Internacionales
1/10/2026
Los Brics condenan a Israel pero multiplican los negocios
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La declaración de la reciente cumbre de los Brics en Nueva Delhi condenó el hambre como arma de guerra, el desplazamiento forzoso de los palestinos, los ataques contra la población civil y los obstáculos a la ayuda humanitaria. Pero omitió dos palabras decisivas: Israel y genocidio. No se trata de una precaución diplomática sin consecuencias. Mientras el documento evita identificar al Estado responsable de la destrucción de Gaza, varios integrantes del bloque aumentaron sus exportaciones a Israel y algunos participan directamente en el abastecimiento de su aparato militar.
Los datos son contundentes. Las exportaciones chinas a Israel pasaron de 13.530 millones de dólares en 2024 a 20.790 millones en 2025: crecieron casi un 54 % en un año. Las ventas rusas saltaron de 238 a 2.360 millones de dólares; se multiplicaron por diez, impulsadas por el hierro, el acero, los cereales y los combustibles. Entre 2023 y 2025, las exportaciones egipcias aumentaron un 109 % y las indonesias, alrededor de un 51 %. El comercio no retrocedió bajo el impacto de la masacre: en varios casos se expandió (Éric Toussaint, Sin Permiso, 20/9).
No todo intercambio comercial equivale a una transferencia de armas. Pero tampoco es neutral. Las importaciones sostienen la actividad productiva israelí, abastecen su consumo y liberan recursos internos para la guerra. La separación entre comercio “civil” y esfuerzo militar se vuelve aún más precaria cuando los bienes tienen un uso dual. Drones comerciales chinos de DJI y Autel fueron adaptados por el ejército israelí para tareas de vigilancia y para lanzar explosivos sobre Gaza.
El caso de India va mucho más lejos. Sus empresas enviaron en 2024 más de 554.000 componentes de fragmentación para municiones, 50 cuerpos de proyectiles de 155 milímetros y casi 100.000 elementos de detonación. Empresas indias participan, además, en la producción de drones Hermes junto con la israelí Elbit Systems. Una investigación de Amnistía Internacional contabilizó 2.596 envíos de armas, municiones y componentes desde India hacia Israel desde el 7 de octubre de 2023. El país que presidió los Brics en 2026 no se limitó a mantener relaciones comerciales: capitales privados y estatales se incorporaron como proveedores del complejo militar israelí
La contradicción alcanza también a los gobiernos que adoptaron posiciones más firmes. Sudáfrica promovió ante la Corte Internacional de Justicia la demanda contra Israel por genocidio, una iniciativa de enorme importancia política. Sin embargo, mantuvo sus exportaciones de carbón, que rondaron 1,8 millones de toneladas en 2025, amparándose en las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Brasil endureció su discurso, pero subsisten vínculos de su industria de defensa con Elbit Systems. En los Emiratos Árabes Unidos, la trama de inversiones y cooperación tecnológica abierta por los Acuerdos de Abraham tampoco fue desmantelada.
Esto explica el lenguaje impersonal de la declaración de Nueva Delhi. El texto denuncia “el hambre como método de guerra” (Declaración de Nueva Delhi, 12/9), pero elude decir quién la impone. Reconoce las medidas cautelares de la Corte Internacional de Justicia, pero no señala que Israel las incumple. La unanimidad se alcanza borrando al responsable y descartando toda sanción concreta: no hay embargo comercial, ruptura de acuerdos, desinversión ni bloqueo del suministro energético y militar. La diplomacia común queda subordinada a los intereses de las burguesías que integran el bloque.
Esta complicidad no altera la jerarquía de responsabilidades. Estados Unidos sigue siendo el sostén militar, financiero y diplomático decisivo de Israel, acompañado por las potencias europeas. Washington suministró decenas de miles de bombas y proyectiles desde octubre de 2023 y empleó su poder internacional para proteger al Estado sionista. Pero los Brics no pueden presentarse como una alternativa emancipadora mientras conservan, e incluso amplían, los negocios que contribuyen a sostener la maquinaria israelí.
El episodio vuelve a poner a prueba la tesis del “mundo multipolar”. Los Brics reúnen Estados con choques reales frente a Washington, pero no constituyen un bloque antiimperialista ni cuestionan las relaciones sociales capitalistas. Sus gobiernos defienden a sus propios capitales, respetan las reglas de la Organización Mundial del Comercio y subordinan la solidaridad con Palestina a sus conveniencias comerciales, energéticas y militares. La consecuencia política no es esperar una diplomacia más audaz de esas burguesías, sino luchar por el boicot, la desinversión, las sanciones y un embargo militar efectivo, impulsados por la movilización independiente de los trabajadores y los pueblos. La causa palestina no avanzará mediante declaraciones que preservan los negocios con sus verdugos, sino rompiendo las relaciones materiales que hacen posible la guerra y en primerismo lugar, por la movilización internacional de los trabajadores y en especial por el levantamiento de los pueblos árabes, abriendo un segundo ciclo de la primavera árabe y provocar un giro revolucionario en el Medio Oriente.



