La historia de lucha y organización explica la huelga general boliviana

Reflexiones de una compañera del Polo Obrero sobre la actual irrupción popular

La gran lucha del pueblo boliviano

Hoy como hace más de dos siglos es en Bolivia, en el departamento de La Paz, que se gesta un nuevo grito libertario. El mismo grito que se hizo eco en ese tiempo y culminó con la declaración de independencia quince años después, no sin antes ver a sus vecinos liberarse e independizarse. Hoy nace nuevamente un grito revolucionario de trabajadores, obreros, campesinos y estudiantes que toman caminos, cruces y calles, en reclamos de sus derechos, en reclamo a las promesas incumplidas, a las campañas mentirosas y los abusos que el pueblo boliviano no está dispuesto a aceptar. Hoy Bolivia es el faro. Es la cara morena quemada por el sol, el acullico compartido entre los comuneros mientras rigen los turnos voluntarios para continuar con los bloqueos, que son tanto un desafío como un sacrificio porque nuestro pueblo sabe que aceptar la opresión del k'ara es solo hambre para su gente, sus hijos y nietos.

Hoy leo y escucho de los citadinos y extranjeros un discurso que lejos de entender cómo se organiza el pueblo boliviano solo demuestra ignorancia y falta de interés. Para entender por qué el pueblo boliviano se subleva y tiene ese nivel de organización debemos saber antes cómo es el día a día de las comunidades y de los barrios de El Alto. Como alteña e hija de padres nacidos en dos comunidades diferentes quisiera contarles lo que conozco.

En los barrios alteños y de alrededor de La Paz hay reuniones semanales organizadas por las juntas vecinales, dichas juntas tienen representantes elegidos a mano alzada después de ser propuestos por los vecinos o de ofrecerse de manera voluntaria, esto se hace cada año y los cargos siempre van rotando; se alienta a todos los integrantes a ocupar cargos y para que su palabra tenga mayor validez deben pasar al menos un vez por algún cargo ya sea presidente, secretario de las diferentes áreas o vocal. Estas reuniones informan tanto el panorama político como las futuras obras en el barrio, los reclamos de los vecinos en situaciones cotidianas, conflicto entre vecinos, seguridad, educación y esparcimiento.

Todas las voces son escuchadas, muchas veces hay profundos debates de diversos temas, siempre están presentes representantes de la junta de padres, de la escuela del barrio y la mesa directiva del mercado. Quedan invitados también profesores y directivos de las diferentes escuelas y centros de salud. En estas reuniones se suelen plantear dentro del informe de situación política lo tratado en el ampliado de juntas vecinales de toda la ciudad, lo que se decida ahí se somete a votación en los barrios, previa socialización de los temas y se lleva la respuesta a los ampliados o a los ampliados multisectoriales que son mayores.

Cada sindicato y junta, según lo decidido en sus bases, vota en los ampliados. Y las resoluciones se dan a conocer al público en general mediante conferencias de prensa o comunicados oficiales, lo que se repite tanto en la junta escolar, el mercado y centros de estudiantes, tanto secundarios como universitarios. Como todo sistema tiene alguna falla, pero en su mayoría son muy representativos de la población y su forma de pensar. Los sindicatos bolivianos cambian sus representantes cada año, hay elecciones anuales en general a mano alzada y se mantienen con un sistema de aportes y multas a quienes faltan a las actividades propuestas, hay rendiciones de cuentas periódicas y la mayoría divide lo que se junta entre todos los integrantes del sindicato. Los delegados están siempre bien fiscalizados porque cualquiera en reunión puede pedir cuentas.

Desde que somos niños los bolivianos sabemos que en la plaza del barrio los domingos hay reuniones de los vecinos, que en la escuela hay asamblea de padres, que las mercaderas y mercaderos se organizan para participar y apoyar a los obreros. Que las maestras y maestros piden un sueldo justo y comunican sus decisiones a las juntas de padres, sabemos que muchas veces algunos padres están molestos, pero que en su mayoría se los apoya, somos un país pobre y necesitamos organizarnos si no queremos empeorar nuestra situación.

Esto se vio muy claro y lo vivimos en octubre del 2003. Cuando sucedió "La guerra del gas" bajo la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, y perdimos la vida decenas de alteños y comunarios campesinos. Yo era adolescente en ese momento, con 17 años llevaba agua y lo que podíamos ofrecer de comida a los manifestantes que venían a pie desde las provincias. Es difícil no recordar esos momentos con emoción y dolor. Tuvimos vecinos muertos por balas militares y policiales. Escasez de alimentos. Hubo un evento donde los manifestantes dejaron pasar una ambulancia pensando que había algún herido que pudiera salvarse en algún enfrentamiento. De la ambulancia solo salieron efectivos militares armados, hasta ese punto llegó la presidencia en su intento de mantenerse en su cargo.

Hoy otra vez tenemos un presidente tratando de vender nuestros recursos naturales y empresas estratégicas, agregando abuso, tras abuso a nuestro pueblo, sembrando dolor y enfrentando a bolivianos contra bolivianos para facilitar la recolonización imperial. El actuar de Paz es de público conocimiento, lo que no se conoce tal vez a profundidad es que el pueblo boliviano, el pueblo alteño y las diferentes organizaciones campesinas, andinos y del trópico y la amazonía no están dispuestas a ser vasallos del gobierno norteamericano. No estamos dispuestos a dejarnos gobernar por títeres de injerencistas extranjeros.

Sepan todos los ciudadanos del mundo: Bolivia se respeta, el pueblo boliviano es un pueblo de lucha y no se rinde. Derrocamos tiranos de manera democrática, porque cada bloqueo de rutas, cada comunicado y cada acción del pueblo es tomada por las bases en participación directa. Ningún gobierno, aún elegido de manera democrática tiene derecho a humillar al pueblo, a tratar a los manifestantes de vándalos. El pueblo boliviano tiene dignidad, sabe lo que quiere para su país y lo que exigimos los bolivianos habitantes en territorio y en el mundo es: Renuncia inmediata del actual presidente Rodrigo Paz Pereira y justicia para nuestros muertos, inmediata libertad de los detenidos, aparición con vida de los desaparecidos. Sigamos desarrollando la organización colectiva para que el pueblo trabajador conquiste el poder, con el método histórico de la clase obrera y campesina boliviana.

¡Nuestro grito debe y será escuchado!

¡Jallalla Bolivia!

¡Jallalla los pueblos originarios!

¡Jallalla la lucha obrera!

¡Venceremos!

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