17/09/1999 | 642

Los demócratas van al socorro de la dictadura indonesia

Los diarios son unánimes en la opinión de que las principales potencias y las Naciones Unidas conocían de antemano que las fuerzas armadas de Indonesia responderían con un masacre a una victoria rotunda del voto independentista en el referéndum de Timor Oriental. Encargaron, sin embargo, a esas mismas fuerzas armadas la custodia del proceso de votación y el control de la transición hacia la independencia. En ningún momento plantearon el retiro de los militares indonesios de este sector de la isla. Incluso, una semana después de desatada la masacre que provocó ya unos 50.000 muertos, siguen aceptando la presencia del ejército indonesio a la hora de enviar una llamada fuerza de paz internacional. Es oportuno recordar que, cuando hace 25 años Indonesia ocupó Timor Oriental, el hecho contó con el apoyo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. Para la Otan, Indonesia es la potencia garante de esta bisagra geográfica entre Asia y Oceanía y de las rutas al extremo oriente.


La masacre contra el pueblo timorense apunta a condicionar el proceso de la independencia, es decir, a conservar el tutelaje del régimen militar de Indonesia. En los últimos días, se habló insistentemente de un golpe de Estado en Indonesia, lo que pondría fin a la transición organizada para suceder al depuesto régimen de Suharto. El gobierno fue salvado gracias a una intervención internacional, que ha ofrecido al alto mando militar garantías de tutelaje sobre Timor Oriental. Es decir que el acto internacional de ‘pacificación’ presupone un golpe contra la soberanía de Timor Oriental. En medio de toda esta crisis, los más altos funcionarios norteamericanos reiteraron el punto de vista de que el rescate de la transición indonesia era más importante y claramente prioritario en relación con el respeto a la autodeterminación de Timor Oriental. Los partidos indonesios que se disputan la formación de gobierno, después de las elecciones realizadas hace dos meses, deberán dar claras garantías al alto mando militar de que seguirá su tutela sobre el proceso político. El desenlace de la crisis de Timor Oriental afecta, de este modo, directamente, el desenvolvimiento de la crisis política en el archipiélago de Indonesia.


Los estudiantes indonesios no esperaron mucho para salir a la calle en defensa de los derechos timorenses, porque son conscientes de que el destino de la democracia en Indonesia está ligado a la victoria de la independencia de Timor Oriental. Las rebeliones nacionales en la periferia del país han comenzado a entrelazarse con la lucha política en su centro, lo que señala una nueva etapa en la crisis revolucionaria que se abrió con la caída del dictador Suharto a principios del año pasado.

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