05/12/1995 | 476

Libertad inmediata a César Uscamaita

Durante todo el mes de noviembre, las universidades bolivianas estuvieron en pie de guerra contra la “Reforma Educativa” del gobierno de Sánchez de Losada, que condiciona el presupuesto universitario a la ‘evaluación’ oficial y periódica de las universidades, como un paso en la vía de la privatización de la educación superior. Universidades ocupadas, miles de huelguistas de hambre (incluidos profesores y autoridades), enfrentamientos cotidianos con la policía, evidenciaron la enorme disposición de lucha en defensa de la autonomía universitaria.


En la última semana de noviembre, los rectores levantaron las medidas de lucha, aceptando el ‘diálogo’ con el gobierno intermediado por la Iglesia, lo que demuestra que el real objetivo de su ‘lucha’ (acompañaron con huelgas de hambre, cortas, la movilización estudiantil) era puramente electorero, en vísperas de las elecciones municipales en toda Bolivia. Se trata de una traición, pues la medida de lucha fue levantada en el pico de la movilización, sin concesión gubernamental de ninguna de las reivindicaciones planteadas.


El casi centenar de estudiantes detenidos fue liberado, con una única excepción: la del combativo estudiante de Economía y dirigente estudiantil de “Revolución Universitaria”, de La Paz, César Uscamaita. Uno de los dirigentes más visibles de la movilización, César fue detenido en su domicilio, luego de ser seguido por la policía. Cuando los estudiantes fueron liberados, César fue retenido bajo la acusación de ‘terrorismo’, ridícula frente al notorio papel público que juega en la dirección estudiantil, ampliamente noticiado por la prensa y la televisión.


César es miembro de la Oposición Trotskista, recientemente escindida del POR, bajo infames calumnias de Guillermo Lora (delación y colaboración con la represión del gobierno y el imperialismo). Su lucha es el testimonio más vivo del tamaño de la calumnia. La acusación que pesa sobre él, que corre el riesgo de transformarse en una pesada condena, es una amenaza directa y explícita contra los revolucionarios bolivianos.


Terminado el Tribunal Moral Internacional que estableció el carácter calumnioso de las acusaciones de Lora, dos de sus miembros, Esteban Volkov (nieto de León Trotsky) y Osvaldo Coggiola, visitaron a César en su encierro de la PTJ (Policía Técnica Judicial) y le llevaron su testimonio de solidaridad internacional para arrancar a César de la prisión, como un aspecto central de la defensa del trotskismo boliviano contra el matonaje y la represión.