11/12/2008 | 1067

Frente a la debacle capitalista, hay una salida

Manifiesto del XIV Congreso del Partido de los Trabajadores de Uruguay

Manifiesto del XIV Congreso del Partido de los Trabajadores realizado entre el 5 y 7 de diciembre en Montevideo

La humanidad está colocada ante una crisis histórica. Los capitalistas nos conducen a un enorme retroceso, a través de más miseria, más desempleo, más guerras imperialistas, más pérdida de derechos y conquistas.

Tras el estallido de la crisis, con el derrumbe del sistema financiero en Estados Unidos y Europa, la economía mundial tiende a contraerse. La perspectiva es una gran depresión económica.

La miseria social avanza en los propios Estados Unidos. Millones de trabajadores pierden el empleo, la vivienda, la salud, la educación para sus hijos. La crisis social provocará una gran conmoción en la conciencia popular, sacudiendo los viejos prejuicios conservadores, y abriendo paso a gigantescas luchas obreras.

Los Estados son incapaces de detener la crisis, pese a la gigantesca masa de dinero volcada al rescate de los banqueros y grandes capitalistas. Los propios Estados, endeudados, marchan a la bancarrota.

La bancarrota económica conduce a la agudización de las contradicciones sociales, y abrirá paso a grandes crisis políticas de alcance revolucionario.

La paradoja de nuestro tiempo es que cuando el capitalismo vive su etapa de decadencia, la izquierda mundial se ha integrado al Estado burgués y se ha convertido en una fuerza conservadora, en lugar de luchar por el socialismo; es decir, por la superación de este régimen de explotación caduco.

Los trabajadores uruguayos hemos comprobado a través de nuestra propia experiencia que el Frente Amplio no es un vehículo de transformación social, sino que defiende al Estado burgués semicolonial; es decir, la explotación de la clase obrera y el sometimiento nacional al imperialismo. Tras años y décadas de «acumulación de fuerzas» por parte de la izquierda frenteamplista, de alianzas cada vez más amplias con la burguesía «progresista», el resultado es un rotundo fracaso. La posibilidad de un triunfo electoral de la derecha blanqui-colorada es la mejor prueba de que el Frente Amplio ha frustrado las expectativas populares.

La crisis capitalista ya está significando despidos, envíos al seguro de paro, rebaja del salario. La caída de los precios de las materias primas, el cierre de mercados internacionales, el final definitivo del ‘boom’ exportador, abrirá paso a una etapa de mayores privaciones para el pueblo. El gobierno miente cuando afirma que está «blindado» frente a la crisis: gran parte de las reservas del Banco Central y los depósitos del BROU están colocados en la misma banca internacional que se está desmoronando.

Frente a esta situación, el gobierno de Tabaré Vázquez sigue pagando la deuda externa, mantiene la estafa de las jubilaciones privadas (Afap), aprueba subsidios en favor del gran capital. Mientras los obreros de las curtiembres y los frigoríficos luchan por mantener el empleo e impedir la rebaja del salario, el gobierno les da la espalda y favorece a las patronales. A los trabajadores del Casmu les exige que acepten la rebaja salarial. Tabaré Vázquez se alió a la derecha clerical para impedir la despenalización del aborto; es decir, cerró el paso a un progreso de carácter laico y democrático.

La dirección mayoritaria del PIT-CNT está totalmente integrada al gobierno capitalista del Frente Amplio. El reciente Congreso del PIT-CNT se negó a votar un salario mínimo de 8.500 pesos, rechazó la propuesta de un paro general y un plan de lucha levantada por los sindicatos clasistas, y aprobó como eje estratégico asegurar que el FA cumpla otro mandato, es decir que los sindicatos se conviertan en un apéndice electoral del gobierno. Los dirigentes del Partido Comunista abandonaron incluso el planteo del «gobierno en disputa», y se sumaron a la postura del grupo «Articulación», de la más absoluta subordinación al gobierno.

Sin embargo, en el propio Congreso se manifestó la existencia de una oposición clasista, que lucha por la independencia política del PIT-CNT, que levanta un programa obrero frente a la crisis capitalista impulsa un plan de lucha para impedir que los trabajadores paguen nuevamente la crisis de los capitalistas. Esta oposición sindical, que alcanzó aproximadamente un 30% de los delegados, es expresión de las luchas que llevaron y llevan adelante los maestros y docentes, los clasificadores de residuos (Ucrus), los municipales, los curtidores, los postales, los trabajadores del Casmu, los obreros del Frigorífico Canelones, es decir, todos los que en la práctica se niegan a resignarse a la miseria y la superexplotación.

Los partidos tradicionales de la burguesía pretenden explotar en su favor el desencanto generado por el gobierno del Frente Amplio. La derecha blanqui-colorada quiere recuperar el gobierno para profundizar la política de rebaja salarial, achique del Estado, privatizaciones, salvataje a los capitalistas, pago de la deuda a los banqueros. La clase obrera no puede esperar nada de estos partidos y candidatos.

Tampoco abre ninguna salida la disputa abierta en el seno del Frente Amplio en torno a las candidaturas. Ni Astori ni Mujica representan a los trabajadores, son dos candidaturas que defienden los intereses de la burguesía. Astori ocupó el ministerio de Economía al servicio de la banca y los grandes capitalistas. Mujica fue el ministro que aseguró enormes ganancias a la burguesía agraria y a la propia oligarquía terrateniente, mientras acusó a los cañeros que ocupaban tierras de «poner un palo en la rueda». Mujica gobierna en Montevideo a través del emepepista Ehrlich, que privatiza los Casinos y la basura.

Como lo muestran la huelga de los obreros del Frigorífico Canelones, la lucha de los trabajadores del Casmu y las movilizaciones de docentes y estudiantes contra la ley de educación del gobierno, los explotados están saliendo a la pelear por sus reivindicaciones, no esperan una salida de las próximas elecciones. Es la propia acción de los trabajadores y de los jóvenes la que puede abrir una salida, nunca la parálisis y la desmovilización en aras de «no hacer olas al gobierno».

Debemos luchar por un plan económico de la clase obrera, para impedir la destrucción de las fuentes de trabajo, de la educación y la salud, de los salarios:

  • Prohibir los envíos al seguro de paro y despidos. Ocupación de los lugares de trabajo que cierren, exigiendo su estatización bajo gestión obrera. Apertura de los libros de las empresas al control de los trabajadores. Repartir las horas de trabajo sin afectar el salario donde haya caído la producción y formar comités obreros para planificar la reconversión de las industrias donde sea necesario. Por un plan de obra pública y viviendas populares para generar empleo genuino. Trabajo para todos o subsidio estatal a los desocupados equivalente a un salario mínimo.
  • Nacionalizar la banca sin indemnización, y poner a los bancos estatales bajo control de los trabajadores, para impedir la salida de reservas y de capitales y para usar los recursos financieros en función de los intereses nacionales. Derogar las AFAP. Aumentar el aporte patronal a la seguridad social. Restituir las condiciones jubilatorias anteriores a la reforma blanqui-colorada. Nacionalizar el comercio exterior para que las divisas ingresen efectivamente al país.
  • Cesar el pago de la deuda externa usuraria en circunstancias en que los banqueros y capitalistas de todo el mundo dejan de pagar sus deudas y piden el socorro de los Estados. Anular las privatizaciones sin indemnización, y cesar toda privatización futura, en el plano nacional y en el municipal. Derogación de la ley de «marco regulatorio» energético. No al pasaje de los funcionarios públicos al derecho privado. Pasaje de los tercerizados a plantilla permanente. A igual tarea, igual remuneración.
  • Aumentar ya el salario mínimo nacional a 8.500 pesos, así como la jubilación mínima, monto que reclamaron los delegados a los consejos de salarios y los sindicatos estatales, y aumentos progresivos por encima de la inflación hasta que cubra la canasta familiar. Ajustes automáticos de salarios (como mínimo cuatrimestrales) de acuerdo a la inflación real, que se apliquen a todos los trabajadores y jubilados.
  • Elevación del presupuesto de la educación pública al 6% del PBI. Autonomía y cogobierno para la educación, basta de subordinar la enseñanza a los gobiernos de turno. Abajo la ley de educación del gobierno.
  • Por un sistema estatal y público de salud, de carácter gratuito para los trabajadores ocupados y desocupados. Que la carga impositiva (Fonasa) recaiga plenamente sobre las patronales, no sobre los asalariados. Estatización bajo gestión obrera (médicos y no-médicos) de las «mutualistas» quebradas.
  • Por el derecho al aborto legal y gratuito. Por un plebiscito para que el pueblo termine con la reaccionaria y clerical persecución contra las mujeres que se ven forzadas a abortar.
  • Por la anulación de la ley de impunidad. El Frente Amplio tiene mayorías parlamentarias: ¡anulación inmediata!. Juicio y castigo. Cárcel común a todos los torturadores y asesinos.
  • Abajo el imperialismo y sus guerras y ocupaciones. Fuera yanquis de Afganistán e Irak. Fuera las tropas uruguayas y latinoamericanas de Haití y el Congo.
  • Por la independencia política del PIT-CNT: Por un paro general y un plan de lucha por el triunfo de las luchas obreras. Por una dirección clasista para el movimiento obrero.

Convocamos a la más amplia unidad de acción. Es necesario poner en pie un frente de los luchadores y de la izquierda anticapitalista, para impulsar la movilización popular por un plan económico de la clase obrera. Sólo la movilización podrá conquistar este programa; la participación en las elecciones debe estar subordinada a esta acción popular, nunca es un objetivo en sí mismo.

Sólo los trabajadores podemos abrir una salida. Llamamos a los militantes sindicales, a todos los luchadores populares, a los militantes de izquierda, a sacar todas las conclusiones de la bancarrota del Frente Amplio. Es necesario poner en pie un partido de la clase obrera, que de la espalda a la política de colaboración de clases, que luche por un gobierno de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina. Por la revolución y el socialismo internacional.

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