18/07/2019

Las elecciones griegas: transición a una nueva fase de turbulencia y confrontación

Texto de Savas Michael-Matsas (EEK) sobre los comicios del 7 de julio

el primer ministro saliente, Alexis Tsipras, y el nuevo primer ministro, Kyriacos Mitsotakis

Impulsado por sus anteriores victorias arrolladoras, tanto en las elecciones europeas como en las locales del 26 de mayo de 2019, la derecha de Nueva Democracia (ND) ganó también las elecciones parlamentarias anticipadas en Grecia el pasado 7 de julio, obteniendo un 39,85% de los votos y la mayoría absoluta de los diputados, lo cual les permite formar su propio gobierno.


Esta última victoria electoral sin embargo, no fue ni "histórica" como afirma la propaganda de la derecha, ni una "derrota estratégica" de los reformistas de Syriza, como esperaba un sector de la clase dominante y de la reacción del ND. La dirección del ND, y en particular su nuevo y fascistoide Ministro de Agricultura Makis Voridis (un conocido antisemita, antiguo líder de la "juventud" del dictador Papadopoulos, y líder de un pequeño grupo de extrema derecha antes de unirse al ND) había declarado públicamente que el objetivo era aplastar completamente no sólo a Syriza, sino también "toda perspectiva futura de cualquier tipo de retorno al poder en Grecia por parte de la izquierda".


En los últimos días de un período preelectoral muy corto y muy "silencioso" para los estándares griegos (sin concentraciones masivas, ni agudas polémicas, ni fuertes enfrentamientos), se construyó silenciosamente y particularmente en las zonas obreras, una concentración de fuerzas populares contra la derecha y por el voto a Syriza, que le dio un inesperadamente alto 31,53%.  Esto no representó, sin embargo, un voto de confianza para un gobierno de la llamada "izquierda" que traicionó sus promesas y expectativas populares de poner fin a la barbárica austeridad impuesta por las órdenes de la troika de la UE / BCE / FMI y sus voluntariosos aliados, los anteriores gobiernos burgueses de centro-izquierda del PASOK y del ala derecha del ND. Nadie olvidó ni perdonó la capitulación de Tsipras en julio de 2015 y el tercer rescate vinculado a un Memorando de Entendimiento con la troika, que trajo aparejado medidas tan antipopulares que “si un partido conservador en el poder intentaba introducirlas, hubiera ocasionado una rebelión social" (dixit del siniestro y derechista ex ministro alemán de Finanzas Schäuble en junio de 2017).


Syriza sembró confusión, profunda desilusión, ira, y desesperación, manteniendo temporalmente bajo control las tensiones sociales y revirtiendo la marea de los enormes movimientos de masas del período 2010-2015. Engendró las condiciones para un regreso de ND bajo su nuevo líder de 50 años, Kyriakos ("Koulis" según un sarcástico apodo popular) Mitsotakis, un “don nadie” ultra neoliberal, heredero de una vieja familia oligárquica burguesa, presentado en 2016 como una versión balcánica "renovada" de Macri (Argentina) y Macron (Francia).  El fuerte voto a Syriza del 7 de julio, fue un intento popular desesperado y de último momento por bloquearle el camino a una revanchista y ultra-neoliberal de extrema derecha Nueva Democracia. También representó una advertencia al nuevo gobierno de que la capacidad de lucha de los trabajadores y de las masas urbanas y rurales empobrecidas no ha sido aplastada.


La advertencia es recibida en la UE en Bruselas y otros centros imperialistas con seria consideración y temor por el desencadenamiento de una nueva ronda de agudos conflictos sociales y rebeliones populares en Grecia, en un contexto en el que la agenda reaccionaria del gobierno de la ND se ha puesto rápidamente en marcha.


La derrota de los nazis de "Amanecer Dorado", quienes hasta hace poco constituían el faro del fascismo en Europa, y que ahora sólo alcanzaron un 2,9 % (retrocediendo de un 7% en 2015) no obteniendo escaño parlamentario alguno, constituye sobre todo el resultado de la lucha del fuerte movimiento antifascista, especialmente después del asesinato de Pavlos Fyssas, y una demostración del potencial de lucha del movimiento obrero y popular. El peligro no ha desaparecido, ya que su principal promotor es la decadencia del propio capitalismo.  Los fascistas y la extrema derecha votaron a ND para derrotar a Syriza y a la izquierda en general.


La izquierda


Más de un tercio de los votantes, en particular entre los trabajadores, los desempleados y los jóvenes, consideraron erróneamente a Syriza como un instrumento contundente para detener a la derecha.


Los restos de los neoliberales de centroizquierda del PASOK obtuvieron un miserable 8%. No apareció ninguna alternativa creíble en la izquierda que pueda abrir una perspectiva no sólo de oposición sino de poder.



El Partido Comunista Estalinista-KKE volvió a demostrarse incapaz de ocupar parte del vacío dejado por una desacreditada Syriza. Volvió a estancarse con un 5,3% de los votos, como durante toda la última década de crisis. La razón principal de este estancamiento es una particular combinación de por un lado, una retórica "radical" y, por otro lado una mezcla entre un sectarismo hacia otras fuerzas de la izquierda y el movimiento obrero, y un oportunismo hacia la clase dominante, especialmente en momentos en que el orden burgués es desafiado. El KKE ha demostrado ser un partido incorregible, no sólo en el pasado cuando la revolución social griega que emergió de la ocupación nazi fue sacrificada en el altar de los Acuerdos de Yalta entre la burocracia estalinista y el imperialismo, sino también recientemente cuando en diciembre de 2008 denunció la revuelta juvenil como una…. conspiración de la CIA (y fueron felicitados por la derechista ND y la extrema derecha de Concentración Popular Ortodoxa). Además, en el Referéndum de julio de 2015 cuando el 61% de la gente empobrecida votó NO a un tercer paquete de medidas de austeridad de la troika (y Tsipras capituló transformando el NO en SI), los estalinistas llamaron a boicotear el Referéndum ayudando a la derecha y a la UE imperialista.


La LAE (Unidad Popular), que reagrupa a una antigua ala izquierda de Syriza (que se dividió en 2015) liderada por Panayiotis Lafazanis junto con varios grupos centristas, fue aplastada en las elecciones europeas del 26 de mayo y aniquilada en las elecciones parlamentarias del 7 de julio.  De un 2,87% en las elecciones de septiembre de 2015 ha caído a un 0,56% en mayo de 2019 y a un 0,28% en julio. Su giro hacia el nacionalismo más reaccionario, particularmente en relación con Macedonia, ni siquiera les ayudó en su proyecto de constituirse en una "más consistente", "patriótica", y "anti-austeridad" nueva Syriza reformista.


El MeRa25 / DIEM25, encabezado por Yanis Varoufakis, consiguió entrar en el Parlamento obteniendo el 3,44% de los votos, gracias a sus relativamente buenos resultados en las elecciones europeas, obteniendo apoyo de varias áreas, principalmente de sectores decepcionados de Syriza.  Esta formación híbrida e insostenible, se centra en un cacique cosmopolita e inconformista, promovido por los medios de comunicación a nivel nacional e internacional. Una persona que nunca asumió la responsabilidad de su desastroso papel en el primer gobierno de Syriza, ni de su acuerdo con la troika en febrero de 2015, que abrió el camino hacia la capitulación unos meses más tarde. El grupo de Varoufakis posee contradicciones irresolubles: reúne "patriotismo" y "europeísmo", es decir, la aceptación de una Unión Europea imperialista pasible de ser "reformada", junto con el neo-keynesianismo y el neoliberalismo. Estas posiciones incompatibles entre sí se reflejaron en las listas de MeRa25, donde entre los candidatos se encuentran los exponentes más fanáticos del neoliberalismo en Grecia (Takis Mihas), antiguos miembros de Syriza, y nacionalistas de LAE. Todos unidos con un solo objetivo: la oposición a cualquier perspectiva de una revolución socialista.


La mayoría de las organizaciones de la extrema izquierda extraparlamentaria se han unido a partir de 2009 a la coalición centrista Antarsya. Aunque muchos luchadores honestos y fuerzas combativas en sindicatos, barrios populares, estudiantes, movimientos antifascistas, antirracistas y pro-inmigrantes pertenecen a Antarsya, estos últimos funcionan desde hace ya una década simplemente como el sello de un frente electoral. En la lucha de clases existen divisiones constantes que dividen a las fuerzas de Antarsya entre manifestaciones, sindicatos, luchas antifascistas, incluso en elecciones de gobiernos locales como recientemente en Atenas, el municipio más importante del país.


Los centristas de derecha en torno al SEK (provenientes de la tradición Cliffite) labraron una relación oportunista con la burocracia sindical de la GSEE (la Confederación General de Trabajadores de Grecia – sin base real, tradicionalmente integrada al Estado y colaborando constantemente con los patrones capitalistas). Las otras organizaciones de izquierda dentro de Antarsya (principalmente el NAR) y fuera de él (incluyendo EEK) luchan contra esta burocracia y por la independencia política de la clase obrera en sindicatos combativos.


En el campo político, el SEK que tiene un largo historial de cooperación: con el PASOK en el pasado, más tarde con el LAE, y siempre con Syriza ("sin ilusiones" como ellos pretenden), ahora prepara el terreno para un frente "anti-derechista" con Syriza, mientras que este último tanto antes, como durante y después de las elecciones, se está moviendo rápidamente para construir un frente "progresista" colaboracionista de clase con el PASOK / KINAL de centro izquierda e incluso con la derecha "democrática".  El ala izquierda de Antarsya, liderada por una mayoría en el NAR, se opone a esta orientación.


El resultado de esta crisis interna en curso, encubierta por compromisos entre los órganos directivos de las principales organizaciones, el NAR y el SEK, principalmente bajo la presión de las necesidades electorales, condujo a la desmoralización de las bases, que abandonaron en masa tanto a las organizaciones como a Antarsya. Este frente nunca ha logrado construir una alternativa creíble a Syriza en los últimos diez años. Políticamente, siempre se presentó como una oposición de minoría militante, negándose a promover una estrategia para el poder obrero, alegando, como hace el KKE, que "todavía no están maduras las condiciones objetivas y subjetivas".  La línea principal para una ruptura con la UE carece de una línea internacionalista clara, rechazando como "ultra-izquierdista" y "utópica" cualquier lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa.


Por esta razón, en enero de 2015 Antarsya hizo un frente electoral con nacionalistas de "izquierda" y, tras la capitulación de Syriza en el verano de 2015, ha perdido muchos grupos y fuerzas que se volvían a unir o a llamar a un frente con LAE, una versión aparentemente reformista de "izquierda" de Syriza, que más tarde colapsaría en el nacionalismo más reaccionario, como ya hemos subrayado.  De nuevo en este caso prevalecieron los criterios electoralistas, lo que llevó a una derrota electoral tras otra.


En las elecciones de julio de 2019, Antarsya obtuvo 23.191 votos, un 0,41%, la mitad en votos y en porcentaje que en las elecciones parlamentarias anteriores, en septiembre de 2015, cuando el frente electoral “Antarsya –EEK” obtuvo 46.096 votos, 0,85%.


La propuesta del EEK en marzo de 2019 de formar de nuevo un frente electoral de este tipo, sobre un programa revolucionario para las elecciones europeas, fue rechazada por un veto del ala derecha de Antarsya.  Sin embargo, en las elecciones europeas, el EEK ha llamado a un voto crítico a estas fuerzas de izquierda dentro de Antarysa que apoyan la unidad sobre una base revolucionaria.


En las elecciones anticipadas nacionales del 7 de julio, con sólo dos semanas para una campaña electoral y siendo boicoteado por los medios de comunicación, el EEK debido a los enormes obstáculos burocráticos y a los insoportables costos financieros, presentó listas independientes sólo en 22 de los 59 distritos electorales del país. En el resto de las circunscripciones electorales hemos llamado nuevamente a votar por el ala izquierda dentro de Antarsya. Los malos resultados (alrededor de 2000 votos, un 0,04%) no representan el voto potencial en los 59 distritos y no reflejan la influencia real de nuestro Partido. En las recientes elecciones locales por ejemplo, obtuvimos entre el 1% y el 4,4% en los municipios obreros, logrando la elección de tres concejales; y en el municipio central de Atenas nuestra candidata, la camarada Katerina Matsa, fue la más votada entre la izquierda revolucionaria.   Además, en otros distritos proletarios como en la parte occidental de Atenas, el EEK obtuvo buenos resultados y sobre todo, forjó nuevas relaciones con los trabajadores y ganó nuevos miembros para el Partido.  Nuestras principales consignas fueron:


¡Derrota de la derecha!


Ni un voto para Syriza ni para ningún partido vinculado a la troika


¡Aplastemos a los fascistas!


¡Por una salida socialista revolucionaria a la crisis del capitalismo!


¡Por el poder de los trabajadores!


¡Abajo los imperialistas de EEUU, la UE y la OTAN! ¡Por la unificación socialista de los Balcanes y de Europa!


Ahora estamos organizando reuniones políticas públicas post-electorales para presentar nuestro programa y discutir no sólo los resultados electorales, sino sobre todo las nuevas tareas en un panorama político que ha cambiado radicalmente.  El 17 de julio, hemos participado en un debate público con el NAR sobre las perspectivas de la izquierda revolucionaria después de la victoria de ND.


El nuevo gobierno contrarrevolucionario y la crisis


El nuevo gobierno del ND no significa un simple retorno de la derecha al poder, tampoco "un retorno a la normalidad", ni una "estabilización de un nuevo sistema político bipartidista (burgués)", como afirman la derecha, Syriza, el KKE y la mayoría de la izquierda extraparlamentaria. Por el contrario, las elecciones de julio marcaron una transición a una nueva fase de crisis política y de confrontación de clases en el país y en Europa. (Para un pronóstico del futuro, sólo basta mirar los recientes acontecimientos en Francia con los Chalecos Amarillos en sus 35 semanas de movilizaciones ininterrumpidas, su ocupación de Pantheon, o los enfrentamientos durante las celebraciones nacionales del 14 de julio por Macron).



La burguesía griega y los imperialistas buscaban a partir de 2016, cuando el declive de Syriza comenzó a acelerarse, constituir como alternativa una versión griega de un Macron francés o de un Macri argentino, “un rostro joven y fresco, con habilidades tecnocráticas" bien arraigado en la oligarquía capitalista griega, y con fuertes relaciones con el capital financiero internacional.


Macron se ha erigido como un intento de solución bonapartista a la prolongada agonía de muerte de la Quinta República. El director del "Instituto Karamanlis", el think tank de ND, declaró después de las últimas elecciones que Grecia tiene que avanzar  hacia su "Cuarta República", después del final de la Tercera República que siguió al colapso de la dictadura militar en 1974. Indirectamente es un reconocimiento de una crisis latente del régimen que debe ser resuelta por el gobierno de Mitsotakis.


Inmediatamente después de su formación, el nuevo gobierno ha tomado muchas características cuasi-bonapartistas.  Está compuesto por tecnócratas vinculados al capital financiero internacional, cuadros que trabajan para astilleros, industriales y banqueros griegos, y siniestras figuras conocidas por sus habilidades represivas en el "deep State", conectado con la Embajada de Estados Unidos y otros centros imperialistas.


El gobierno de Mitsotakis, desde sus primeros días, comenzó una guerra relámpago contra las condiciones y los derechos de libertad del pueblo: concentración de los servicios secretos y de todos los medios de comunicación del Estado en manos del Primer Ministro, abolición del asilo político en los campos universitarios, continuos desfiles amenazantes y provocadores de las fuerzas especiales de la policía antidisturbios en el barrio de Exarcheia en Atenas, declaración de una política anti-inmigrante copiada de la de Orban en Hungría,  promoción como Ministro de Seguridad a Michalis Chrysochoidse (conocido también como el hombre que planeó el ataque asesino de las fuerzas especiales represivas DELTA contra el EEK en una manifestación en 2019, donde el camarada Angeliki Koutsoumbou estuvo a punto de ser asesinado y una docena de camaradas resultaron gravemente heridos). Además, notorios antisemitas y "antiguos" (?) líderes de organizaciones fascistas como Adonis Georgiadis y Makis Voridis fueron ascendidos a ministerios clave. ¡La lucha contra la anterior dictadura militar de 1967-1974 fue insultada como una "enfermedad mental" por Daphne Michailides, la nueva viceministra de Trabajo!


Se presenta un programa de privatizaciones de energía, materias primas, transporte, etc. En política exterior, una de las primeras acciones del gobierno de Nueva Democracia fue reconocer a Juan Guaidó como presidente en Venezuela, expresando su acuerdo con las políticas de Donald Trump en América Latina, así como también en el Mediterráneo Oriental, Oriente Medio, Irán, los Balcanes y Europa.


Pero este gobierno ultra-reaccionario que intenta ahora, aprovechando la temporada de verano, imponer su agenda en un bombardeo antipopular (como lo hizo Macron en el verano de 2017), está parado en un terreno tembloroso.


Una promesa electoral clave para la mezquina burguesía, arruinada por el exceso de impuestos durante los cinco años de gobierno de Syriza (para asegurar los enormes superávit primarios del 3,5% exigidos por la troika), fue la de reducir los impuestos renegociando los superávit primarios con Bruselas.  Pero Resling, jefe del Mecanismo Europeo de Estabilidad, subrayó inmediatamente que estos superávit primarios son la "piedra angular" para la "gestión" de la gigantesca deuda de Grecia (la mayor de la UE, el 180% del PBI).


Los bancos griegos, con el 40% de los préstamos en mora, están al borde de la quiebra oficial. Desde hace una década no conceden ningún préstamo para inversiones. El gobierno de ND habla para pedir una "línea de crédito" al Banco Central Europeo, que no incluye a la bancarrota de Grecia en sus planes de expansión cuantitativa. Si se acuerda tal línea de crédito, significa que se impondrá un nuevo y cuarto programa de rescate con más medidas de austeridad, a una población ya agotada y empobrecida.  Los círculos financieros internacionales y los artículos de la prensa burguesa internacional (incluido el Financial Times) expresan sus grandes temores de que las tensiones sociales, mantenidas bajo relativo control bajo el gobierno de Syriza, se intensifiquen bajo el gobierno de Nueva Democracia, lo que conducirá a nuevas explosiones políticas en Grecia, en condiciones de profundización de la crisis capitalista mundial. Una nueva fase de turbulencia comienza no sólo en la UE post-Brexit y en la Eurozona sino, sobre todo, con la nueva fase de la Tercera Gran Depresión, una "desaceleración global sincronizada" prevista incluso por el FMI, el BCE y otras instituciones para el período 2019-2020. La crisis desestabilizará completamente la situación política. Con la nueva escalada de la lucha de clases, la vida será muy difícil para los tres M (Macri, Macron y Mitsotakis) y terminará sellando su fin.


El EEK subraya que sólo es posible una salida revolucionaria a la crisis del sistema capitalista en bancarrota, con la abolición de la deuda, la nacionalización bajo el control obrero de los sectores estratégicos de la economía y su reorganización sobre nuevas bases sociales, bajo un gobierno con poder obrero. Rompiendo con la UE imperialista y luchando ¡por la unificación socialista de Europa desde Lisboa a Vladivostok!


Un primer paso en esa dirección comienza ahora con las intensas discusiones entre la izquierda revolucionaria. Es urgente rearmar a la vanguardia revolucionaria de la clase obrera y la juventud en Grecia con una perspectiva, estrategia, táctica, programa y organización realmente revolucionaria e internacionalista.


Las batallas cruciales de la guerra de clases están frente a nosotros, no detrás. El EEK está marchando hacia estas batallas con más confianza que nunca, construyendo nuestro Partido revolucionario, a pesar de todos los obstáculos, a nivel local y mundial, siempre bajo la bandera roja de la IV Internacional y de su refundación en estos difíciles tiempos.


13-15 de julio de 2019

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