02/07/1998 | 591

Los ‘trotskistas’ del S.U. coinciden con Clinton

El llamado Secretariado Unificado, de la IVª Internacional, para no desentonar con su creciente acercamiento al imperialismo, acaba de apoyar el ‘acuerdo de paz’ que los imperialismos norteamericano y británico impusieron en Irlanda, con el pretexto de que «crea una situación enteramente nueva»,caracterizada por «avances notables» que podrían dar lugar a una «dinámica» hacia «la paz y la reunificación» (Rouge, 16/4). Con similares‘argumentos’, el SU apoyó, en su momento, los ‘acuerdos de paz’ en Medio Oriente, en Sudáfrica, en Centroamérica y en Angola.


Es cierto que el ‘acuerdo de paz’ irlandés crea una situación ‘enteramente nueva’ pero no la señalada por el SU: es que por primera vez, desde 1921, los nacionalistas irlandeses —y, en particular, el IRA— reconocen la partición de Irlanda y el mantenimiento del Ulster bajo jurisdicción británica. Para eso, la dirección del IRA-Sinn Fein modificó sus estatutos y derogó la cláusula que prohibía su participación en un parlamento británico. Tampoco se puede afirmar que haya una ‘dinámica’ hacia la unificación nacional: el acuerdo le garantiza a la minoría ‘unionista’ (pro-británica) un efectivo derecho de veto. El SU repite, como un loro, los argumentos que utilizó la dirección del Sinn Fein para acallar la gruesa oposición de sus bases nacionalistas al ‘acuerdo de paz’.


El SU inventa que «uno de los méritos de los nacionalistas irlandeses fue el que jamás varió el objetivo último de su lucha, la igualdad de derechos cívicos que les fue constantemente quitada por los unionistas y sus tutores británicos» (ídem, diferenciado nuestro). Pero, en realidad, ‘el objetivo último de su lucha’ , en toda la historia del nacionalismo irlandés, fue la unidad nacional de Irlanda y la expulsión del opresor colonial inglés. Con la firma del ‘acuerdo de paz’, que el SU apoya, abandonaron este ‘objetivo último’. Sin autodeterminación nacional y sin expulsión del opresor colonial, no hay democracia política en Irlanda. ¿En qué cabeza cabe que puede haber ‘igualdad de derechos’ cuando el pueblo irlandés no goza del derecho democrático elemental de autodeterminarse nacionalmente? Para el SU, no existiría una opresión nacional en Irlanda.


El SU hace responsable de la discriminación que sufre la población católica, en primer lugar, a los ‘unionistas’. El imperialismo británico aparece así, según nos lo presenta el SU, no como el opresor colonial de Irlanda sino como el ‘mediador’ entre los nacionalistas y los ‘unionistas’ o, más exactamente, como el ‘pacificador’ que habría obligado a los ‘unionistas’ a reconocer ‘la igualdad de derechos cívicos’ de los nacionalistas. Pero no es por una simple‘casualidad’ que el SU repita lo que dice el gobierno de Tony Blair. Para el Secretariado Unificado los gobiernos europeos del tipo de Blair, en Gran Bretaña; Jospin, en Francia; no son pro-imperialistas sino de «izquierda» aunque no de la «verdadera izquierda».


El Secretariado Unificado encubre el aspecto clave del ‘acuerdo de paz’: su ‘matriz norteamericana’, pues no dice una sola palabra sobre el papel decisivo de Clinton para imponerle el acuerdo al IRA.


«El combate republicano en Irlanda —se inflama el SU— tiene un carácter esencialmente moderno (por su) exigencia democrática del respeto de la diferencia». El SU quiere decir con esto que el IRA está en el primer puesto de la categoría nacionalista, en contraposición a otros nacionalismos‘anti-modernos’ (¿cómo los ‘islámicos’?). De lo que habría que deducir que en estos casos el imperialismo podría justificarse por su papel‘modernizante’.


Por último, el SU se ‘olvida’ que la ‘paz’ irlandesa se inscribe en la ‘dinámica’ del tratado de Maastricht, que consagra la Unión Europea, al cual el SU dice combatir en nombre de la lucha contra el ‘ajuste’ y el ‘neoliberalismo’. Es decir, que hay en el acuerdo irlandés otra ‘dimensión’ proimperialista, que en este caso se refiere al sometimiento semi-colonial del conjunto de Irlanda (nación atrasada) al capital europeo.


Decirle ‘no a Maastrich’ y ‘sí al acuerdo irlandés’ que integra a la nación irlandesa a la U.E., es una contradicción a la que el SU simplemente no puede hacer frente.

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