados Unidos e Israel, la cual no se preparó y hubiera insumido la movilización de cientos de miles de tropas, pareciera que la guerra se decidirá por quien logre abrumar primero a su adversario a partir de un agotamiento de la reserva de misiles balísticos e interceptores.

También habrá que ver el desgaste económico, donde Irán también tiene las de perder, pero donde Estados Unidos no se queda atrás en caso de un bloqueo real y efectivo del estrecho de Ormuz que dispare abruptamente el precio del barril de petróleo, lo que afectaría a la economía de EEUU, y fundamentalmente China, país último que es importador neto de petróleo y que, si bien condenó el ataque a Irán, llamó a un “cese inmediato de las hostilidades”.  

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