La movilización contra el FMI y el Banco Mundial en Praga en la última semana de septiembre es un desarrollo más hacia adelante del movimiento que comenzó internacionalmente con los acontecimientos de Seattle en 1999 contra la Organización Mundial del Comercio.


Esta vez, se espera que alrededor de 20.000 personas lleguen a Praga desde toda Europa. Ya hay una fuerte movilización de las fuerzas de seguridad -alrededor de 15.000 policías, más varios miles del Ejército-. Una oficina especial del FBI norteamericano ha sido instalada en la capital checa para asesorar a las autoridades locales. La movilización de las fuerzas de represión del Estado ha provocado incluso una aparente protesta del propio presidente (checo) Havel, que intenta establecer un ‘diálogo’ entre representantes del FMI y ciertos «representantes» seleccionados de los manifestantes, principalmente con la organización católica «Jubileo 2000» (que reclama la cancelación de la deuda del Tercer Mundo). Este ‘diálogo’ tendrá lugar bajo vigilancia policial el 24 de septiembre.


El principal comité organizador de las actividades que tendrán lugar del 22 al 27 de septiembre es el Inpeg (iniciales en checo de «Iniciativa contra la Globalización Económica»). Está compuesto principalmente por anarquistas, medioambientalistas, cristianos y los partidarios de Tony Cliff (1). Su programa es patéticamente reformista.


Los seguidores del difunto Tony Cliff, particularmente el SWP británico, están particularmente activos en esta cuestión, mucho más activos que el Secretariado Unificado, el cual por supuesto enviará algunas fuerzas a Praga principalmente a través de organizaciones como «Euromarches», Attac (2), etc.


El Partido Comunista de Bohemia y Moravia, su juventud y los poderosos sindicatos obreros bajo la dirección del stalinismo están movilizando sus fuerzas y las de otros PC de Europa e internacionalmente -incluyendo al PC de Grecia- para participar también en la semana de actividades contra el FMI.


El 23 de septiembre, los sindicatos checos y la organización juvenil comunista organizan una manifestación antiimperialista y contra el FMI. Estos sindicatos, especialmente el de los mineros, son muy combativos y han llevado adelante importantes batallas contra el gobierno y el proceso de restauración capitalista. El propio PC tiene una influencia creciente. Las encuestas le dan al PC de Bohemia y Moravia alrededor del 20% de los votos para las próximas elecciones locales. Sin duda, la presencia más fuerte de la clase obrera checa durante esta semana de actividades será el 23 de septiembre.


El Inpeg rechazó toda idea de participar en la movilización del 23 de septiembre con argumentos abiertamente anticomunistas. Los seguidores de Cliff han aceptado esto (no es una sorpresa). El EEK (3), por el contrario, ha decidido participar en ambas manifestaciones, tanto en la del 23 de septiembre, organizada por el PC, como en la del 26 de septiembre, organizada a regañadientes por el Inpeg como «Día Mundial de Acción», con las banderas de nuestro partido y las del Centro Christian Rakovsky, luchando por los Estados Unidos Socialistas de Europa, contra la Otan, el FMI y la Unión Europea imperialista y llamando a refundar la IV Internacional. (Ustedes pueden ver nuestra orientación fundamental en el Manifiesto del EEK que les hemos enviado -y que se publica en esta edición de Prensa Obrera).


El SWP británico ha chocado recientemente con su organización hermana en los Estados Unidos, la ISO, a la que acusa de subestimar Seattle y de no haber intervenido allí como habría correspondido Aquellos leales a la organización madre de la tendencia «capitalista de Estado» (4), como la organización griega SEK (SWP), están muy activos respecto de Praga, siguiendo las indicaciones dadas por Londres. Ellos han capitulado no sólo ante los anarquistas-liberales de la Inpeg en la República Checa, sino también ante la socialdemocracia y el ‘centroizquierda’ en Europa. En Grecia, por ejemplo, fundaron «Iniciativa Praga 2000» no sólo junto con los ex eurocomunistas del Synaspismos y Akoa sino también con la organización juvenil, los sindicatos y las burocracias de los gobiernos locales del Pasok, que forman parte del actual gobierno de centroizquierda. La GSEE -Confederación Griega del Trabajo, controlada por el Pasok- subsidia financieramente los ómnibus que utilizan los seguidores de Tony Cliff para viajar a Praga. Inicialmente, los simpatizantes del Secretariado Unificado en Grecia activaban en una informe «Red por los derechos democráticos» que participaba de la «Iniciativa…» de los seguidores de Cliff, los eurostalinistas y los miembros de la coalición gubernamental. Fueron obligados a abandonarla y denunciarla porque el Llamamiento de la «Iniciativa…» ni siquiera condena el proyecto de legislación para la ‘flexibilización’ laboral. En realidad, la «Red…» está bajo la presión de sus propios simpatizantes atraídos por la campaña independiente que vienen desarrollando desde hace tres meses el EEK y el Centro Christian Rakovsky.


Hemos publicado numerosos folletos, hemos realizado un concierto de rock para la juventud y, a pesar del verano ardiente en nuestra región y al período de vacaciones, nos hemos establecido como una fuerza revolucionaria e internacionalista que lucha por otra perspectiva en relación a Praga. Planeamos sacar volantes en inglés y en checo. Estarán firmados por el EEK y nuestro Centro y proponemos que sean firmados también, si no hay grandes divergencias políticas, por los otros partidos y organizaciones que participan en el movimiento por la refundación de la IV Internacional.


Ya hemos arreglado pasajes y alojamiento. La organización Proposta estará allí, llegando con la delegación de Rifondazione. Probablemente podamos encontrar una sala para realizar un pequeño acto público de nuestras delegaciones. Con nosotros vendrán dos rusos, de la revista marxista Alternativi. Intentaremos llevar más compañeros de otros países.


El principal canal de la televisión estatal griega prepara un documental sobre Praga y ha requerido nuestra participación.


Políticamente, debemos prestar atención a estas nuevas formas que emergen de la movilización internacional evitando tanto el oportunismo de los seguidores de Cliff o del Secretariado Unificado y el «movimientismo» de cualquier tipo, como el sectarismo de otros, incluyendo a Lutte Ouvrière. No acordamos con la forma en que Lutte Ouvrière caracterizó los eventos de Seattle ni acordamos con su abstencionismo en Praga (o en movilizaciones similares en Francia y Europa). Muchas organizaciones que se referencian como trotskistas repiten los mismos errores que los pablistas o los lambertistas en mayo de 1968, pero en una situación totalmente nueva, lo que empeora las cosas. Si damos la espalda a estos desarrollos, se la estaremos dando a las nuevas tareas para refundar una Internacional revolucionaria de la clase obrera basada en las enseñanzas, las experiencias, la teoría y la práctica de León Trotsky y sus heroicos camaradas.


Con nuestros más calurosos saludos internacionalistas y trotskistas,

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