11/12/2003 | 829

Masacre en Samarra

Hace pocos días, el alto mando norteamericano en Irak anunció una «gran victoria» de las tropas de ocupación contra la resistencia iraquí en la ciudad de Samarra; según los generales, fueron muertos 54 guerrilleros (curiosamente, sin que ninguno fuera capturado vivo). A poco de andar, comienza a conocerse lo que verdaderamente sucedió en la ciudad de Samarra: una fría masacre de las tropas de ocupación contra la población civil.


A fines de noviembre, dos columnas norteamericanas fueron atacadas por la resistencia iraquí en Samarra. El ataque principal fue dirigido contra la columna que salía de la ciudad, compuesta por tanques y vehículos de transporte; el ataque contra la columna que entraba a la ciudad tenía como objeto impedir que pudiera respaldar a la primera. Los testigos, que describen la total confusión y el pánico de los soldados norteamericanos, declaran que se trabó una batalla feroz que duró pocos minutos. Según esos testigos, los guerrilleros iraquíes, con armamento claramente inferior, se retiraron después de causar «numerosas bajas» entre las tropas de ocupación. Terminada la batalla, comenzó la masacre.


A pesar de que resultaba claro que los guerrilleros se habían retirado, las tropas norteamericanas continuaron disparando durante tres horas con armas automáticas, tanques y helicópteros contra viviendas, escuelas, un jardín de infantes, una mezquita y vehículos. Dispararon indiscriminadamente «a pesar de que en muchas viviendas se habían colocado banderas blancas» (informe de Al Jazeera, 29/11). Se trató de una masacre consciente: después de una hora y media de disparos, el fuego cesó… para ser retomado luego de una hora, con la misma brutalidad, sin que mediara agresión alguna contra los soldados.


El resultado de la masacre fue de 10 muertos, todos ellos civiles; entre ellos, una niña de 10 años y un peregrino iraní de 73 años. No fue mayor por la valentía de los docentes de un jardín de infantes que resultó destruido por disparos de tanques, quienes lograron evacuar a decenas de niños bajo las balas (ídem).


Los residentes de Samarra denuncian la masacre como un «castigo colectivo» de las tropas de ocupación contra la población civil, «del mismo tipo del que los israelíes infligen a los palestinos» (Voz Arabe Libre, 30/11). Dos semanas antes de la masacre, informa un diario árabe, «las tropas de ocupación norteamericana fueron obligadas a evacuar dos bases en la zona, después de que los pobladores locales las ocuparan como una expresión de su rechazo a la presencia norteamericana en Samarra y sus alrededores» (ídem).


La masacre fue la brutal respuesta de los ocupantes a la movilización de la población de Samarra contra la ocupación.

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