06/09/2001 | 720

Los efectos devastadores de la desvalorización

La real y preocupante extensión de los efectos devastadores de la desvalorización cambiaria sobre las cuentas públicas surge con nitidez en los resultados fiscales de los primeros siete meses. Para tener una idea de la velocidad con que las cuentas públicas se deterioran, basta ver que en junio, cuando la devaluación del real fue del 2,34%, los gastos de intereses fueron de 3 mil millones de reales y, en julio, con una devaluación del 5,5%, saltaron a 17.000 millones.


En los primeros siete meses del año, los gastos con intereses consumieron 76.260 millones (11,27% del PBI). De este total, 37,9% *equivalentes a 28.900 millones* se debieron a la desvalorización cambiaria, que llegó a 24,35% en el período. El otro impacto significativo fue dado por la elevación de la tasa Selic, en una fase en que el Tesoro tuvo dificultades para colocar títulos con corrección monetaria prefijada.


El pasivo cambiario interno del gobierno central, que en valor nominal era de 58.000 millones de dólares al 31 de enero, alcanzó 66.600 millones a final de julio. En los próximos meses, los vencimientos de títulos cambiarios serán mayores y deberán dificultar todavía más el control del déficit público.


La elevación del sector público consolidado es preocupante. En julio, hubo un déficit de 14,3 mil millones de reales (el mayor registrado desde enero de 1999), contra un superávit de 461 millones de reales en junio. En el acumulado del año, el déficit nominal alcanza 43,1 mil millones de reales, o sea el 6,37 del PBI, contra 3,53% en el mismo período del año 2000.

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