Latinoamérica en la era Trump: ¿quién elige al gobierno?

Apuntes sobre las elecciones en América Latina, el corolario Trump y los desafíos de construir una alternativa política independiente.

Trump y Milei

Las elecciones en Colombia fueron noticia en la última semana. La segunda vuelta electoral tuvo como candidatos a Iván Cepeda, el candidato del presidente saliente Gustavo Petro, y a Abelardo De La Espriella, empresario y abogado. El resultado fue ajustado —menos de un punto de diferencia— y, tras algunos días de intriga, Cepeda terminó reconociendo la derrota. Quien sí salió rápidamente a felicitar al nuevo presidente de Colombia fue Donald Trump, que dijo: “¡Felicitaciones a 'El Tigre', Abelardo de la Espriella, el nuevo Presidente de Colombia!”.

Las declaraciones de Trump sobre la vida política colombiana no son nuevas. Hace varios meses que el presidente estadounidense envía mensajes al gobierno de Petro y, también, al pueblo colombiano. La declaración más directa fue cuando el mandatario estadounidense afirmó, en una conferencia de prensa, que Petro tendría laboratorios de cocaína donde producía droga para luego enviarla a EE. UU., y lo amenazó directamente advirtiéndole que “tenía que cuidarse”. Luego de la primera vuelta, Trump también hizo declaraciones: "Como presidente, Abelardo tendría un éxito tremendo al liderar a Colombia para hacer crecer la economía, crear empleo, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, tomar medidas enérgicas contra el crimen y las drogas, y restablecer la ley y el orden", escribió. Además, agregó que le daba su "completo y absoluto apoyo" al candidato y que los resultados de esas elecciones serían fundamentales para la relación entre Colombia y Estados Unidos.

Casualmente —o no— el nuevo presidente colombiano concentró buena parte de su campaña en el problema del narcotráfico. El candidato hizo propio el modelo “a lo Bukele”: afirmó que construiría diez megacárceles para los narcotraficantes, defendería el derecho a portar armas, lanzaría una campaña de bombardeos aéreos y estrecharía los lazos militares y policiales con Estados Unidos e Israel. Tras su triunfo, anunció la incorporación de Colombia al llamado "Escudo de las Américas".

Se ve que el método ensayado por Trump en las elecciones legislativas de 2025 en Argentina le resultó confiable y efectivo. En esa oportunidad, la administración trumpista anunció un desembolso de 20.000 millones de dólares para el gobierno de Milei, que atravesaba fuertes presiones por una corrida cambiaria en la previa de las elecciones de octubre. La reacción positiva de los mercados frente al préstamo le dio aire. Pero la intervención de Trump no se quedó solo ahí, también declaró: "Si Milei pierde, no vamos a ser generosos con Argentina".

Paralelamente, Estados Unidos endureció su política hacia Cuba y Venezuela: reforzó los bloqueos y las sanciones económicas, incrementó las operaciones de inteligencia y la presencia militar en el Caribe, y volvió a colocar el cambio de régimen como un objetivo explícito de su política exterior. Más que episodios desconectados, estos movimientos revelan una estrategia regional que combina presión económica, militar y pronunciamientos públicos para incidir sobre el mapa político latinoamericano.

Estos hechos son la materialización del corolario Trump a la doctrina Monroe. Sin embargo, la intervención estadounidense y las victorias de las derechas explotan el fracaso de los gobiernos nacionalistas que mantuvieron la dependencia económica que beneficia a los capitalistas a costa de las grandes mayorías trabajadoras. La administración Trump interviene sobre las condiciones económicas, financieras y geopolíticas en las que la “voluntad popular” se expresa.

En ese contexto, resulta interesante que en Argentina se registre un crecimiento de la valoración positiva del Frente de Izquierda, una fuerza independiente de los partidos de la burguesía y caracterizada por su rechazo a la opresión imperialista en Argentina y en el mundo. Esa valoración positiva es resultado de una actividad constante y consistente en la lucha contra el gobierno ultraderechista de Javier Milei. Los movimientos de lucha que se generaron en el último tiempo derrotaron tres vetos del gobierno con movilizaciones impresionantes. A lo que se suman expresiones de masas como el 24 de Marzo y el 3 de Junio. La izquierda en Argentina tiene el desafío de desarrollar una salida política de los trabajadores, bajo la perspectiva de la expulsión del imperialismo y la unidad socialista de América Latina.