Internacionales
24/4/2026
La razón de ser de la definicion de “antisemitismo” de IHRA, instrumentalizada por el sionismo en todo el mundo
Serie de notas a cargo de Vanina Biasi

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A través del tiempo, la definición de IHRA se consolidó como un instrumento del Estado de Israel para acallar las voces contrarias a sus políticas
La Argentina ocupa la presidencia de IHRA (siglas en inglés para la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto) de la mano del empresario Marcelo Mindlin desde marzo de este año. IHRA es una organización intergubernamental integrada por 35 países, el único de América Latina es Argentina.
En algunos medios esto fue destacado fuertemente. Sin embargo, pocos saben de qué se trata dicha organización. Se trata de una organización que Argentina integra desde el año 2002 bajo la gestión del presidente peronista designado por el parlamento en medio de la crisis del 2001, Eduardo Duhalde.
IHRA surgió como grupo de trabajo, educación e investigación sobre el Holocausto en 1998. En el año 2000 se reunió en Suecia el Foro Internacional de Estocolmo sobre el Holocausto que constituyó un evento de referencia para avanzar hacia la definición de IHRA que conocemos hoy. A partir de esta iniciativa y bajo el impulso inicial del primer ministro sueco Göran Persson, el 26 de mayo de 2016 IHRA aprobó una definición internacional de “antisemitismo”.
La conformación de IHRA se dio en el contexto del primer gobierno de Benjamin Netanyahu entre 1996 y 1999 y del brutal fracaso de la farsa de los acuerdos de Oslo. En estos años Israel mantenía ocupado el sur del Líbano, como ocurre hoy. A finales de los 90, en Israel y el mundo crecieron las corrientes sionistas derechistas que no inauguraron un proceso sino que profundizaron el camino de la colonización territorial, el apartheid y el genodicio y la censura hacia la crítica al Estado de Israel y hacia el sionismo como corriente política.
El sionismo es un movimiento político internacional con diferentes vertientes. La minoría es judía, la mayoría es cristiana y tiene como punto de partida una posición religiosa judeófoba. El cristianismo pentecostal con enorme auge en Estados Unidos y en América Latina, sostiene la interpretación literal de las profecías bíblicas por la cual los judíos deben ir a “tierra santa” y así se concretará “el fin de los tiempos” y el “retorno del mesías” y la conversión en masa de los judíos al cristianismo. Quienes hoy sostienen esta filosofía discriminatoria contra el judaísmo (buscan expulsar a los judíos de sus sociedades) son los principales aliados del sionismo judío.
A través del tiempo, la definición de IHRA se consolidó como un instrumento del Estado de Israel para acallar las voces contrarias a sus políticas.
La definición elaborada por académicos y especialistas del holocausto sostiene que "El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio hacia ellos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a personas judías o no judías y/o a sus bienes, a instituciones comunitarias y lugares de culto judíos" y a continuación enumera 11 supuestos ilustrativos sobre la definición de los cuales 7 con más o menos contundencia entrelazan el destino de los judíos (religion milenaria) al del Estado de Israel (Estado colonial formado hace 78 años) y amonestan la crítica al Estado de Israel como una acción “antisemita” (supuesto que señala directamente que es “antisemita” indentificar las políticas del Estado de Israel con las políticas nazis).
El punto de partida de esta definicion que fue criticada desde varios foros académicos, políticos y sociales judíos y no judíos, es revelador. En el texto de la Alianza se sostiene taxativamente que “31 países miembros de la IHRA adoptaron la definición práctica, jurídicamente no vinculante, de «antisemitismo»”. Mientras que el texto y sus autores resultan totalmente funcionales a los intereses del Estado de Israel, esa pequeña frase que la hace “no vinculante” resulta un escollo para la política punitivista que aplica el Estado de Israel en el mundo a través de estructuras estatales aliadas.
En las próximas entregas de esta serie de notas que vamos a ir publicando sobre IHRA, haremos referencia más detallada al uso que se le da a la definición, sin embargo es importante que tengamos en cuenta que su condición “no vinculante jurídicamente” resulta un principio que aún hoy defienden algunos de los redactores de la definición que pocos años después de su lanzamiento en 2016, comenzaron a criticar la instrumentalización oportunista por parte de “sectores sionistas de derecha” para hacerla vinculante y utilizarla para aplicar mordazas a la crítica al Estado de Israel. Este es el caso de Kenneth S. Stern abogado y académico estadounidense y uno de los principales redactores de la definición que estamos analizando.
Esto resulta un problema tan importante para los propagandistas del Estado colonial de Israel que han puesto en marcha desde hace años una campaña con el objetivo de hacer vinculante lo que no lo es. Más adelante nos vamos a abocar especialmente a esta campaña.
Volviendo a la Argentina, Marcelo Mindlin realizó en el Museo del Holocausto del cual es también autoridad, la presentación de su condición de presidente de la alianza leyendo (mal) un pequeño texto en el que no faltan afirmaciones llamativas. Una de ellas refiere a su mención a los 50 años de la dictadura militar de Argentina sobre la que sostiene que se trató de una “dictadura cuya condición antisemita es indiscutible”. La mención contradice por el vértice lo que las autoridades de la Daia decían a las madres judías que iban a pedir por la aparición de sus hijos bajo la dictadura (usted no educó a su hijo como un buen sionista, le dijeron las autoridades de la Daia a Frida Rosenthal y a otras madres cuando fueron a pedir ayuda para encontrar a sus hijos secuestrados) y lo que el propio Jacobo Timerman afirmó en los juicios contra la dictadura cuando denunció que la Daia decía públicamente que la dictadura no tenía rasgos antisemitas. Es bueno que la gente se informe porque luego del holocausto fue justamente la dictadura militar argentina la que más judíos mató por su condición de tales, 2.000 de acuerdo a las cifras recolectadas por los organismos de derechos humanos. Y la Daia colaboró con el régimen que ejecutó un genocidio en nuestro país.
En su presentación como presidente, Mindlin también destaca que desde el 83 a esta parte “todos los gobiernos coincidieron en que había que ser parte de IHRA” y señala algo que lo autoinculpa cuando habla del éxito de la aplicación de la doctrina IHRA en nuestro país que, según sus palabras, habría tenido “éxito tanto en causas judiciales como en su implementación política”. Nuevamente aparece un integrante de las organizaciones sionistas argentinas mostrando su decisión de vulnerar el principio de que la declaración “no sea jurídicamente vinculante” como lo colocaron expresamente quienes la hicieron en 2016.
En las próximas entregas analizaremos más a fondo este aspecto sobre la condición no vinculante. También mostraremos el recorrido que siguió la definición a través de las instituciones del Estado argentino y qué fuerzas políticas fueron protagonistas de su adopción por parte del Estado nacional, de los Estados provinciales y de universidades y otras instituciones. Un tema fundamental que abordaremos es la respuesta a IHRA por parte de la Declaración de Jerusalén y tambien veremos el perfil empresarial de Mindlin y su peso en el lobby sionista. Todos estos temas serán parte de entregas que iremos realizando desde Prensa Obrera para ilustrar el significado de la definición de antismeitismo de IHRA en nuestro país y en el mundo, su función política y cómo debemos combatir su instrumentalización por parte del poder.

