Internacionales
7/5/2026
Los primeros 100 días de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York
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Mamdani.
El triunfo como alcalde de Nueva York de Zohran Mamdani tuvo un alto impacto político. Un hijo de inmigrantes, simpatizante de la causa palestina, quien se revindicaba a sí mismo como socialista, asumía como alcalde en la principal ciudad de Estados Unidos. Mamdani logró imponerse en oposición al establishment (no solo republicano sino demócrata) a partir de un amplio movimiento de apoyo que logró concitar entre vastos sectores de la población laboriosa de la ciudad. Su plataforma progresista incluía un congelamiento del alquiler en viviendas, transporte público gratuito en autobuses, guarderías universales y la creación de supermercados administrados por la ciudad. Todos esos programas se financiarían con impuestos más altos a las corporaciones y a los más ricos.
¿Qué balance arroja sus primeros días de gobierno? ¿Su gestión está a la altura de la expectativa que despertó su victoria?
La nueva administración ha hecho un inventario de sus logros en los que destaca conseguir 1.200 millones de dólares (un paquete para guarderías y otros destinos) y reparar 100.000 baches.
El cuidado infantil gratuito, sin embargo, está muy lejos de la agenda anunciada por el alcalde. El objetivo es llegar a 12.000 niños para el otoño de 2027 y alcanzar la "universalidad total" en un plazo de cuatro años. Los fondos prometidos por la gobernadora del distrito Hochul alcanzarían a proporcionar 2.000 plazas gratuitas para niños de dos años para el otoño de 2026. La gobernadora Kathy Hochul se ha comprometido a financiar íntegramente los dos primeros años del programa, en tanto la financiación posterior no está clara.
Durante los dos primeros meses de mandato del alcalde, Nueva York sufrió dos de las peores tormentas de nieve de los últimos años. Mamdani fue objeto de críticas después de que al menos 18 personas murieran durante la primera tormenta y la posterior ola de frío. El alcalde, de todos modos, reivindicó que, en contraste con administraciones anteriores, miles de trabajadores de saneamiento ayudaron a despejar las calles y a derretir 23 millones de libras de nieve en ocho puntos de deshielo. Y destacó medidas adicionales aprovechando el mal tiempo, como la habilitación de habitaciones de hotel, el alojamiento de 1.400 personas en albergues para personas sin hogar. Otro de los avances sería la apertura de una primera tienda de comestibles propiedad de la ciudad, de un plan de 5.
Sin embargo, en temas sustanciales, no hay mejoras o son a cuentagotas.
Mamdani aún no ha logrado avances en la reducción de los alquileres ni en el aumento de los impuestos para ayudar a financiar sus costosos planes. En marzo de 2026, por ejemplo, el alquiler medio subió a 5.000 dólares al mes en Manhattan y a 4.150 dólares en Brooklyn, según un informe de la inmobiliaria Corcaran Grupo. Mamdani también anunció que congelaría los aumentos de alquiler para aproximadamente dos millones de personas que viven en apartamentos con renta regulada. Si bien el alcalde no establece esta política, Mamdani ha designado a seis de los nueve miembros de la Junta de Regulación de Alquileres de la ciudad, que decide sobre este asunto. Los miembros escuchan a propietarios, inquilinos y otras personas antes de la votación, prevista para junio. Ese proceso podría dar lugar a algún tipo de compromiso en lugar de una congelación total de los alquileres (BBC, 16/4).
Otro pilar fundamental de su campaña eran los autobuses más rápidos y gratuitos, pero hasta ahora ese plan parece limitarse a programas piloto.
Mamdani lleva tiempo afirmando que aumentar los impuestos a los ricos podría proporcionar hasta 9.000 millones de dólares para su programa político, junto con el aumento del tipo impositivo para las empresas del 7,25% al 11,5%. Pero el alcalde necesita el apoyo del estado para realizar cambios fiscales. La gobernadora, haciendo sus propios cálculos políticos de cara a su candidatura a la reelección este año, ha indicado que quiere evitar subir los impuestos. A lo sumo, habría un guiño de la gobernadora para un impuesto, que, con suerte, podría recaudar unos 500 millones de dólares, una imposición fiscal al sector con mayores ingresos, en la forma de un impuesto limitado sobre segundas residencias de alto valor. Entre tanto, el flamante alcalde ha anunciado “un ajuste presupuestario de USD 1.700 millones para enfrentar el déficit en Nueva York (Infobae, 26/3). La ciudad de Nueva York enfrenta actualmente un déficit fiscal de USD 5.400 millones. Están previstos recortes en todas las agencias municipales, con metas de ahorro estructural entre el 1,5% y el 2,5% de cada presupuesto. Aunque, la nueva administración arguye que no se afectara servicios esenciales y que había despilfarro y sobreprecios, “el plan incluye ahorro mediante la cancelación o renegociación de contratos en departamentos clave como Educación, Salud, Saneamiento y Tecnología” (ídem).
Como se ve, se trata de medidas muy tímidas en relación a un proceso real de transformación de la organización social. Incluso está muy lejos de la agenda de promesas que Mamdani formuló a sus electores.
El “poder azul” sigue intacto
No estamos descubriendo nada original cuando se plantea que cualquier proceso genuino de cambio plantea desplazar y remover los resortes de poder vigentes. Obviamente Mamdani tiene parado frente a él a Trump y la Casa Blanca y a la propia cúpula demócrata de la gobernadora también de filiación demócrata. Y por supuesto una frondosa maquinaria estatal, que atraviesa todos los estamentos de poder. Hasta ahora, Mamdani ha optado por evitar una relación turbulenta con Trump, quien no cortó la ayuda federal a la Ciudad que había planteado meses atrás. Tampoco la Casa Blanca extendió a Nueva York el control migratorio (ICE) que puso en marcha en otras ciudades. La cautela que exhibió el magnate probablemente esté influida por la derrota que sufrió el régimen en las calles de Minneapolis o por la multiplicación de frentes de crisis a las que debe hacer el frente el gobierno norteamericano.
Uno de los escollos mayores emana de del propio gobierno de la ciudad. “Nueva York, como prácticamente todas las grandes ciudades estadounidenses, tiene en esencia dos gobiernos: la burocracia civil supervisada por el alcalde y el Departamento de Policía de Nueva York. La policía, a través de sus sindicatos, ‘construyó un movimiento político que volvió a los agentes intocables’ (Stuart Schrader Blue Power [Poder azul] capaces de ‘presionar a los líderes locales y anular los intentos de supervisión pública’. Y estos departamentos de policía son aliados confiables de las fuerzas del capital urbano, especialmente las finanzas y el sector inmobiliario, que los prefieren por sobre las partes del Estado más democráticamente responsables” (Jacobin, Peter Frase, 3/5).
La decisión del nuevo alcalde de mantener a Jessica Tisch, hija de una familia multimillonaria, como comisaría de policía es una política de adaptación y contemporización con esa institución. Esto no ha pasado desapercibido y le valió críticas de gran parte de su base.
Si bien los policías responden nominalmente al alcalde, la realidad es bastante más compleja. Como en muchas grandes ciudades, “el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) —con sus 33.000 agentes y un presupuesto de 6.400 millones de dólares— representa una base de poder independiente, que en ciertos aspectos es más poderosa que la propia oficina del alcalde. La naturaleza inflada de los departamentos de policía urbanos, sumada al vaciamiento neoliberal del Estado civil, significa que los agentes armados del Estado están entretejidos en el funcionamiento de la sociedad de todas las maneras posibles” (ídem).
La tentativa por recortar este enorme aparato ha provocado una reacción en contra de las fuerzas de seguridad. La policía tiene la capacidad de socavar la vida en la ciudad y, por lo tanto, la legitimidad del alcalde. Eso fue lo que ocurrió durante la alcaldía de Bill de Blasio, quien provocó una rebelión abierta de la policía —hasta el punto de que llegaron a amenazar públicamente a sus familiares
La identidad del comisario de policía se convierte en un asunto clave. La decisión de que Jessica Tisch la titular del gobierno saliente fuera designada como jefa de policía, y el compromiso de Mamdani de mantenerla en el cargo, fue una señal del alcalde de llegar a un modus vivendi con la policía, lo que provocó un alivio de los círculos de poder que agitaban la amenaza de un socialista asumiendo las riendas de Nueva York.
El proyecto original de Mamdani que planteó durante la campaña, fue crear un Departamento de Seguridad Comunitaria apuntando a crear una nueva estructura bajo la órbita directa del alcalde y absorber parte de las funciones que hoy tienen el actual Departamento de Policía. Sin embargo, este proyecto está mutilado. La propuesta original de un departamento con un presupuesto de mil millones de dólares, que requeriría legislación del concejo municipal, quedó reducido a una Oficina de Seguridad Comunitaria más pequeña que opera dentro de la oficina del alcalde.
El “poder azul” como es conocido este verdadero poder paralelo, se mantiene totalmente en pie. Las relaciones, no obstante, entre la titular de policía y la cúpula del NYPD (departamento de policía de Nueva York), por un lado, y el gobierno, por el otro, no dejan de ser tirantes. Tisch no asistió a la conferencia de prensa de lanzamiento de la iniciativa del alcalde y fue evasiva respecto de su apoyo a la propuesta de un departamento más amplio.
Tampoco se efectivizó otra promesa: la disolución del Grupo de Respuesta Estratégica del NYPD, tristemente célebre por sus violentas respuestas a las protestas políticas. Mamdani acaba de afirmar recientemente que avanzaría en esa dirección pero eso hasta ahora no se concretado. Recordemos que el desmantelamiento dela policía constituye una delas banderas centrales de la movilización popular, que cobró especial prominencia tras la rebelión por el asesinato de George Floyd en 2020.
Relaciones peligrosas
Un segundo tema son las relaciones de Mamdani con políticos locales de su distrito, en especial con la gobernadora Kathy Hochul. La nombrada es una demócrata “moderada”, con estrechos vínculos con las corporaciones. La gobernadora se opuso a una de las propuestas centrales del alcalde: aumentar los impuestos a los ricos para cerrar una brecha presupuestaria y preservar los servicios públicos. Y sin embargo, tras apenas un mes en el cargo, y pese a tener un rival de primarias a su izquierda (que luego se retiraría), Mamdani respaldó a Hochul para su reelección.
“Mamdani cataloga a Hochul como ‘alguien dispuesta a entablar un diálogo honesto que conduzca a resultados’ y del Partido Demócrata como una ‘gran carpa’ que ‘canaliza el conflicto hacia el progreso’ y que ‘cree en la transformación’. No es un hecho menor señalar el momento elegido para tal apoyo cuando el distrito se veía sacudido por una ola de huelgas que la gobernadora había puesto la carne en el asador para quebrarla. Después del aval del alcalde, el senador estatal socialista Jabari Brisport emitió una declaración que, sin nombrar a Mamdani, era inconfundible en su objetivo: Hochul, dijo, era alguien ‘de los multimillonarios, para los multimillonarios’, y ‘ningún político jamás tendrá suficiente poder de palanca para cambiar eso’, y avaló al rival de Hochul en las primarias, Antonio Delgado. El DSA (demócratas socialistas) de Nueva York, por su parte, aunque más cauto, tomó distancia de la gobernadora, subrayando que ‘no cree que Hochul haya estado a la altura de este momento’” (ídem).
El balance de los 100 días de gestión ha abierto un debate al interior de la militancia del DSA que lo acompañó. Entre quienes lo condenan y quienes lo avalan o estando en contra de esas posturas lo justifican señalando que el alcalde está obligado a hacer concesiones o entrar en compromisos, pero no debe ser un impedimento para que la base mantenga sus independencias y siga enarbolando las reivindicaciones comunes del movimiento “Tal vez no pueda llamar racistas a los policías ni pedir una reestructuración radical del NYPD, aunque en algún nivel pudiera estar de acuerdo. Pero nosotros sí podemos, y debemos. Dejemos las celebraciones para la oficina del alcalde; nosotros podemos seguir diciendo la verdad” (ídem). La tentativa por transitar en una misma avenida con carriles en direcciones opuesta está condena al fracaso. La militancia que apoyó entusiastamente a Mamdani deberá sacar conclusiones. No se puede ser leal a las reivindicaciones populares a y al mismo tiempo estar subordinado a un partido como el demócrata y una estructura estatal demócrata que son un pilar del orden imperialista norteamericano. La puesta en pie de una fuerza independiente revolucionaria que luche por una salida anticapitalista y una reorganización integral del país sobre nuevas bases bajo el liderazgo de los trabajadores cobra especial vigencia.
La deliberación acerca de los 100 días de Mamdani empalma, por otra parte, con otros debates, como la pertinencia o no de un nuevo aval a la candidatura de Alejandra Ocasio Cortez para su elección a la Cámara de Representantes. Su actuación ha sido un punto de conflicto en la organización durante años, y uno de los puntos especialmente sensibles pasó por su voto para financiar el sistema de defensa antimisiles israelí Cúpula de Hierro. A medida que la opinión pública fue volviéndose contra Israel, se hizo cada vez más insostenible. La distinción entre armas “defensivas” y “ofensivas” carece de sentido en una situación donde Israel es el agresor contra los palestinos ocupados y los países vecinos, y los escudos antimisiles defensivos le permiten librar una guerra sin fin mientras queda protegido de las consecuencias. La diputada anunció que ahora se oponía a cualquier ayuda militar, pero eso no ha logrado apagar los cuestionamientos a su figura.




