31/01/2002 | 739

Libertad a los prisioneros de guerra de Guantánamo

Lo que sigue es una declaración del EKK de Grecia que el PO suscribe:


«Hoy, doscientos prisioneros de guerra de la guerra imperialista contra Afganistán son mantenidos por los Estados Unidos en la base naval de Bahía de Guantánamo bajo las más inhumanas condiciones. Fueron visitados por un equipo de la Cruz Roja, que llegó para inspeccionar si los prisioneros son tratados de acuerdo con la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra. Las autoridades norteamericanas insisten en que estos hombres no son prisioneros de guerra sino combatientes ilegales y así quedan fuera del alcance de la Convención. Mientras el comandante de este horrendo «Stalag», el brigadier general Michael Lehnert, insistía en que los cautivos «que no son gente agradable», son tratados «humanamente», la Human Rigths Watch ha descripto las celdas temporarias de alambre tejido de los prisioneros como «un escándalo». La Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, le ha recordado a Washington sus obligaciones internacionales hacia los prisioneros de guerra especificadas en la Convención de Ginebra. Ha declarado que, si existe una disputa sobre si los cautivos son prisioneros de guerra, un tribunal competente debe resolverlo, de acuerdo a las previsiones de la Convención para decidir sobre su condición.


«Estos hombres son prisioneros de guerra cuyo único crimen es que lucharon y perdieron una guerra contra los verdaderos criminales de guerra: los imperialistas y sus aliados, que llevaron adelante una guerra para asegurarse el control de las reservas de petróleo y gas alrededor de la antigua Unión Soviética, e intimidar al pueblo palestino, a todos los pueblos oprimidos y a la clase obrera que desafía el orden mundial imperialista del capitalismo. Reclamamos su inmediata liberación.


«Lo mismo se aplica para John Walker Lindh, un norteamericano de 20 años, tomado como prisionero de guerra por Estados Unidos en Afganistán, que será juzgado en la corte de distrito de Alexandria (Virginia) en los Estados Unidos, siguiendo la decisión del presidente norteamericano George W. Bush de que sólo los extranjeros serán enviados a los tribunales militares. John Walker se convirtió al Islam en 1997 y más tarde se unió a los talibanes. Estaba en Afganistán cuando comenzó el bombardeo norteamericano. Su grupo se rindió al señor de la guerra Rashid Dostum, de la Alianza del Norte y sus miembros fueron llevados en camión a Mazar-i-Sharif, donde John Walker fue testigo de la masacres de más de 800 combatientes talibanes capturados.


«El no es el único ciudadano de un país imperialista que se unió a la lucha del pueblo afgano contra el imperialismo, hay al menos tres británicos y un australiano que enfrentan cargos similares. Todos ellos deben ser liberados.


«La barbarie del campo de concentración en Guantánamo demuestra claramente quiénes son los auténticos terroristas. El campo tiene que ser cerrado inmediatamente y la Bahía de Guatánamo debe ser devuelta a Cuba y a su pueblo.

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