La pérfida posición de la Unión Europea ante la agresión imperialista y sionista contra Irán

Los jefes de Estado de Francia, Alemania y Reino Unido

Los integrantes de la Unión Europea (UE) y el Reino Unido se involucraron en la agresión imperialista y sionista contra Irán a su manera. Es decir, de un modo completamente pérfido.

Los gobiernos europeos trataron de evitar quedar pegados a la guerra incierta lanzada por Estados Unidos e Israel y llamaron a una desescalada. Pero, al mismo tiempo, condenaron a Irán, justificaron los ataques estadounidenses e israelíes y movieron fichas para defender sus propios intereses imperialistas en la zona.

El gobierno francés envió su portaviones nuclear Charles de Gaulle al Mediterráneo Oriental, y el presidente Emmanuel Macron propuso el 9 de marzo una misión militar –combinada con otros Estados- integrada por fragatas y portahelicópteros para escoltar buques comerciales y reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán. Aunque el presidente galo reculó 48 horas más tarde, reconociendo que, por el momento, “no se cumplen las condiciones” para dicha misión, la dejó planteada como tarea pendiente. La tentativa recuerda la coalición naval imperialista en el Mar Rojo contra el boicot que los hutíes de Yemen emprendieron en 2023 en solidaridad con el pueblo palestino.

Macron ordenó también reforzar la presencia militar francesa en los Emiratos Arabes y brindó su respaldo a las monarquías reaccionarias de la región (incluyendo Emiratos, Qatar y Kuwait, con los que Francia tiene acuerdos “de defensa”) tras los ataques iraníes contra esos países.

El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, aseguró que Francia “no se plantea en absoluto entrar en la guerra en Oriente Medio” y abogó por una desescalada, pero lanzó sus dardos contra Teherán: “la única solución para una salida duradera es una revisión completa del régimen actual en Irán”, dijo el ministro. “Irán (debe renunciar) a ser una potencia desestabilizadora y peligrosa”, añadió. Son los mismos argumentos de los que se valió Trump para justificar la guerra.

El canciller alemán, Friedrich Merz, envió una fragata a Chipre y justificó las operaciones de la Casa Blanca y Tel Aviv, mientras sus funcionarios abogaban por algún tipo de solución diplomática. “Irán es el centro del terrorismo internacional y este centro debe ser clausurado. Y los estadounidenses y los israelíes lo están haciendo a su manera”, sostuvo.

Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, señaló ante el parlamento que la intervención de Estados Unidos e Israel es unilateral y está al margen del derecho internacional, pero su gobierno también fletó una fragata a la zona (la “Federico Martinengo”) y ofreció apoyo a las monarquías del Golfo para reforzar su defensa antiaérea.

El presidente español, Pedro Sánchez, protagonizó un choque con Trump, ya que no permitió el uso de las bases militares de Rota y Morón de la Frontera a las fuerzas norteamericanas para el ataque estadounidense. Sin embargo, también envió su propia fragata al Mediterráneo Oriental para operaciones conjuntas con el portaaviones francés Charles de Gaulle y barcos griegos.

En cuanto al Reino Unido (que ya no pertenece a la UE), el gobierno de Keir Starmer habilitó dos de sus bases militares (Fairford en Inglaterra y Diego García en el Indico) para facilitar las operaciones yanquis.

A esto hay que sumar que los países europeos presentes en el Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, Reino Unido, Dinamarca y Grecia) apoyaron una resolución impulsada por Bahréin que se limita a condenar los ataques iraníes contra los países árabes de la región, sin referencia alguna a la agresión israelí y norteamericana contra Irán, que ya dejó más de mil muertos.

La perfidia de Europa reproduce el comportamiento que ya vimos ante el genocidio del pueblo palestino. Mientras se hacían advertencias contra las masacres israelíes se mantenían todos los acuerdos comerciales con Tel Aviv, se reprimían las protestas de solidaridad con Palestina y se condenaba la resistencia del pueblo palestino frente a ese genocidio.

Más allá de las disensiones dentro de la UE sobre la postura a asumir frente al trumpismo y los cambios en el “orden mundial”, que volvieron a poner de manifiesto las últimas declaraciones de la titular de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, hay un patrón común en los líderes del bloque: el reforzamiento de los presupuestos militares, del ajuste, de la represión interna y del ataque contra los pueblos del mundo. La UE y el Reino Unido no están preocupados por los derechos humanos en Irán, sino por sus propios intereses en la región. Derrotemos la agresión imperialista-sionista contra Irán y Líbano.

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