14/03/2013 | 1259

La izquierda y el PT

¿Qué lugar ocupa la izquierda en Bolivia?


Si se midiera por la concurrencia al Coliseo de Huanuni, marginal. La votación contra el derecho a tendencias políticas dentro del naciente PT, un ataque indisimulable a la izquierda, fue abrumadora. Pero el Congreso no estuvo precedido por asambleas de base que discutieran las propuestas de programa y estatutos. Nos consta en el caso de Cochabamba y es la denuncia de todos los grupos de izquierda. En el Congreso estuvieron los directorios de los sindicatos y miembros de los “ampliados” -es decir, invitados a reuniones extraordinarias frente a cuestiones apremiantes. El Congreso estuvo dominado por los dirigentes orgánicos que forman parte del frente de organizaciones que ha impulsado al PT.


La inmensa mayoría de las organizaciones de izquierda que participaron en el Congreso coincidió en que Huanuni era el lugar de nacimiento de un partido obrero revolucionario en Bolivia; saludaba incluso la posibilidad de parir un PT ‘a la Lula’. Caracteriza que hay un ascenso político de la clase obrera y los explotados, y una “ruptura” con el MAS, y (lo más importante) concedió un crédito a la dirección de la COB que impulsó el IPT.


Para Lucha Socialista (LIT CI), el Congreso fue arrancado “a presión de las bases” y expresa “la ruptura” de éstas con el gobierno de Evo. Para esta corriente, la fundación del PT estaría precedida por un vuelco en las organizaciones obreras: “es la reorganización sindical buscando una expresión política” (www.litci.org.ar).


El MST desarrolló una posición lineal: “lo reivindicamos porque surge impulsado por la COB, es decir por la clase organizada del país. Se trata entonces del partido político de la clase obrera”. Reconoce que sus impulsores no son una nueva dirección obrera, pero actúan como tal a partir de la presión de las bases: “La dirigencia o sectores de ella que siempre se resistió a impulsar la tarea, finalmente, ante el rechazo que causó en las bases la política gubernamental, accedió a que se concretara”. Denuncia que “el método empleado en la constitución ha sido burocrático” y reclama la “incorporación de todas las organizaciones de izquierda revolucionarias y socialistas” -el objetivo frustrado.


Para la LOR CI (PTS), en el último período se ha forjado “una oposición obrera” independiente del MAS. Destaca, “como expresión superestructural de este proceso, (que) muchos de los viejos dirigentes ligados al MAS han sido desplazados” y se han tomado “las primeras decisiones concretas” para crear el IPT.


El POR denunció que “estos burócratas despistados no crean un nuevo partido, lo que quieren dar a luz es un frente electoral”. Caracterizan al IPT como un crimen político cuando “los explotados bolivianos no solamente se separan velozmente de Evo Morales denunciándolo como traidor… sino que retornan a los métodos tradicionales de lucha del proletariado: la acción directa y la movilización, echando al basurero las vías legales y pacíficas”. Señala que se abierto una situación revolucionaria y que ir a elecciones en estas circunstancias, es “confundir a los explotados”.


En realidad, el movimiento sindical se encuentra dividido, el proletariado es minoría incluso en las minas, y todavía sigue aislado del océano indígena. El POR reitera “la inviabilidad de la democracia burguesa en Bolivia” -una abstracción histórica que huye a las caracterizaciones concretas de las situaciones concretas.


La izquierda boliviana sale del contexto de la situación histórica actual (dominio del indigenismo pequeño burgués de contenido capitalista); elabora una caracterización sobre la base de abstracciones. El punto extremo es el del POR, que declara, una vez más, que el partido de la clase obrera ya está constituido y el programa elaborado -es el propio POR-y los convocantes al Congreso han pasado por alto tal evidencia.

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