15/04/1999 | 622

La salvación de la humanidad depende de la IVª Internacional

Compañeros:


Aunque no entiendo ni el griego ni el turco, sentí la misma electricidad que sintieron ustedes al ver parado en esta mesa a un representante de los luchadores de Turquía frente a un auditorio de compañeros de Grecia. Si sólo esto fuera el resultado de nuestra reunión, la reunión de los revolucionarios de Turquía y de Grecia para aplastar los planes del imperialismo, me declararía satisfecho.


Este desarrollo del acto ya les está diciendo a ustedes cuáles son los resultados de la reunión internacional, su significado, su contenido, su perspectiva.


El año pasado, el 31 de mayo, hicimos un acto multitudinario en Buenos Aires; pocos meses más tarde, estamos en un acto similar aquí en Atenas. ¿Qué significan estos dos hechos? Significan que no estamos construyendo la Internacional entre cuatro paredes sino en relación directa con la conciencia de los militantes y de las masas. En Buenos Aires y en Atenas, vinimos como militantes a rendirles cuentas de nuestro trabajo; a que ustedes juzguen la conducta de los delegados que enviaron para reconstruir la Internacional. A que ustedes divulguen entre las masas las conclusiones de la reunión y a que transformen la consigna de refundar la IVª Internacional en una consigna popular.


La reunión que acabamos de tener ha sido un paso adelante en la tarea que nos hemos propuesto. ¿Qué quiere decir? En primer lugar, la reunión se dedicó a verificar el acierto o el error del conjunto de la estrategia política que estamos desarrollando. Y hemos llegado a la siguiente conclusión: la crisis histórica del capitalismo, de la cual entramos en una nueva fase, se está desarrollando como la más alta y más aguda de toda la historia del capitalismo mundial.


Desde la reunión de Buenos Aires, a fines de mayo pasado, la onda de la crisis mundial se ha expandido en forma enorme. El 17 de agosto estalló la burbuja de la restauración capitalista en Rusia. Una de las consecuencias más importantes de la crisis rusa fue haber llevado a la bancarrota a uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, con sede en los Estados Unidos. Tuvo que intervenir todo el aparato del estado mayor del imperialismo para salvar a 23 bancos internacionales, cuya quiebra amenazaba con declarar una depresión mundial generalizada.


Ahora tenemos el episodio de Brasil. En cinco meses, Brasil fue vaciado de todos sus recursos financieros y ha sido llevado a una crisis sin precedentes en la historia de ese país. En sólo 24 horas, como consecuencia de una devaluación, la riqueza brasileña fue reducida a la mitad. Es un país que se encuentra formalmente en bancarrota: en la actualidad la deuda externa e interna del Brasil duplica el producto bruto de ese país.


Esta conclusión acerca de la crisis mundial capitalista es muy importante, porque hasta hace muy poco se decía que lo que estaba en completa crisis era el socialismo. Se confundía la bancarrota de la burocracia, que es la negación del socialismo, con una derrota de éste. La burocracia, en los últimos años, había estrechado grandes lazos financieros con el imperialismo y colocó a los Estados obreros degenerados en el centro de la crisis mundial.


Nuestros análisis y nuestros pronósticos han resistido la prueba de los acontecimientos. Lo que el capitalismo mundial y sus corifeos han llamado un proceso de ‘globalización’ no ha sido más, y no podía ser más, que un proceso de confiscación generalizada de las clases trabajadoras y los países oprimidos. Esto se manifiesta en otro fenómeno, destacado en nuestra reunión: el agravamiento de la lucha interimperialista, la ofensiva implacable del imperialismo norteamericano para confiscar a sus rivales de Europa y de Japón. Los grandes pulpos norteamericanos ya tienen colocadas sus garras sobre los principales baluartes de la economía japonesa.


Otra conclusión nuestra confirmada por los acontecimientos: la tendencia al agravamiento de las crisis políticas en la mayoría de los países, incluso en los países desarrollados. En Italia, la izquierda tiene que intervenir directamente a traves del ex PC y en alianza con la dirección de Refundación Comunista en la defensa del estado burgués. En Alemania, asistimos a una crisis colosal del gobierno recientemente instalado. La burguesía no cuenta en casi ningún país de Europa con los partidos de la derecha. El partido conservador británico es un cero a la izquierda en la escena inglesa. La democracia cristiana alemana prácticamente no tiene voz en la actual situación de ese país. El centroizquierda controla la situación política en Italia. Los partidos de la izquierda reformista se han transformado en los baluartes directos de la defensa del estado burgués. Esto siempre ha sido el síntoma de una crisis revolucionaria en desarrollo.


Con respecto a la evolución de las masas y la crisis, la revolución en Indonesia acabó con una dictadura de 30 años que aplastó en su momento a las grandes masas de luchadores obreros en ese país. La preocupación del imperialismo mundial por controlar la revolución en Asia se manifiesta con tanta claridad que el gobierno norteamericano ha intervenido para conseguir la libertad del máximo dirigente de las masas de Timor Oriental. Los mismos recursos se utilizan en otras partes del mundo. Para detener la crisis brutal de Corea del Sur, el gobierno ha tenido que llamar a la burocracia de los sindicatos a defender el régimen político capitalista.


Asistimos de un modo general a una expansión sistemática de las tendencias disolutorias del propio capitalismo. La intervención directa de la Otan en Kosovo y en los países que integran la ex Yugoslavia apunta a revertir la revolución en Albania y la desintegración completa de los Balcanes. Lo mismo se manifiesta en la actualidad a raíz del secuestro de Ocalam: el imperialismo norteamericano está interviniendo directamente sobre el gobierno centroizquierdista de este país (Grecia) para que colabore en forma incondicional con toda medida represiva.


En todos los terrenos, el imperialismo está haciendo un esfuerzo descomunal por controlar una crisis que tiende a transformarse en revolucionaria en muchos países.


Es exactamente lo que nosotros hemos venido discutiendo en las sucesivas reuniones para sacar la conclusión de que hemos entrado en un período abiertamente revolucionario que exige la refundación de la IVª Internacional. Son análisis que se han confirmado.


La inmensa mayoría de las organizaciones obreras viven con ilusiones del período anterior. Creen que pueden mantener en pie las conquistas pasadas en medio de un derrumbe general de las relaciones sociales capitalistas. Nuestro planteo sobre la IVª Internacional pretende hacer conciencia en los trabajadores de que hemos entrado en un período histórico completamente diferente al anterior. En un período de luchas, de guerras civiles en el que está en juego la civilización y la barbarie. Este es el tema fundamental que hemos tratado en nuestras reuniones.


¿Cómo pensamos desenvolver nuestro movimiento de aquí en más? Necesitamos desarrollar abiertamente un programa.


La tendencia del capitalismo a su disolución es lo que provoca la tendencia a la miseria, a la desocupación, al hambre y a la barbarie de las grandes masas trabajadoras. No hay salidas intermedias y lo prueba el hecho de que los gobiernos de centroizquierda, que son gobierno con programas de reforma, se han transformado en agentes directos del capital. Es un ensayo general de gobiernos apoyados en las burocracias obreras como instrumentos últimos contra la revolución proletaria.


Necesitamos tener una dirección internacional y necesitamos que esta necesidad se transforme en una consigna popular para las masas. Estas son las grandes conclusiones de la reunión. Es por eso que lo que comenzó como una iniciativa de dos o tres organizaciones se va abriendo camino y se desarrolla.


El planteo es que tenemos que poner de pie, nuevamente, la IVª Internacional.


Los exhorto a todos ustedes a llevar las conclusiones de esta reunión a la discusión en las fábricas, con la nueva generación revolucionaria. No hay ninguna barrera que impida a un simple trabajador entender la necesidad de la IVª Internacional. No hay ninguna mediación a la que tengamos que apelar para explicarle a un trabajador la necesidad de la IVª Internacional.


La IVª Internacional significa la unidad de los pueblos de los Balcanes contra la carnicería imperialista. Significa la unidad de los pueblos de Turquía y de Grecia. Significa poner en pie a los pueblos árabes contra el imperialismo, por la unidad de esos países. Significa la unidad socialista de América Latina. No hay otra salida para la humanidad.


El imperialismo está preparando métodos de guerra civil delante de nuestros ojos. Ha planteado recientemente al gobierno de Serbia y al pueblo albanés un ultimátum que tenemos que entender con claridad: ‘o aceptan 30.000 soldados de la Otan o los matamos’. Es la expresión del capitalismo en su completa descomposición, del imperialismo en completa barbarie.


La salvación de la civilización depende de la IVª Internacional. Nada más, compañeros.

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